Un monumento a la farsa

mayo 21, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las elecciones de Venezuela, montadas y manipuladas por el chavismo ayer domingo, han resultado lo que se esperaba que fueran: un monumento a la farsa. La desvergüenza simulada con el ropaje de elecciones, a diestra y siniestra, fueron un vuelco a la democracia como solo el autoritarismo puede hacerlo ante la vista y paciencia de los países del mundo entero, que impávidos y sin hacer nada, contemplaron cómo una pacotilla que se blinda con la fuerza de unos militares entregados al dinero producto del narcotráfico, desarrollaron un simulacro electoral que dista mucho de unas elecciones decentes.



El chavismo se inviste mal de un nuevo período con Nicolás Maduro a la cabeza, porque por muy caraduras que sean los chavistas para vanagloriarse que se han apuntado un nuevo triunfo retorcido, el triunfalismo barato los ha cegado como para no entender que su debilidad no estriba en la amenaza que pueda constituir para ellos un par de sombrerazos de EEUU, sino porque sus principales acreedores Rusia y China, a estas alturas estarán preocupados, pensando que con un deudor que tiene una inflación arriba del diez mil por ciento, no hay garantía de estabilidad y que sus intereses estarán en riesgo hoy más que nunca.

Estados Unidos no podrá hacer nada más que lanzar un par de dardos verbales contra Maduro y sus secuaces, especialmente porque los estrategas norteamericanos saben que provocar una invasión a Venezuela sería cargar con la pesada cruz de incitar a sus pares, Rusia y China, a que se cobren de alguna manera en el oriente. Esta semana pasada hemos conversado con colegas en el sur de la Florida que se la pasan estudiando los posibles movimientos de EEUU sobre Venezuela, y en sus cálculos no entra la posibilidad de una acción bélica norteamericana contra el chavismo. Ellos me expresaron que los halcones del Pentágono no tienen ninguna relación con los militares venezolanos, porque estos se han estado preparando fuera de la jurisdicción militar estadounidense, casi toda la oficialidad venezolana se ha preparado en los últimos 20 años en los campos de entrenamiento de Rusia y China. Ni pensar en una acción militar norteamericana sobre Venezuela, porque sería tener que enfrentar a toda una entidad castrense que tiene su simpatía por los rusos y los chinos.

La ascendencia de los militares venezolanos es algo que debe contarse si se llegara a contemplar una posible invasión armada sobre Venezuela, por lo que los estrategas de EEUU creen que es preferible que sean los chinos y los rusos los que empleando la lógica elemental de sustituir a un aliado inconveniente, propicien la salida de Maduro en el menor tiempo posible. Porque la farsa electoral practicada por los chavistas ha sido tan burda que ni el más contemplativo de los aliados o amigos pecaría en la ingenuidad de defender las elecciones maniobradas por un chavismo desesperado por mantenerse en el poder a como de lugar, sabiendo que una vez fuera, les espera la justicia internacional para castigar a Nicolás Maduro, a Diosdado Cabello y al resto de cabecillas de un sistema oprobioso que tiene sumidos a los venezolanos en la miseria y la desesperación. Y como el sistema que les heredó Hugo Chávez no les da para más, porque regaló todo el petróleo al régimen de los hermanos Castro, al gobierno nicaragüense de Daniel Ortega y al Frente Farabundo Marti de El Salvador y algún dinero por estos lados de la querida hibueras, Venezuela está en la lipidia, dependiendo más del narcotráfico.

Nadie que tenga un juicio sereno y centrado, es decir, nadie que esté en sus cabales puede incurrir en la salvajada política de avalar como transparentes las más ilegítimas elecciones que se pueden haber practicado en toda la historia de la vida política latinoamericana. Excepto los adláteres que tiene el chavismo en estos lares, que podrán decir que las elecciones del chavismo-madurismo son ejemplo de limpieza y transparencia, porque están obligados inmoralmente a justificar las dádivas que continúan recibiendo desde Caracas.

Las elecciones practicadas por el chavismo fueron una farsa electoral sin rivales, porque quien se presentó como supuesto adversario de Maduro, era otro miembro más de la comparsa chavista, disfrazado con el falso ropaje de contrincante, con encuestas espurias pagadas por el mismo chavismo para pretender engañar solo a los bobos, dándolo como presunto ganador por encima del propio Nicolás Maduro.

Pero con doña Tibisay Lucena como mandamás del Concejo Electoral chavista, cualquier otra persona en posición de adversario, sabe que con esta señora hasta el más ceñudo muerde el polvo antes de caer doblado. Porque desde que los chavistas perdieron el control de la Asamblea Nacional, decidieron no dar ninguna tregua a la oposición y aunque el fraude les costara la desvergüenza ante el mundo entero, juraron amarrar todas las elecciones futuras sin dar la mínima oportunidad a la oposición. Un 80 por ciento de los venezolanos están contra el chavismo, pero el chavismo gana porque tiene las armas y a los  militares comprados con dinero producto del narcotráfico.

Y como EEUU está imposibilitado de actuar por lo antes expuesto, serán los rusos y los chinos, quienes no queriendo arriesgar lo mucho que pueden perder en Venezuela, los que en cualquier momento determinarán la salida de Maduro… Y de la manera en que lo hagan dependerá el futuro de Venezuela, que sigue siendo un país rico en recursos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 21 de mayo de 2018.

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