Los testimonios de hijos de trabajadoras sexuales que no se avergüenzan de sus madres

mayo 12, 2020

La mayoría de los entrevistados dijeron sentirse orgullosos del trabajo que realizaron o realizan sus madres.

Colombia

Testimonio de hijos de prostitutas en distintos países de América Latina recopilados por el medio Vice relatan la visión tradicional sobre estas mujeres al colocarlas como madres responsables, al menos a nivel económico, a pesar de los riesgos a los que se exponen y el prejuicio sobre el trabajo que realizan.



La mayoría de los entrevistados para el reportaje especial publicado en la celebración del Día de las Madres en Estados Unidos y en otras demarcaciones dijeron sentirse orgullosos del trabajo que realizaron o realizan sus madres.

Uno de ésto es “Várvara”, cuya madre es originaria de Medellín, Colombia.

“Ese tema lo he asimilado muy tranqui, porque también me siento muy orgulloso de mi mamá por haber tomado esa decisión y haberse arriesgado a unos contextos súper peligrosos: que a su cuerpo lo maltrataran y violentaran, muchas cosas que ella me cuenta”, indicó el joven al tiempo que añadió que está aplicando a una beca de danza enfocado en la maternidad de las trabajadoras sexuales como tal.

El chico dijo que, aunque físicamente su progenitora no siempre estuvo presente, nunca le faltó el dinero para vivir, detalle que agradece.

“Mi mamá era de Medellín y viajaba a pueblos, no había una presencia como tal pero siempre había una llamada, una preocupación; por mi cumpleaños siempre me llamaba. Aunque me cuidaban las tías y pasé por muchas casas, de aquí a allá, al final siempre había una responsabilidad ahí en la economía (por parte de mi mamá): nunca me faltó la comida, nunca me faltó el estudio o los regalos, es como que lo que le pedía ella siempre me lo daba; creo que matizaba su ausencia con esa parte también”, agregó el muchacho, quien planteó que “ellas igual tienen sueños, también lloran, también se deprimen, extrañan”.

La progenitora que se dedicó por 30 años al sexoservicio, finalmente regresó con sus hijos.

“Hay un desgaste corporal y emocional. Hubo un tiempo en que ella se fue seis meses y nunca supe de una llamada ni nada, y me di cuenta de que en ese tiempo entró en una crisis depresiva muy fuerte y se la pasó bebiendo y se olvidó como de todo. La entiendo mucho porque también creo que era una catarsis de ella misma como de ‘qué voy a hacer con mi vida, con mi cuerpo, con mis hijos’, y a mí me quebrantó muchísimo esa ausencia tan fuerte. Ella me dice que después de ese periodo de seis meses de catarsis descubrió que lo que la hacía mover eran sus hijos y que necesitaba estar con ellos, su presencia, ayudar a criarlos, a verlos crecer. Desde que ella volvió a Medellín no se volvió a ir”, planteó.

Carlos, de Paraguay, calificó a su madre de “héroe, literal, por todas las cosas que pasó”.

“La verdad es que para mí mi mamá siempre fue un héroe, literal, por todas las cosas que pasó. Yo sé de muchísimas cosas que le pasaron cuando yo era chico. Yo vivía con mi abuela, en el interior, y entonces no le veía mucho, pero mi mamá siempre trataba de sacarnos adelante con su trabajo y la verdad es que nunca me causó, como a muchas personas, vergüenza o cosas así. Para mí, mi mamá siempre fue y es una gran luchadora y lo que más admiro de ella son las ganas, la alegría para seguir adelante con el trabajo (en la organización Unidas en la Esperanza) y apoyar a las chicas”, describió el paraguayo.

Carlos ha tenido que explicarle a muchas personas la naturaleza del trabajo de su madre en su intento de convencerlos de que, a su juicio, “no es algo malo”.

“Acá en Paraguay ese tema es difícil, hay gente que no entiende. Yo soy de esas personas que tiene muchos amigos, muchas amistades, y cuando la gente me pregunta “¿qué es el trabajo de tu mamá?”, les digo: “mi mamá trabaja en una asociación de mujeres trabajadoras sexuales”. Me encanta ver la reacción que ponen, se quedan tipo “qué carajos…”, y entonces les explico y al final se dan cuenta de que no es algo malo, si no algo que hay que ver y que apoyar porque todo lo que nosotros hacemos y que hace mi mamá es inmenso, y me quedo más feliz porque es un impacto el que causa ahí, es muy bueno”, relató al medio.

El entrevistado también aseguró que no le da vergüenza decir que su mamá es trabajadora sexual.

“Te cambia muchísimo, porque entendés más, o sea tenés ese sentido de no querer usarle a una mujer. Mi mamá es feminista y me dice “no tenés que ser así con la mujer”. La educación que te da es muy diferente. ¿Y cómo vas a tener vergüenza del trabajo de tu mamá y no le vas a apoyar? Yo a todos lados voy con ella, a marchas, actividades, en todo yo le apoyo, en todo estoy con ella. No me da vergüenza decir “mi mamá es trabajadora sexual”, argumentó.

“Muchos pueden categorizarte como “tú eres hijo de puta”, “tú eres hijo de bailarina” o “tú eres hijo de maraca, como se dice aquí”, pero esas personas no saben lo que viene detrás, los problemas que tiene esa persona o esa familia para que llegue a ese punto. Yo lo veo en el caso de mi mamá: fue madre soltera con algunos de mis hermanos, entonces por necesidad tuvo que trabajar de bailarina, era lo que más le acomodaba para cuidar a mis hermanos [son tres] y ella poder llevar plata y pan a la casa”, indicó por su parte, Brayan de Chile, sobre el estigma contra mujeres como su madre.

Sin embargo, el joven aseguró que nunca se acomplejó de lo que hacía su mamá para generar ingresos.

“Yo siempre supe plantear y explicar en lo que trabajaba mi mamá, entonces aunque hayan querido buscar algo que me acomplejara a mí no me acomplejaban porque yo siempre he estado orgulloso de lo que realiza mi mamá, la verdad”, sostuvo.

Por El Diario de Nueva York

 

 

 

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