Los retos del nuevo gobierno

diciembre 19, 2021

Nery Alexis Gaitán

Hemos visto una alegría desbordante, hasta mini carnavales se han gestado por el gane de la presidente Xiomara Castro. Parece como si esta elección, ganada por el Partido Libre, fuera la varita mágica que solucionará todos los problemas de Honduras.



Pero, más allá de la euforia del gane, está la dura realidad que vive el pueblo hondureño. Lo fácil fue ganar, lo difícil será gobernar agradando a todos. Y es que las promesas de campaña de la señora Castro, están alejadas de la realidad. No es cierto que el costo de la vida se abaratará de un momento a otro.

Los combustibles no bajarán significativamente de precio, seguirán estando caros. La canasta básica seguirá siendo onerosa, más allá del salario mínimo. Los intereses bancarios y de las tarjetas de crédito seguirán por las nubes; el alto costo de la vida se mantendrá, pese a las buenas intenciones que pueda tener el nuevo gobierno.

Y es que el Estado está en bancarrota, las razones son muchas, la principal es la corrupción, esa plaga que ha condenado a los hondureños a vivir miserablemente. A ello hay que agregarle la desproporcionada cantidad de empleados que actualmente tiene el gobierno, con un gran porcentaje de paracaidistas, lo que ha generado más corrupción administrativa.

Repetir que el sistema de salud pública está colapsado, o que el sistema educativo es pésimo, tirando a mediocre, ya no es ninguna novedad en el registro de fracasos de nuestra historia. Lo mismo el abandono de instituciones, programas y proyectos de impacto social; por doquier hay abandono, corrupción y dispendio.

Es notorio que el pueblo hondureño tiene sus esperanzas cifradas en el nuevo gobierno. Y esto no deja de ser peligroso, ya que si este no cumple lo prometido, el descontento creará inestabilidad social. La popularidad se convertirá en un amargo rechazo.

De momento, lo que se percibe son pugnas entre sus dirigentes, sobre todo con Salvador Nasralla, que entre otras cosas ya ha acusado a Libre de ser mampara del narcotráfico y del crimen organizado. Y la lucha por la presidencia del Congreso Nacional, en vez de unión, lo que refleja son profundas divisiones en la alianza. Complicando, desde ya, a la señora Castro.

Lo realmente difícil es que cumpla, de forma inmediata, tal como lo ha pregonado, sus promesas de campaña. A menos que consiga financiamiento internacional, estará con las manos atadas; no hay dinero para alivio social.
La comisión de transición ha señalado, entre otros aspectos, que la reactivación de la economía es esencial. Eso es muy importante. El gobierno debe buscar que se generen más empleos en todos los rubros.

Para ello debe tener una política de puertas abiertas a los nuevos inversionistas, tanto nacionales como extranjeros. Y permitir que se instalen nuevos proyectos de inversión; por lo que es esencial que se mejore la seguridad jurídica.

En este contexto, el gobierno debe reafirmar su tendencia democrática y alejarse del populismo de izquierda que tanto fracaso ha tenido en Latinoamérica. Es obligatorio que tenga credibilidad democrática ante la comunidad internacional; eso creará un clima de confianza en los inversionistas que traerán sus capitales para el bien de todos.

Y es que la creación de nuevos empleos es fundamental para reactivar nuestra golpeada economía, que ha sido afectada por las tormentas tropicales y por la pandemia. Si este gobierno apunta hacia el mejoramiento de la calidad de vida de los más necesitados, debe llamar a la unidad nacional para que todos trabajemos por el bien común.

Es esencial que el gobierno se aleje de ideologías políticas que no son del agrado de los hondureños; y, sobre todo, que refuerce el sistema democrático. Solo propiciando un clima de paz y democracia el país saldrá adelante.

¡Los hondureños merecemos un mejor destino en la vida!

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