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Andrés Manuel López Obrador presidente electo de México

México en la izquierda

TEGUCIGALPA, HONDURAS

México ha pasado a engrosar la lista de países gobernados por la izquierda, al asumir la conducción de ese gran país, Andrés López Obrador, un político de oficio que se preparó desde sus primeros años de carrera para ascender a la cúspide del poder. Aunque algunos políticos dicen que López Obrador, quizás por su militancia ideológica, es un personaje de otras atmósferas, su trayectoria dice todo lo contrario, es un político nato, que nació en las aguas de la tradición, ocupando cargos provinciales en su natal Tabasco, hasta llegar a la cámara legislativa y posteriormente a dirigir el gobierno del Distrito Federal, donde no hizo un mal papel. Y sus dos intentos anteriores por convertirse en Presidente de los mexicanos, fallaron no porque le hicieron fraude, frente a Calderón y Peña Nieto, sino porque su discurso desgarrado por las contradicciones y las mentiras le hicieron ver en aquellos momentos a los mexicanos, que López Obrador todavía no era confiable.

Su arrolladora victoria se atribuye más al descrédito en que cayeron los partidos PAN y PRI, que hicieron gobiernos reprobados por la mayoría del pueblo, al no poder ponerle freno a la incontrolable corrupción, que es donde López Obrador encontró su filón para ganarse la simpatía y a la vez la exigencia de los mexicanos, que hoy le espetan al nuevo presidente una sentencia estremecedora: ¡no nos puedes fallar! Esta afirmación es una especie de estocada a quien ha hecho campaña por décadas, gritándoles a sus rivales que el hará lo que ellos no hacen: combatir la corrupción.

López Obrador ha comenzado con pie izquierdo, con pie populista, paralizando la construcción de un gran aeropuerto que México urge desde hace años, con el argumento de que deben revisarse los contratos, algo que puede hacerse sin interrumpir la obra. La detención de los trabajos  ha provocado escozor en la élite empresarial mexicana, en la que Carlos Slim, el hombre más rico de México, preside la iniciativa de la obra por considerar que México tiene un movimiento acelerado, tanto en lo comercial como en lo turístico, que deja obsoleto al actual aeropuerto, cuyas limitaciones no están acordes para acompañar un progreso que no se detiene ante nada.

Sin haber tomado posesión de la presidencia, López Obrador, dando una soberbia demostración de locuacidad populista, procedió a hacer una consulta entre sus partidarios, que arrojó un resultado dudoso por el manejo manipulado que recogió la opinión de una minoría que reprobó la construcción del nuevo aeropuerto. Con ese estilo muy particular, López Obrador inició su período de mando sin estar en posesión del cargo, paralizando una estructura aérea en la que se han metido de lleno los sectores empresariales, industriales y comerciales de México. Para demostrarles a todos ellos, que quien manda ahora en México es él, hizo todas las imputaciones propias del populismo, dejando la construcción del aeropuerto paralizada.

Sin duda que México es un gran país, que necesita de gobernantes que estén a la altura de las exigencias que demandan su crecimiento, lo que no se sabe es si el estilo político de López Obrador está hecho a la medida de la necesidad que tiene México para no detenerse en su marcha ascendente, que ha mantenido en medio de una serie de problemas sociales, logrando colocarse en el sitial admirable de ser considerado la primera economía de América Latina, encima de Brasil.

Para Honduras, México ha sido un gran referente amistoso, que nos ha privilegiado con su apoyo en momentos de angustia que ha vivido nuestro país, esta vez tiene un factor que puede beneficiarnos en el gobierno de López Obrador. Es el hecho que el canciller Marcelo Ebrard, está casado con la elegante dama hondureña Rosalinda Bueso, lo que ha aproximado mucho al ahora canciller mexicano con Honduras, visitando con alguna frecuencia la capital hondureña, de la que tendrá bastante conocimiento.

Este es un factor favorable que fortalecerá  las relaciones cordiales que Honduras ha mantenido con México. Marcelo Ebrard es el segundo personaje después de López Obrador, con cierto perfil presidencial, y siendo que su esposa es hondureña, hay un nexo importante muy favorable para redoblar las relaciones de todo tipo con México.

La izquierda hondureña podría creer que con el ascenso de López Obrador tiene a uno de los suyos al frente de México, pero México es un país con instituciones, y aunque López Obrador tiene mayoría en el Congreso, dada la tradición institucional será difícil que el nuevo presidente quiera manejar a su país en un solo puño. Hay que estar preparados para cuando López Obrador empiece a desempacar sus maletas y nos muestre las prendas que quiera lucir. Si se obstinara en gobernar con la brújula del populismo, a México no le irá bien. Esperamos que no sea así y que López Obrador gobierne con el pragmatismo de la razón!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 3 de diciembre de 2018.