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Los transportistas en su laberinto

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Solventado el conflicto, que no crisis, entre el sector transporte y el gobierno, los empresarios y los conductores son los que más deben sacar provecho de la lección, porque todo aquel falso apoyo que recibieron de los grupos radicales se les ha revertido en su contra, una vez que llegaron al término de sus reclamos y aceptaron lo que de acuerdo a las posibilidades del país podían obtener del tesoro nacional. Cuanto más se dejaron manipular los transportistas por el griterío de ciertos sectores radicales, más dura la están pasando, pocos días después del arreglo.

No hay porqué maltratar a los transportistas, este es un sector hondureño que explota un rubro de servicio público que es importante para la población, su reclamo está dentro de lo normal que son  las aspiraciones que tienen como empresarios. En su momento les recomendamos que no alargaran el paro, porque los que más perdían eran ellos y entre más se extendía el desacuerdo más se debilitaban y desgastaban, como en efecto sucedió.

Nadie entenderá otras razones de los transportistas para irse a un paro, que no sean las comerciales, eso lo deben tener en cuenta los empresarios del transporte y los mismos conductores. Sin embargo, todos los que estamos en una actividad y queremos crecer en ingresos, los que la tienen más difícil, son los que depende de la regulación que está bajo la potestad del gobierno, es el caso de los transportistas, que solo tiene un recurso popular al que acudir, que son los paros. Lo malo es que los líderes de los empresarios del transporte, se pierden en la concepción del paro y como casi todos son políticos pertenecientes a los dos partidos históricos, fácilmente mezclan la pasión de los resentimientos y pierden el norte del movimiento.

Así pasó esta vez, Marbyn Galo que fue aspirante a diputado nacionalista, parecía más un cachureco despechado por no haber sido tomado en cuenta en el gobierno y Jorge Lanza, simpatizante liberal, actuaba más como un opositor que como un genuino transportista. Un paro del transporte en esta situación, contaminado por los intereses políticos de los empresarios, no tiene seriedad, y a lo más que pueden llegar los transportistas es a ganarse el repudio de la gente que no teniendo vela en el entierro, no tiene porqué sufrir la obstaculización de las vías públicas.

Recomendaríamos a los empresarios del transporte que, en sus próximas acciones cuando quieran reclamar por mejoras económicas al gobierno, no se tomen las calles ni las carreteras, porque aunque fuera justa la petición, nadie apoya a otro que para sus reivindicaciones acude al expediente del bloqueo de las calles y carreteras, porque con esa acción violenta los transportistas le están impidiendo a los demás a tener el derecho de ganarse la vida con su quehacer diario. Nadie compartirá sus razones, sean justas o no, si se empecinan en hacerle la vida imposible a la gente impidiéndole el desarrollo normal de sus actividades al bloquear calles y carreteras.

Deben entender que cuando cortan el tráfico en calles y carreteras llegan al punto de colapsar la ciudad; son millares de taxistas y buses, que al final cuando se da la solución no sufren ninguna sanción del gobierno, su castigo está en la mengua económica, que para los empresarios es una cosa, los que más sufren son los conductores que no tienen la provisión económica que tienen los empresarios, por lo tanto son los más dañados, porque a ellos las reivindicaciones de los empresarios no los benefician. ¿Al gobierno? Al gobierno lo ponen a sudar un rato, pero la coacción del paro no le llega ni a provocar temblequera, porque el gobierno al fin y al cabo está hecho para aguantar palos de donde se los manden. Y como tiene la sartén por el mango, por resistencia el gobierno no pierde. Los que pierden son los transportistas, empresarios y conductores, porque cada día que no circulan, es un día en rojo que no les cuadra de manera favorable en su economía.

La moraleja es que, para los próximos reclamos por mejorías económicas, lo mejor es que acudan a la fuerza de la razón. Ceder ante la razón es mejor que sufrir una afrenta ante quien ejerce el poder, porque el gobierno está obligado a no aflojar mucho, ni a prestar las llaves de las arcas del estado a las primeras de cambio. Ningún gobierno, por mucho coraje democrático que tenga, renuncia a hacer valer su autoridad en aras de que debe mantener la prevalencia del interés general sobre los intereses de sectores.

Al final los transportistas deben valorar el apoyo de quienes se lanzan a la calle aprovechando el paro para realizar actos violentos en su nombre, y cuando el paro se da por solventado, los violentos se vuelven violentamente en contra de los transportistas y sus unidades. Recuerden para la próxima, que cuanto más tarden en aceptar un arreglo con las autoridades, más serán manipulados por los grupos violentos que solo buscan aprovecharse de los paros para desatar su violencia irracional. Gobiernos como el de JOH no son gobiernos débiles, están hechos de hierro duro para no dejarse arrebatar la manivela.

Al final, los transportistas no deben volver a cometer el error de convertirse en rehenes de los grupos expertos en llevar la violencia a las calles, porque si lo hicieren de nuevo, pueden tener el castigo más inesperado de parte del gobierno. Y es que, este decida liberalizar el transporte para que puedan entrar a explotar el rubro nuevos modelos como el llamado UBER y quién sabe cuántos más que quieran explotar el negocio del transporte.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 3 de agosto de 2018.