México azteca, querido!

octubre 26, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Al cumplirse 20 años del azote de la más terrible tormenta que ha golpeado a nuestro país, el Huracán Mitch, hay muchas experiencias vividas que deben rememorarse porque de ellas aprendimos el inmenso valor de la solidaridad de los pueblos hermanos, y del empeño que miles de hondureños pusieron de su parte para no caer de rodillas. Una de las más grandiosas experiencias fue el apoyo que recibió Honduras del gobierno y pueblo hermano de México, que fue uno de los primeros países que hizo acto de presencia, en acción de cooperación y rescate. Cuando aún estábamos sufriendo los embates de las inundaciones provocadas por más de una semana de intensos aguaceros, los militares mexicanos vinieron con elementos suficientes y el equipo necesario, con el que hicieron un extraordinario trabajo de limpieza, en todas aquellas calles y avenidas que resultaron aterradas por el lodo, revuelto con toda clase de basura pestilente que arrastran las correntadas.



Ver el trabajo incesante de los militares mexicanos mientras muchos habitantes capitalinos se dedicaban a ver el paleo hormigueante de los aztecas, nos provocó incomodidad; no era posible que los hondureños en una forma atenida nos cruzábamos de brazos viendo trabajar a los militares mexicanos, que no se inmutaban por la indiferencia local de los propiamente afectados, entregándose al trabajo de limpieza y rescate para lo que habían sido enviados por el gobierno mexicano.

Aquella experiencia resultó un aldabonazo, que nos hizo reaccionar cuando los medios informativos mostramos la paradoja hondureña, y fue entonces cuando nuestra gente se puso al lado de los mexicanos, paleando, rastrillando, limpiando, hasta que al cabo de una semana, las calles de Tegucigalpa ya eran visibles para permitir el tránsito vehicular. Desde aquel fatídico 1998, profundizamos nuestro afecto y admiración por México, país por el que hemos tenido una simpatía muy singular y cercana, especialmente por nuestra identificación con su música, ranchera y popular, por su gastronomía muy especial y por la demostración solidaria que los mexicanos nos han ofrecido  a lo largo de los años.

Las relaciones con México se han ido estrechando y la amistad y admiración por el país azteca cada vez es mayor, hasta el punto en que el comercio entre nuestros países se ha ido incrementando en la medida que más nos relacionamos. La economía mexicana es muy dinámica y progresiva. Hoy tenemos muchas empresas mexicanas invirtiendo en nuestro país apreciables capitales que generan mucha contratación de personal hondureño.

Una de esas empresas mexicanas que forman parte de la dinámica economía de ese gran país es BANCO AZTECA, que opera en Honduras con servicios bancarios que usan los hondureños radicados en el exterior por la confianza que le han depositado para el envió de sus remesas a sus familiares. Banco Azteca tiene una robusta operación en Honduras, con un conglomerado de 120 agencias que denotan el crecimiento de la institución, que es producto de la confianza de miles de hondureños, generando empleo para unos 1,700 compatriotas. Este banco es propiedad del Grupo Empresarial Salinas, unos de los grupos económicos más antiguos y sólidos de la República mexicana.

Tener la presencia de empresas mexicanas muy respetadas y dinámicas es un refuerzo importante para la economía hondureña, que nos demuestra que los mexicanos nos han ayudado de todas maneras, no solo en los momentos de angustia cuando hemos sufrido los efectos de tragedias naturales como el Huracán Mitch, sino que, también en la parte económica son fuertes creyentes en que, como país somos un mercado valioso donde pueden venir con toda confianza a invertir y hacer negocios.

La supuesta rivalidad en materia futbolística no es algo que vale la pena incentivar en el público hondureño, porque en esta materia deportiva no podemos ignorar que México tiene una de las seis mejores ligas de fútbol del mundo, mientras que nuestro fútbol profesional está en una categoría bastante modesta, por lo que no es razonable que algunos cronistas deportivos hondureños rayen en la osadía temeraria de pretender que nuestro fútbol se compare competitivamente con el alto nivel del fútbol mexicano.

Nos quedamos con lo que debemos quedarnos, con la preciosa música mexicana, con el eterno agradecimiento a los mexicanos por el inmenso cariño solidario que nos han dispensado en momentos difíciles, cuando la naturaleza nos ha azotado. Y por esa valiosa inversión mexicana que nos alimenta inyección de capital y generación de empleo. Nos quedamos con la gratitud que debemos manifestar a este hermano país que nos ha tratado como verdaderos hermanos. Por ello nos complace recordar la gran expresión del tenor ranchero mexicano Jorge Negrete, en uno de sus inolvidables corridos: ¡México lindo y querido!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 26 de octubre de 2018.

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