Miedo al miedo

junio 10, 2017

Tegucigalpa, Honduras

Los implicados en una contienda electoral deben conocer que el poder del miedo hace tanta mella en la carrera por buscar el poder, si no se le conoce y se le administra bien. Decimos esto, porque como lo explicamos en un comentario anterior, lo normal en unas elecciones tan especiales como las que tendremos este año, es que surjan denuncias de uno y otro lado, de las más a las menos serias. Las más serias provendrán de los dos grandes partidos, PN y PL, las menos serias salen de la boca de Nasralla y Mel Zelaya. Por naturaleza de estos últimos dos personajes, se sabe que de cada diez palabras que dicen, once son mentiras, porque a lo largo de su carrera se han especializado en mentir.



Ahora bien, los candidatos serios deben tener prudencia en las denuncias, porque si se llegara a caer en una guerra de alta intensidad, donde cada paso de los candidatos se base en una denuncia, tendremos un proceso electoral preñado de riesgo, porque una contienda electoral  de alta intensidad, al final deja muchas heridas, que se perpetuarán por lo largo del tiempo por lo irrestañable que serán las heridas dejadas. Y Honduras no está para que los políticos la sacrifiquen rompiendo de nuevo el tejido social de manera innecesaria. Porque aunque el fin de toda campaña política es alcanzar el poder de la nación, este vale muy poco si cuando lleguen al poder los políticos encuentren a un país despedazado como aconteció en el 2009.

El miedo en una contienda electoral casi siempre se manifiesta al interponerse denuncias contra el contrario que pueden tener efecto bumerang y si no se manejan con recato es mayor el efecto contrario que el que pudiera buscarse al intentar descalificar al adversario. El miedo es un poderoso caballero, que como decía Felipe Gonzáles en España,  es tan poderoso que  “don miedo” es el guardián y a la vez el destructor de los votos en una campaña.

Si lo que se busca es meter miedo con una denuncia, el otro, también impulsará su contraofensiva metiendo miedo. Ya lo dijimos, hay que cuidar el proceso electoral y toca a los partidos democráticos, PN y PL cubrir esta tarea, porque Libre y Nasrala han demostrado en forma palpable su condición antidemocrática. Ambos, Nasrala y Libre, su mayor temor y  disposición a la vez, es no inculcar el suficiente miedo a los electores.

No hay que jugar con la magdalena si no se tiene suficiente tafetán para repararle sus vestiduras si se le llegaran a romper, las elecciones constituyen la única herramienta para garantizar la sobrevivencia del sistema democrático. Y los expertos en demoscopia, es decir en sondeos de opinión pública, los sociólogos, los politólogos y demás personas que intervienen en la contienda electoral, conocen a profundidad como una guerra de alta intensidad, que es aquella que se basa en denuncias y contradenuncias, al final registra más perdedores que ganadores.

Una campaña política en base a denuncias es como una carnicería donde la sangre chorrea por todas partes sin que haya quien se salve, y conociendo que en Honduras, siendo un país pequeño nada permanece oculto  más temprano que tarde todo termina conociéndose. Pero, en el decurso de las denuncias se dejan heridas tan profundas que los políticos se cortan las venas y quedan imposibilitados para sentarse y tomar acuerdos que son normales y hasta necesarios  en política. Nada es químicamente puro en política, desde luego que no estamos hablando de sinverguenzadas ni de saqueos al erario público, sino de acuerdos políticos en función de país, que deben tomar  uno y otro partido, porque si todo se maneja en base a intransigencias a menudo lo que hacen los  políticos ciegos es paralizar el país impidiendo  la buena marcha de un gobierno.

Estando como observadores los procesos electorales desde 1980 hasta hoy, podemos afirmar que unos políticos más que otros, y a ambos lados del espectro político formado por el PL y el PN, han actuado en el marco de la concordia y se han puesto de acuerdo para que Honduras siga en la senda democrática.  El derecho a decir y denunciar en una contienda electoral es un derecho de los políticos, pero deben saber que una vez que lanzan la piedra, pueden recibir de regreso un par de pedradas en la cabeza y si el intercambio de pedradas se mantiene durante la campaña, entonces la verdadera intención de matar el voto del adversario, se puede convertir  en la  intención de matar al contrario.

Los políticos no deben actuar como el jinete negro del  apocalipsis,  en una  constante lucha por regar de muerte los campos donde deban enfrentarse. Hasta para formular denuncias hay barreras éticas, pero  cuando se formula una denuncia, quienes lo hagan deben prepararse para resistir la andanada del contrario. Entonces, recomendamos seguir al pie de la letra la máxima quijotesca: el que quiera sembrar miedo, debe tener prudencia, porque el miedo lo invadirá de regreso cuando el enemigo salga de su cueva convencido de que al miedo solo se le contrarresta y se le vence, metiendo miedo. Entendiste Fabio amigo?

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 9 de junio de 2017.

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