Movimiento de refugio a inmigrantes gana fuerza

septiembre 9, 2014

En el 27mo día de vivir en un cuarto diminuto de una iglesia de Tucson conocida como precursora del movimiento de santuario para inmigrantes en los 80, Rosa Robles Loreto barrió el patio, rezó con un grupo de parroquianos y besó a su hijo que venía de entrenar con su equipo de béisbol.
Robles Loreto, mexicana de 41 años, carece de estatus legal y podría ser deportada desde que la detuvieron por una infracción de tránsito hace cuatro años.
Ha jurado permanecer en la iglesia presbiteriana Southside hasta que las autoridades federales de inmigración le otorguen clemencia.
Robles Loreto es la tercera inmigrante que busca santuario en una iglesia de Arizona en lo que va del año. El movimiento fue muy popular en los 80, cuando ayudaba a inmigrantes centroamericanos que huían de guerras civiles en sus países. Las autoridades de inmigración generalmente no arrestan gente en las iglesias.
Aunque esta nueva versión del movimiento parece limitada al estado de Arizona, los defensores de los inmigrantes dicen que va a crecer, impulsados por activistas que buscan diversos medios para llamar la atención sobre la necesidad de la reforma inmigratoria.
El reverendo Noel Andersen, coordinador nacional del Servicio Mundial de Iglesias, dijo que Denver, Portland, Nueva York y Washington, entre otras ciudades, se están organizando y preparando ante la posibilidad de que más inmigrantes busquen refugio en las iglesias.
«Diría que unas 300 congregaciones en todo el país están dispuestas y preparadas para dar santuario cuando sea necesario», dijo Andersen.
Daniel Neyoy Ruiz pasó 21 días en la iglesia donde se encuentra Robles, hasta que las autoridades cedieron y aplazaron su deportación por un año. Desde el jueves pasado, Luis López Acabal se encuentra en una iglesia en Tempe, Arizona, donde espera evitar la deportación.
Los inmigrantes jamás salen de la iglesia. Los parroquianos los visitan, les llevan alimentos y flores y realizan vigilias de oración.Los dos hijos de Robles pasan los fines de semana con ella. Durante la semana, se levanta a las 5 para prepararle el almuerzo a su esposo. Ayuda a asear la iglesia, donde siempre hay alguna persona con ella para garantizar su seguridad.Dar santuario a Robles es un imperativo moral, dice la reverenda Alison J. Harrison, quien preside la iglesia.»Son ejemplos perfectos de las familias que son desgarradas día a día sin necesidad… Nuestra fe nos obliga a recibirlos en la iglesia, darles refugio e iniciar una campaña para que se anulen las órdenes de deportación», dijo Harrington.
No hay una norma federal que impida las detenciones de inmigrantes en Iglesias, pero es una práctica que el gobierno suele evitar.
Mark Krikorian, director ejecutivo del Centro para Estudios de Inmigración, que pide más restricciones a la inmigración, dijo que estar en una iglesia no debería proteger a alguien de la deportación. «Si eres un extranjero ilegal, sólo porque te escondas en una iglesia no significa que estés exento de la aplicación de las leyes de inmigración», afirmó Krikorian.