Más allá del deber profesional

octubre 27, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El Congreso Nacional y el Poder Ejecutivo deberían de establecer un premio especial para los médicos que han atendido y siguen atendiendo a los pacientes contagiados por el COVID-19, de antemano debemos decir que esto sería un acto de justicia, porque nadie como los médicos y enfermeras han estado tan expuestos a una agresiva carga viral en una entrega incondicional que a varios, prestigiosos y queridos profesionales, les ha costado la vida, por las extensas jornadas de trabajo y sin contar con el equipo y material adecuado para esta tarea que no tiene parangón en la historia del mundo moderno. Para los médicos que no han tenido temor de asumir su obligación, que los ha hecho ir más allá del deber profesional y del juramento de Hipócrates, enfrentarse a una lucha contra esta pandemia del Coronavirus COVID-19 representa un ejercicio de vocación de servicio y una impresionante ejemplaridad ciudadana.



Antiguamente un médico se consideraba el profesional que estudiaba medicina para cuidar la salud de las personas, a las que evaluaba con prudencia para darles un diagnóstico lo más acertado y ajustado a su estado de salud. Del buen diagnóstico del médico dependemos recibir el tratamiento que necesitamos para mantenernos sanos. La misión clásica del médico es curar al enfermo aplicando la ciencia y su experiencia. En mi infancia mis primeras experiencias con los médicos las tuve con el Dr. Austin Beaumont, que nos visitaba en nuestra casa de La Laguna en Puerto Cortés, sobre todo cuando se me encarnaba una uña por jugar pelota en campos mojados y cuando me la extraía, ante mis gritos me decía: te puedo sanar la enfermedad, pero debes soportar el sufrimiento. Gran médico el Dr. Austin Beaumont, bueno en el diagnóstico y altruista al momento de cobrar honorarios.

En los actuales momentos un médico vale por muchas personas, especialmente en esta pandemia cuando el médico está brindando servicio a todas las personas, enfermos del COVID-19 y de otras enfermedades, de manera que las autoridades de Salud y el gobierno central deben hacer todo lo que sea necesario para proteger a los médicos en cuanto a jornadas de trabajo y remuneración, porque en las circunstancias actuales los médicos han tenido que trabajar a fondo haciendo jornadas extensas, fuera del horario normal, por la cantidad de pacientes contagiados que les exige su presencia. Hace poco mirábamos un cuadro dramático en SPS, el Dr. Enamorado aparecía en un video pidiendo a todos sus colegas y familiares, para que no abandonaran a una persona contagiada. Semanas más tarde dábamos la noticia de su fallecimiento con la conclusión siguiente: al Dr. Enamorado lo mató su abnegación. Pero así es, cuando se es un médico por vocación nada lo apartará del compromiso que hizo cuando egresó de la Escuela de Medicina para ponerse al servicio de los pacientes.

Como está dicho por los virólogos más reconocidos, esta pandemia se mantendrá en el planeta por más tiempo de lo que se suponía, entonces más médicos de diferentes especialidades deberán ser requeridos para incorporarse a la lucha contra el COVID-19, por lo tanto es imprescindible que el gobierno y las autoridades de Salud doten a los médicos y enfermeras del suficiente y eficiente material protector, porque si van a ser sometidos a jornadas sin horario hasta la extenuación, es justo que se les proporcione los mejores implementos médicos. Es injusto ver a los médicos extenuados en los pasillos de los hospitales, derrumbados física y emocionalmente. En la medida que perdemos médicos nos gana en terreno el COVID-19, porque aunque hay miles de médicos desempleados, en su mayoría ya no aspiran a una plaza, porque pensarán algunos de ellos, que recibir una oferta de trabajo para luchar contra la pandemia, no es justo, no se vale. Por lo tanto, hay que cuidar a los médicos que siguen al pie de la cama del paciente, formando un envidiable colectivo, que no es muy numeroso.

Antes de la pandemia no habíamos visto un caso de un médico que no aceptara una plaza de trabajo, más bien eran muchos los que se quejaban por no encontrar la oportunidad de trabajar en un hospital, ahora la situación es diferente, sus familiares les piden que se olviden de trabajar  en un hospital y tienen toda la razón: no es justo coronar una carrera que requiere tanto sacrificio y dificultades para ir a terminar la vida en un hospital convertido en una bomba viral. En este caso no es que los jóvenes médicos se nieguen a prestar su servicio y asistencia, pero con poca experiencia no es mucho lo que pueden aportar. Conozco el caso de dos médicos esposos recién graduados que fueron enviados a un hospital del occidente hondureño, con tan mala fortuna que al atender a un paciente contagiado terminaron contagiados ambos. Por mi gestión los puse en contacto con el Dr. Miguel Sierra Hoffman, uno de los creadores del tratamiento CATRACHO y él los orientó para darles tranquilidad e instruirlos cómo debían manejarse y gracias a Dios, y su ayuda y con toda su experiencia, les sirvió de mucho.

En la actual situación importa sobre todo la responsabilidad personal, tanto del médico como del paciente. Para muchas personas imprudentes, que no acatan las reglas sanitarias, resulta inmoral contagiarse por imprudencia temeraria. Ver a muchas personas sin mascarilla, en grupos que desconocen la obligación de mantener la distancia física, es inconcebible que estos ciudadanos una vez contagiados terminen exigiendo  a los médicos que se jueguen la vida por ellos. Por esta clase de personas es que los hospitales se atestan de contagiados donde los médicos quedan expuestos a una agresiva carga viral. Y los médicos terminan acorralados, pero por su nobleza de entrega incondicional de nuevo vuelven a las largas jornadas de trabajo. Y si no cuentan con el equipo y los materiales necesarios, terminan doblemente derrumbados por el abatimiento.

En el Día del Médico hacemos un llamado a todos los hondureños: ¡cuidemos a los que nos cuidan, cuidándonos de no contagiarnos por imprudencia! Cuidemos a nuestros médicos, porque ellos han ido más allá de lo que les manda el deber profesional.

Así son cosas y así se las hemos contado hoy martes 27 de octubre de 2020.

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