Malos tiempos para inventivas

mayo 22, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Algo que no se ha podido llevar por delante el coronavirus es la política, o mejor dicho, la vieja forma de hacer política que es la que disfrutan muchos hondureños que tienen en la política su mejor entretención, con iguales pasiones que el fútbol. El asunto es que, ni siquiera en las circunstancias que vivimos, los que abanderan la política, porque esta es una actividad indefectible para el sostenimiento de la democracia, son capaces de guardar la moderación, porque en lugar de hacer algo beneficioso para las personas que necesitan apoyo, pasan dedicados a buscar diablos que comen zacate. Si queremos ver un gran ejemplo en la historia de la política, que es aplicable a estos tiempos, hay un pasaje en la vida de Winston Churchill, que fue el gran héroe de la segunda guerra mundial, cuando le tocó vivir en medio del inicio de la era de paz y estando fuera del poder, mientras Inglaterra sufría una invasión de humo y niebla que fue denominada «el gran smog» que mató a miles de personas, Churchill miraba los desaciertos que cometían los que le habían derrotado y dirigían Inglaterra, pero no formuló ninguna crítica ni externó ninguna censura contra los que gobernaban.



En este momento, cuando los hondureños se enferman por millares contagiados por el coronavirus, la conversación que debería prevalecer entre los hondureños debe ser la que nos atañe a los tratamientos para curar a los contagiados, observar el comportamiento y las actitudes de los médicos y demás personal sanitario. Igual que dedicarnos a observar el comportamiento del gobierno y demás autoridades, para hacer las críticas a que tenemos derecho como ciudadanos, y aportar en la medida de nuestras capacidades las sugerencias que creamos que el gobierno y las autoridades de salud deben escuchar para corregir algunos errores en la gestión de la crisis sanitaria.

Los políticos son los primeros que deben entender cuál es el papel que deben jugar en esta crisis, pero hasta ahora salvo un par de excepciones no vemos en los sectores de oposición una actitud que manifieste congruencia con el momento, los de LIBRE viven encriptados en la formulación de señalamientos sin aportar pruebas, con lo que demuestran que si algún día llegaran a gobernar lo harán sin una pizca de imaginación para administrar crisis como la que vivimos.

Nadie podía imaginarse el tsunami sanitario que se le venía al mundo desde finales del año pasado, aquí en Honduras empezamos a percibir que el coronavirus no era una epidemia regional sino una pandemia de alto poder contagioso hasta mediados de marzo, fueron pocas las personas que tuvieron una intuición para anticipar lo que se venía y cuando hablábamos sobre el peligro de la nueva pandemia con personas de distinta profesión se mostraban incrédulos, y hasta nos sorprendimos cuando hablábamos con médicos a los que les negábamos el apretón de manos y nos respondían negando la posibilidad que el coronavirus se extendiera al mundo entero y llegara hasta estos lados.

Esto es producto que los hondureños solo hemos aprendido malos hábitos, entre estos el de vivir con un permanente escozor que nos produce vivir en medio de una permanente inventiva, que no nos permite como país darle tregua a la tranquilidad que necesita Honduras como nación para enfrentar con éxito el avance del coronavirus. Y de remate, si bien la política es una actividad necesaria para garantizar la vida democrática de Honduras, no nos parece conveniente estarla atizando con la flama especulativa que se basa en las percepciones que provienen de los que viven con la marcada obstinación de alcanzar el poder.

El calendario electoral está fijo, el próximo año habrá elecciones primarias en marzo, para elegir a los candidatos a la Presidencia de la República, a los candidatos a diputados y a los candidatos a las alcaldías. Existe la posibilidad de que las elecciones primarias programadas para el mes de marzo, pudieran posponerse por unos meses para dar tiempo al RNP a que pueda dotar de un nuevo documento de identificación a los hondureños, o porque la lucha contra el coronavirus necesite de unos meses para ponerla bajo control, pero nadie habla de suspender las elecciones. Y si en un momento en los corrillos políticos se mencionó una posible suspensión, esto fue una declaración personal de una diputada, que no encontró ningún respaldo, lejos de eso, recibió el rechazo de su mismo partido.

En lo personal, con la experiencia de estar viendo el desarrollo del proceso democrático desde 1980, tengo la convicción que los escenarios están planteados con una claridad que no concede espacio a la inventiva política. El PN tiene dos candidatos fuertes, Mauricio Oliva, presidente del Congreso Nacional, que ha dado grandes zancadas con su movimiento al atraer al ex candidato Ricardo Álvarez, y a lo que queda del callejismo, surgiendo como el aspirante nacionalista con aspiraciones serias de alcanzar la Presidencia de la República. Pero no se puede descartar ninguna posibilidad al actual alcalde capitalino Tito Asfura, que sigue gozando de mucha simpatía en el nacionalismo. Con dos candidatos cuyas aspiraciones ya adquirieron carta de ciudadanía, no hay espacio para pensar en la mínima posibilidad de una segunda reelección de JOH. No hay que olvidar que como institución de derecho público, el PN suscribió recientemente un documento donde fija su posición respecto a que la reelección presidencial de llegarse a aprobar debe ser por un periodo más y nada más.

Más bien los que se obstinan hablar de una segunda reelección, al estilo chespirense, sin querer queriendo, podrían estar despertando el instinto peligroso de refocilarse en el poder. A todos los que llegan al poder en algún momento se les cruza la idea de quedarse por un tiempo más. Un presidente liberal me dijo cierta vez que el poder era una delicia, lástima que el período hondureño era muy corto. Cuando me dijo eso, lo quedé mirando con una sonrisa llena de incredulidad de mi parte, pero el entonces presidente mantuvo un semblante serio. No lo podía creer, aquel gran personaje pensaba en la posibilidad de mantenerse en el poder. Días después me invitó a acompañarlo a un viaje a Suramérica, invitación que rechacé de manera amigable, porque en el fondo sabía que llevaba implícito obtener un apoyo.

Estamos en malos tiempos como para alimentar las inventivas de algunos políticos que no hacen nada positivo en la lucha contra el COVID-19, y si bien los políticos tienen derecho a estar activos, lucen basta mal al demostrar que no tienen capacidad para dejar fuera de toda duda que el segundo período de JOH finalizará en enero del 2022, cuando deberá asumir un nuevo Presidente de la República. Aventurar lo contrario no es bueno para la democracia, porque sobre lo que deberíamos estar remachando es que el próximo año elegiremos, primero a los candidatos presidenciales, candidatos a alcaldes y candidatos diputados, para proseguir en noviembre a elegir a los titulares de los dos poderes.

No habrá espacio para retrasos electorales. Lo que debe preocuparles a los opositores es que los nacionalistas no se duermen en sus laureles y con suma anticipación ya tienen dos aspirantes presidenciales con poder de convocatoria. En los demás, Nasralla aún no tiene partido inscrito, los liberales están crudos en su necesidad de unificarse como partido, LIBRE todavía no decide quién será su candidato y otros que todavía están muy tiernos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 22 de mayo de 2020.

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