Los triajes se mueven cuando la pequeña bestia avanza

octubre 5, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La activación de los triajes sin duda que ha sido la defensa más efectiva creada por las autoridades para enfrentar la propagación del COVID-19, pero eso no quiere decir que podemos darle viento a la hilacha para descuidarnos y confiarnos en que si una persona se contagia no tendrá ninguna consecuencia porque para eso están los triajes. Y la función de estas antesalas a los hospitales solo es de carácter preventivo, para que las personas puedan efectuarse la prueba y verificar sus condiciones. Últimamente los triajes tienen más movimiento cuando han vuelto a tener más visitas, señal que en la medida que se ha reactivado la economía nuestra gente se ha confiado, ha dejado de usar la mascarilla, no guarda la distancia física y no se apega al lavado de manos con jabón o desinfectarse con gel alcohol.



Hay que tener claridad en la actual situación, por tener muchos triajes no significa que podemos confiarnos ni que todo está perfecto, todavía no podemos ver la felicidad en perspectiva porque el coronavirus COVID-19 sigue entre nosotros, es un pequeño animal, insignificante en apariencia porque su tamaño es microscópico, pero este virus ha demostrado tener el suficiente poder como para tener azorado a todo el mundo. El filósofo Guy Sorman dice que hay que entender a este pequeña bestia, que estaba aburrida de estar encerrada en la piel de un murciélago hasta que saltó a un pangulín que terminó convertido en un pincho asado en un mercado de Wuhan, aunque esta es la versión para taparle el ojo al macho, porque los científicos chinos que han escapado del laboratorio militar del partido comunista chino, afirman que fue allí donde se creó este bicho que se salió por accidente o lanzado exprofesamente por los dirigentes chinos para crear un problema sanitario mundial.

El virus ha sido controlado por los países disciplinados como China, Taiwán, Vietnam y Corea del Sur, donde a la persona no se le mueve un pelo de la cabeza si el gobierno no lo autoriza, pero en los países desorganizados, donde las personas son indisciplinadas como sucede en nuestra Honduras, el coronavirus se estanca y a veces hasta retrocede cuando la estrategia funciona, gracias a los triajes, cuando la mayoría de las personas usan mascarilla, guardan la distancia física y se lavan las manos con jabón con la frecuencia necesaria. Si todos los hondureños nos mantuviéramos apegados a esta estrategia, a falta de vacuna es el mejor tratamiento para no contagiarse, que así es como China, Taiwán, Corea del Sur, Vietnam y Japón han conseguido controlar a la pandemia.

Pero en una democracia como Honduras lo que prevalece no es la unión, nosotros nos manejamos con debate todas las cosas, discutimos hasta por las cosas más pequeñas, pasamos  peleando por puro sectarismo, porque en el fondo los que están fuera del gobierno buscan negociar para que el gobierno les conceda alguna raja de todo lo que se maneja en el Estado. Y como organismos del gobierno como INVEST-H han dado lugar con sus malas ejecuciones de compras dudosas a que se cuestione todo lo demás, lo poco que se ha avanzado puede retroceder llevándonos al punto inicial cuando la pandemia apareció como un relámpago, aprovechándose de nuestro desorden nacional que es lo que nos expone de manera grave ante una amenaza real como esta pandemia.

Cuando la gente común ve que en medio de la pandemia el gobierno y los opositores compiten por el poder, la gente cree que la pandemia es algo inventado y termina por relajarse y descuidarse, que es lo mejor para que el coronavirus vuelva a recobrar fuerza. Hay que aclarar que en un sistema democrático como el que impera en Honduras no es que se prohíba la unión nacional, lo que sucede es que como la democracia es tan benevolente y amplía la gente termina haciendo lo que quiere, desoyendo los consejos que nos advierten como evitar el contagio. Sobre todo en las redes sociales que gozan de un libertinaje aberrante han surgido unos personajes que se autollaman comunicadores, periodistas de pacotilla, que niegan el rigor científico que debemos tener para evitar el contagio, y más bien aconsejan que la gente salga como quiera y hasta que se vayan del país en caravanas.

Pero no solo aquí existe ese problema, en EEUU, el propio presidente Donald Trump con su imprudencia temeraria se convirtió en el pionero de la desinformación causando que miles de personas se contagiaran al no usar la mascarilla, y centenares hayan muerto por el mal ejemplo presidencial. En cambio, toda la estrategia para plantearle resistencia al virus solo requiere disciplina: usar siempre la mascarilla, mantener la distancia física de otras personas y lavarse las manos con jabón o desinfectarlas con alcohol gel. Ahora, si nos negamos a la comprensión de esta disciplina, podemos tener miles de triajes pero pronto estos serán insuficientes para tratar a tantos contagiados. Porque la pequeña bestia como le dicen al COVID-19 los europeos, a la menor oportunidad que se le da, busca reproducirse y su objetivo es activarse de cuerpo en cuerpo.

Si nos descuidamos y le damos oportunidad a la pequeña bestia de entronizarse entre muchos más hondureños, entonces la economía y los empleos colapsarán, y no habrá oportunidad de reabrir las escuelas. Si seguimos por el camino del descuido por pura indisciplina, tendremos un desfase grave porque la infección de miles de hondureños tendrá consecuencias sanitarias, económicas y sociales por pura imprudencia de la población.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 5 de octubre de 2020.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *