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Nace una niña dentro de caravana migrante en México

Manos peludas en las caravanas

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Estos días que pasamos un par de semanas en el estado de la Florida, EEUU, vimos varios programas televisados y un par de artículos en los diarios donde se ponía en duda que los emigrantes centroamericanos buscaran vivir en EEUU, por determinada causa, y que había que buscar las causas externas que estaban motivando las corrientes migratorias formadas en caravanas, que debían recorrer miles de kilómetros para llegar a un destino incierto. Por primera vez pudimos observar que en la opinión pública de origen latino en Estados Unidos hay plena conciencia que hay generadores externos que propulsan las caravanas de migrantes.

Un artículo en un periódico de Miami se preguntaba ¿de dónde y por qué salen los emigrantes centroamericanos? El articulista decía que los emigrantes saben que la ruta que deben recorrer está plagada de toda clase de peligros, desde las adversidades naturales que existen en los desiertos, hasta el peligro que enfrentan cuando se encuentran con personas que no tienen ninguna simpatía con cualquier grupo de personas que llegan a su territorio, a hacerles un contrapeso de vida, porque ocupan sus espacios, aspiran a puestos de trabajo, reciben muchas atenciones sociales de las autoridades, en fin, califican a los grupos de emigrantes como competidores que les roban los derechos que solo a ellos les pertenecen.

Pero, hay algo que ignoran o parecieran ignorar en EEUU, y es lo que hoy apareció en diario La Prensa, respecto a que organizaciones no gubernamentales mexicanas están atizando nuevas caravanas, por medio de las redes sociales, quien sabe con qué propósitos, pero que evidentemente tiene un trasfondo político inconfesable. Varias ONG de México, entre ellas “Pueblos sin frontera” y “Dignificación humana” están incitando por las redes sociales a las personas para que se integren en caravana para llegar a EEUU.

“Pueblos sin frontera” no es una organización que quiere ayudarle a las personas, obviamente esta ONG percibe dinero de alguna forma para sufragar la movilización de personas hacia EEUU; sabiendo que los emigrantes podrían llegar hasta México, pero no lograrían llegar a EEUU teniendo la férrea oposición de la política anti inmigrante del gobierno de Trump. Qué ganan estas ONG con entusiasmar a las personas para que vía caravana se lancen a la más peligrosa aventura que es cruzar los desiertos mexicanos, donde no solo enfrentarán el clima adverso, sino las serpientes, y a grupos criminales que no comulgan con las caravanas migratorias, las que podrían ser atacadas sin ninguna piedad por sujetos desquiciados que se han constituido en verdugos sanguinarios, que no tienen alma para aniquilar a los que ellos consideran “seres despreciables” que les invaden sus territorios.

En este singular abanico de grupos que inflaman las caravanas, aparece en el fondo un personaje tan rico y poderoso como enigmático, George Soros, un empresario extraño de origen húngaro simpatizante de los sectores radicales del Partido Demócrata, que ha declarado abiertamente que financia a organizaciones como las mencionadas para promover las migraciones extranjeras hacia EEUU. No de otra manera “Pueblos sin frontera” y “Dignificación humana” tendrían recursos para pagar transporte, proveer alimentos y medicinas a los emigrantes.

¿Qué gana un millonario como George Soros financiando a ONG para que paguen rastras, les den alimentos y hasta dinero en efectivo a los emigrantes? No hay explicación posible para que este personaje saque dinero de sus cuentas no para ayudarles a los emigrantes, sino para facilitarles que lleguen a EEUU como destino.

En Estados Unidos pudimos ver que Trump está usando el argumento anti inmigrante como su propia cruzada electoral, es decir, cada caravana de emigrantes que sale de Centroamérica abona la tesis anti immigrante de Trump, porque apenas se habla de una caravana y Trump arremete con declaraciones desentonadas, como aquella que dijo, que Honduras se robaba el dinero de EEUU y no paraba las caravanas. En realidad, últimamente EEUU maneja por su propia cuenta todos sus programas de cooperación en nuestro país.

Siendo canciller Arturo Corrales, manejó una tesis interesante: a EEUU y a México le cuesta más de 250 dolares atender en sus territorios a un emigrante, en cambio en Honduras no les costaría ni dos dólares por cada persona. Lo lógico es crear programas de ayuda aquí en el país, para no tener que gastar tanto dinero en sus países para atender a los emigrantes.

Pero, mientras existan manos peludas siniestras como las ONG mexicanas y el millonario húngaro George Soros, alimentando las caravanas migratorias, que para Donald Trump constituyen un rico manjar electoral, serán los hondureños los que deban decidir si quieren ir a arriesgar la vida cruzando los desiertos de México, donde encontrarán cada vez una mayor hostilidad que les hará imposible llegar a la frontera con EEUU.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 10 de enero de 2019.