Los votos son los que cuentan

agosto 23, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El bochinche escenificado el sábado en el local donde el CNE realiza las acciones del cronograma electoral, es propio de políticos pendencieros, carentes de moral y de recursos intelectuales para entablar una discusión con argumentos y no a golpes como lo hacen los que recurren a la reyerta para imponer un criterio por la fuerza. Tampoco es como para tirarse al suelo por lo que ocurrió, porque aún en naciones que nos parecen más civilizadas como algunos países asiáticos (Corea del Sur, Taiwán), México para no ir más lejos y en EEUU, que supuestamente es la democracia más ejemplar para el mundo, hemos visto espectáculos calamitosos donde adversarios políticos se van a los golpes y se tiran todo lo que encuentran. Y más recientemente vimos la toma del Capitolio en EEUU, por una horda de seguidores de Trump actuando como una manada de búfalos salvajes, destruyendo todo a su paso.



Así que los que se tiran al piso por lo que pasó en el local del CNE el sábado, parece que están ausentes de lo que pasa en el mundo, o porque tienen la cabeza clavada en el suelo hondureño y no levantan la mirada de vez en cuando para ver que, lo que hacen los políticos hondureños es apenas un remedo de las groserías que hacen los políticos en todo el mundo. Por supuesto que quisiéramos que nuestros políticos, si bien no fueran un dechado de virtuosos, se comportaran para establecer sus diferencias usando la interpelación de altura y no haciéndolo de una manera chusca, de la forma troglodita como en los tiempos de Trucutú.

Lo que da verdadera tristeza es el razonamiento pueril de los políticos, de los medio-políticos y de los aprendices de políticos, al disputar como algo valioso la posición de un candidato en la papeleta, cuando eso es algo que no tiene la menor importancia, porque no es la posición en el voto lo que hace ganar a un candidato, son los votos los que cuentan. Es harto infantil escuchar a los analistas del patio elaborar teorías ridículas con las cuales elevan el supuesto valor de la posición de los candidatos en la papeleta. Un candidato tiene más posibilidades de ganar la elección cuando tiene estructuras debidamente organizadas, que lo respalden en la tarea de convencimiento en todos los municipios del país, y la logística necesaria para que esas estructuras que están compuestas por cuadros de dirigentes departamentales y locales, con experiencia, puedan movilizar a los electores, durante y después de las elecciones. Un candidato que se basa solo en su discurso de perorata, creyendo que con su verbo importuno conquistará el voto, no conoce lo que significa la lectura del escenario político.

Una operación para ubicar a los candidatos en la papeleta, como lo hizo el CNE, es un sorteo. Los primeros que metieron la mano en la urna para sacar un número pudieron haber obtenido de manera indistinta, cualquiera de ellos. Es decir, Xiomara Castro pudo haber obtenido el 15 y Tito Asfura el 7 y Nasralla el 1. Fue un sorteo, donde sacar el número era un asunto de azar, igual que en una lotería, donde nadie tiene la certeza que número puede sacar. Cuando alguien sugiere que en este procedimiento usado por el CNE, que a nuestro juicio fue absolutamente transparente, hubo engaño para favorecer a un candidato, es porque en su cabeza no hay materia gris, lo que hay es aserrín podrido que no le permite pensar como persona.

Hemos visto y escuchado desaciertos descomunales, como el de decir que los miembros del CNE deben actuar como árbitros, desconociendo que su calidad es de magistrados, porque siendo el CNE el máximo organismo electoral, la calidad de sus miembros es la misma que tienen los magistrados de un cuerpo colegiado que tiene la alta investidura de dirigir algo supremamente importante como es el proceso mediante el cual los ciudadanos pueden elegir a sus máximas autoridades del país, representantes del pueblo y alcaldes municipales.

El alboroto del sábado, protagonizado por camorreros de barrio, es insignificante en comparación con las graves confrontaciones de antaño que afortunadamente han quedado en el pasado. Ningún evento electoral de hoy, en ningún país, está a salvo de estos incidentes. Metemos la mano por el CNE, porque contra viento y marea están ejecutando bastante bien el cronograma electoral, afrontando los desfases normales que suceden en Honduras donde todavía estamos muy lejos de llegar a un nivel de ejecución que sea admirado por la perfección. Porque si de algo cojeamos en Honduras es por nuestro bajo nivel de ejecución. Pero en cuanto al proceso electoral, como decíamos en los  campos de baseball cuando animábamos a nuestros niños, ¡VAN BIEN MUCHACHOS, VAN BIEN!

Y para los que  vieron diablos de zacate en el sorteo de las posiciones en la papeleta, les contamos una anécdota de nuestro profesor de sexto grado don Juancito Carabantes, cuando nos decía que los alumnos que miraban a la pizarra y no alcanzaban a atinar que dos y dos son cuatro, es porque tenían la cabeza chata: sin materia gris para discernir. En pocas palabras, ¡tontos y de capirote!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 23 de agosto de 2021.

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