Ministro de Educación dice estar dispuesto a negociar con grupos criminales

febrero 6, 2018

“¿por qué no preguntarles si ellos quieren un mejor destino para sus niños?”, manifestó, Marcial Solís.

 

 



Tegucigalpa, Honduras.

El ministro de Educación, Marcial Solís, manifestó que está dispuesto a “tratar” con los integrantes de maras y pandillas que mantienen dominio en algunos centros educativos del país.

De tal manera, se refiere a la experiencia que se ha tenido en años anteriores, donde la población estudiantil y docentes han sido víctimas de asaltos, extorsión y otras intimidaciones a manos de organizaciones criminales.

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“Uno de los principales problemas de inseguridad son los mareros, pero sabemos que aquellos lugares donde los mareros ejercen cierta autoridad en estos momentos se pude negociar y concertar con ellos”, aseveró Solís.

El funcionario señaló que los pandilleros tienen hijos en la escuela “y nosotros creemos que los hijos de ellos merecen la mejor educación, al igual que todos los niños de Honduras”.

Por tal razón, el funcionario reiteró que “mediante el diálogo y las negociaciones. Esperamos nosotros llegar a niveles de entendimiento con la colaboración de todos, incluso de ellos mejorar los niveles de seguridad en los centros educativos”.

Solís apuntó que una forma de buscarle una solución a la conflictividad es “conocerlos y analizar la situación”. De tal manera, se preguntó “¿por qué no preguntarles si ellos quieren un mejor destino para sus niños?”.

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“Los mareros son hondureños, los niños de los mareros son hondureños y ellos merecen tener mejor educación porque la educación es una garantía constitucional y es un derecho humano. Así, que nosotros vamos a trabajar dentro de ese marco legal atendiendo a todos los niños sin distinción”, sostuvo.

El ministro enfatizó que “nosotros atenderemos a los niños que son hijos de evangélicos, de católicos, de ateos, los hijos de los mareros, los hijos de criminales, todos ellos tienen derecho a la educación”.

Aunque son cuentos de muchachos que se retiran de esas organizaciones, el flagelo es un círculo vicioso ya que rescatan a unos jóvenes, pero aparecen otros que se involucran en actividades delictivas.

Finalmente, de acuerdo a los últimos registros de las autoridades educativas, en el 2017 se reportó la muerte de unos 60 estudiantes y cuatro docentes a manos de supuestos mareros.

 

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