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elecciones, resultados

Mirar por el interés de Honduras

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El calendario para hacer las reformas electorales que parecieran ser la clave para desatascar los enredos que crean los políticos cada cierto tiempo, contempla la despolitización del Tribunal Supremo Electoral y el Registro Nacional de las Personas, la consulta popular para la regulación de la reelección y la segunda vuelta, y según algunas organizaciones como ASJ, para que los próximo eventos electorales sean ejemplares. Si todo esto es por el interés de Honduras, diríamos que hay que apretar filas porque estas reformas se hagan, pero hay algunas observaciones que son necesarias y valederas, formularlas, para que al final tengamos una política hondureña muy templada, porque cuando vemos con frialdad el momento actual, hay muchas opiniones que son verdaderos dislates, y que se quieren imponer como soluciones únicas o como únicas verdades.

Para el caso, cuando se habla de despolitizar organismos como el TSE y el RNP, no sabemos en qué parte del territorio hondureño vamos a conseguir personas que en algún momento no hayan tenido siquiera un instante de participación política, porque en Honduras desde que nacemos y vamos a la escuela, todos nos vinculamos de alguna manera a alguno de los partidos. Buscar hondureños netamente apolíticos, es como querer encontrar la blancura en las suciedades callejeras, y aunque el deseo de despolitizar los mencionados organismos es un noble propósito, en el fondo no es más que una aspiración ilusoria, una quimera, una fantasía, porque todo hondureño tiene su sentimiento comprometido de una u otra forma con algún partido político.

Pero, creer que un determinado ciudadano está apartado de la política porque no aspira a un cargo electoral o no está desempeñando una función pública, es una equivocación o una presbicia política, porque al final de cuentas, la gente que está dispuesta a desempeñar un cargo en el TSE y en el RNP, de alguna manera tienen su corazoncito político. Encontrar a ciudadanos enteramente apolíticos para integrar estos organismos, será misión imposible.

Esto por un lado, respecto a la consulta popular para la reelección, pareciera ser una necedad, pero es necesario ser necio en este punto, porque la reelección ya existe en Honduras, y cobró vida en el momento en que todos los partidos acataron la convocatoria a elecciones en el 2017, y los opositores no hicieron uso del derecho a rechazar esa convocatoria donde se inscribieron los candidatos, incluyendo al candidato nacionalista que estaba ejerciendo la Presidencia. Y huelga repetirlo, los opositores validaron la reelección al acatar la convocatoria del TSE. No la rechazaron porque creían que el factor “reelección de JOH” les abría las puertas a una victoria segura. La pataleta, la bronca, la armaron hasta que el evento electoral finalizó con la suficiente observación internacional que otorgó el beneplácito a las elecciones. Entonces, lo que queda es reglamentar la reelección a un período más.

En el caso de la segunda vuelta electoral, o balotaje como le llaman en ciertos países, es una navaja de doble filo, porque al criterio de personas experimentadas de aquellos países donde se tiene este modelo que define una elección para obtener gobiernos con mayor respaldo electoral, la segunda vuelta es una aberración, porque lo que surge es un gobierno menjurje, donde los demagogos son los que se cuelan a las esferas de las tomas de decisiones. La mayor parte de los gobiernos resultantes de segunda vuelta electoral, quedan gravemente erosionados por los antagonismos que surgen entre los miembros de las coaliciones o alianzas que se dan para captar la mayoría de los votantes.

Los gobiernos de segunda vuelta por lo general resultan verdaderos desgobiernos, en que los aportantes de cuotas electorales reclaman una parte del pastel mucho mayor de lo que le corresponde, y no hay forma de que un presidente encabece un gobierno granítico y compacto, porque todos los sectores que le apostaron a la coalición o alianza que gana el poder, aunque su aportación electoral no sea la que ellos aleguen, se dan a morir para echarle a perder la estabilidad al gobierno del candidato que encabezó la alianza.

Hay que ver los resultados de los gobiernos de segunda vuelta para enterarse debidamente que al final el respaldo que obtienen es casi igual al de la primera vuelta, cuando se desmenuza el conteo por partido. Es más asunto de sentimentalismo electoral y no de razonamiento político, toda la argumentación en favor de la segunda vuelta. En lo personal, después de revisar distintos análisis de experimentados observadores internacionales como Guy Sorman, respaldamos el criterio que el mejor gobierno es el que resulta de elecciones generales, en una sola ronda, porque el gobernante gana el poder con el respaldo de una sola estructura política de la cual es el líder. El mejor ejemplo son las elecciones de EEUU.

Y si las reformas de que tanto hablan los políticos hondureños se adoptan por el interés de Honduras, pedimos a los políticos y a todos los demás sectores de la sociedad que por favor usen el precioso razonamiento para aprobar lo mejor que es aquello que nos garantice estabilidad social, política y económica.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 9 de enero de 2019.