Los impuestos y el progreso

octubre 24, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El gobierno anunció la eliminación del impuesto sobre ventas a la tarifa residencial de energía eléctrica, y otras exoneraciones con las cuales trata de equilibrar la difícil situación económica que agrava el rendimiento del presupuesto familiar, mermando el bienestar que cada vez es más difícil de manejar por el alto costo de la vida. Estos pasos que da el gobierno pudieran tener mayor repercusión en beneficio de la población si se concatenaran de manera global y no haciéndose en forma sectorial. No se puede inventar un modelo hondureño para propiciar una mejoría de la situación económica, porque no tenemos la capacidad de formular una receta a la hondureña que pueda producir el milagro económico que han logrado otros países.



En el mundo hay modelos que están a la vista por haber obtenido resultados espectaculares, con trabajo, ahorro y el empeño en articular redes de cooperación mediante una estrategia nacional, que facilite la unión de los actores más importantes en la vida económica y social, entre los cuales están el gobierno, la empresa privada y la sociedad civil. Los hondureños tenemos que cambiar de actitud, no podemos seguir viviendo con la mentalidad de cangrejo, dando un paso hacia adelante y dos pasos hacia atrás a la vez, porque con ese ritmo no avanzaremos nunca.

Hay que vernos en el espejo de Singapur, una pequeña isla que hasta 1965 era tan pobre o más que Honduras, considerada un pozo de miseria y degradación, con escasos recursos naturales pero con una ubicación geográfica estratégica, mal administrada y mal dirigida, hasta que surgió un gobernante con mucho sentido común y una visión que puso a esta pequeña isla en la ruta de una asombrosa transformación hasta convertirla en la “Perla de Asia” .

Cuando en 1965, asumió la conducción de Singapur, Lee Kuan Yew, su visión era mejorar la economía en base a dos argumentos: mejorar la educación y general empleo. La creación de una política de generación de empleo se basó en una férrea medida gubernamental que estableció una política tributaria flexible que permitiera el crecimiento del capital con inversión extranjera. Los bajos impuestos que se pagan en Singapur permiten el crecimiento de las empresas y las industrias, y esto hace que Singapur no se estanque y mantenga un ritmo ascendente que lo ha convertido en el país con la mayor capacidad competitiva del mundo, superando a potencias como EEUU, China Japón, Inglaterra y Alemania. Por supuesto que lo que hizo este milagro, no fue únicamente por las reformas económicas, hubo un cambio diametral en la población, mediante un sistema educativo efectivo, y un cambio cultural que se basó en buenos hábitos de higiene, de aseo, que fueron impuestos por el gobierno a base de castigos severos. Nadie escupe en público en Singapur, nadie arroja un chicle en la vía pública, el castigo para el que se orine en un lugar público no tiene piedad.

Pero todos estos avances radicaron en la transformación económica de Singapur, que adoptó la industria de la manufactura en gran escala hasta llegar a ser hoy un gran centro financiero mundial con la mejor tecnología del mundo. Singapur hizo las concesiones más generosas a los inversionistas extranjeros, permitiendo de esta manera el libre flujo de capital. Y Singapur en su inicio era el país más degradado del Asia, sin embargo al inversionista extranjero no le importa el desprestigio de un país, lo que lo atrae no es lo prestigioso que sea, son los incentivos para invertir lo que interesa a los inversionistas. Y uno de esos incentivos es establecer impuestos bajos, en Singapur la tasa tributaria es baja, mientras que en Honduras las altas cargas tributarias no le permiten crecer a las empresas y hace de nuestro país poco atractivo para invertir.

Honduras necesita articular un pacto tributario, o un pacto fiscal, que replantee el actual sistema que les chupa hasta el último esfuerzo a las empresas, impidiéndoles el crecimiento que facilitaría la generación de miles de puestos de trabajo. El sistema tributario actual es enemigo del crecimiento económico de nuestro país, su propósito recaudador para cumplir las metas de la SAR está determinando el cierre de centenares y quizás miles de empresas, con lo cual el gobierno no podrá cumplir su propósito de crear más puestos de trabajo para combatir el desempleo.

Y el desempleo es lo que impulsa a miles de compatriotas a fijarse como única salida, emigrar por necesidad para buscar una oportunidad laboral en EEUU. El gobierno de JOH tiene que reflexionar a tiempo, no tenemos ni condiciones para crear un modelo económico a la hondureña, el modelo de Singapur está más que probado. Hay que comenzar reduciendo el peso de la terrible carga tributaria que impide crecer a las empresas que son las que generan empleo. Hay que articular a los sectores de la nación para cambiar el modelo educativo para tener una educación proactiva al desarrollo.

No nos dejemos aplastar por las recomendaciones de organismos internacionales que nos imponen recetas que no dan resultados favorables. Veámonos en el espejo de Ecuador y el de Chile, para no caer en el extremo opuesto donde Venezuela y Nicaragua representan el oprobio del mundo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 24 de octubre de 2019.