Más allá de los médicos

octubre 27, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Ningún sector profesional ha estado expuesto a una agresiva carga viral en esta pandemia del COVID-19 como los médicos, enfermeras y enfermeros. Esta no es una valoración casuística, es una valoración de conducta y comportamiento que es justo reconocerlos, por el espíritu heroico que han demostrado los médicos de todo el mundo, de manera especial los médicos hondureños que debieron enfrentar el cumplimiento de su trabajo, realizando largas jornadas de trabajo, al principio sin contar con el equipamiento y los medios materiales adecuados para encarar la pandemia.



La entrega incondicional de los médicos, representa un ejercicio de vocación de servicio y ejemplaridad ciudadana; en circunstancias de no estar preparados en aquel momento, al no contar con la indumentaria especial para protegerse, los médicos pudieron haberse negado a prestar su asistencia, porque las condiciones de entonces podrían calificarse de riesgo inminente, algo que pudo haber sido invocado por este personal para no arriesgar su vida, y sin embargo no le dieron la espalda al deber ni a las personas contagiadas que los necesitaban y en esa virtud muchos de ellos ofrendaron su vida al resultar contagiados por no tener el equipamiento que los protegiera. Con estos médicos valientes se cumple la etimología del médico, que procede del latín médicus, que significa «el que cuida», «el que cura», «el que evalúa con prudencia».

Con estos preceptos del antiguo médico griego Hipócrates actuaron nuestros médicos en lo más espeso de la pandemia, logrando aliviar el sufrimiento y consolando el ánimo de los contagiados y de los familiares de estos, que a veces actuaban queriendo entregar su vida junto a su pariente. El gran escritor Homero en «La Ilíada» afirmaba que un médico vale por muchas vidas, calificando a los médicos como las personas que prestan servicio para salvar la vida de todos los que le buscan. En la antigüedad, Hipócrates, el padre de la medicina conocido en Roma como Galeno, nombre que todavía equivale a un médico, decía que la medicina es arte y ciencia. Arte porque la medicina es una habilidad humana y ciencia, porque aunque la persona tenga esa habilidad requiere del conocimiento necesario del cuerpo humano para poder curarlo. Los médicos hacen el juramento hipocrático no para poner en riesgo su vida, sino para salvar la vida del paciente.

En esta pandemia, los médicos hondureños han demostrado que están dispuestos a arriesgar la vida por sus pacientes y muchos de ellos así lo hicieron, y hoy más de 90 profesionales ya no están con sus familias ni en sus puestos de trabajo. Nuestros médicos asumieron toda clase de riesgos al estar en medio de carga virales, durante muchas semanas, durante varios meses, hasta que en mayo nos llegaron las primeras vacunas. Muchos médicos se contagiaron y finalizaron la jornada de la vida, otros se recuperaron del virus y se reincorporaron de inmediato a sus labores, dando una admirable demostración de valor y entrega a su labor sanitaria.

En lo que llevamos de vida profesional no recordamos que antes los médicos asumieran un reto equiparable con el del soldado que va a la guerra y no sabe si regresará o si morirá en el campo de batalla. A las estadísticas podemos remitirnos, porque posiblemente Honduras al principio tuvo una de las tasas de contagiados más alta en la región centroamericana. En ese período murieron decenas de médicos, más de 90, muchos de los que se contagiaron sobrevivieron para fortuna de ellos y su familia. Fueron los médicos y el personal sanitario, los que asumieron un riesgo descomunal, comprometiendo su salud y la de sus familiares para cuidar a los contagiados. ¡Qué admirable entrega! Y en la mayoría de ellos, es digno reconocer su temple envidiable para sobreponerse al miedo natural que afrontamos los humanos ante lo desconocido, porque los médicos ante todo son seres humanos, con virtudes y defectos.

La sociedad acostumbra hacer reconocimientos a personajes de todos los sectores, a veces se dan homenajes por labores intrascendentes. Esta vez la sociedad no ha sido justa para reconocer como se merece a los médicos y al personal sanitario por su entrega en la pandemia. Muchos fueron más allá de su trabajo médico al entregar su vida para salvar la vida de personas necias que desafiaron al virus, no acatando las medidas biosanitarias.

Muchos compatriotas fueron inmorales al contagiarse por imprudencia temeraria y después fueron a los hospitales a exigir que los médicos se jugaran la vida por ellos. Esta vez los médicos hondureños fueron más allá de lo exigible en el ejercicio profesional. Por eso, es más que justo reconocerles lo que se merecen, ¡porque han actuado como auténticos héroes!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 27 de octubre de 2021.

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