Widget Image
Policia Nacional se convertira en las mejores de Centroamerica 2

Los hondureños no nos queremos suicidar

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El que las autoridades norteamericanas al más alto nivel, que persiguen el crimen organizado y los delitos derivados, reconozcan los avances que han logrado las autoridades del gobierno hondureño en el combate al narcotráfico, es un hecho que denota que las estrategias que han empleado nuestras autoridades han sido las más efectivas de la región. Las agencias de seguridad y defensa de los Estados Unidos diseñan la hoja de ruta para combatir a las organizaciones criminales que cada vez inventan nuevos movimientos para eludir a las autoridades y continuar con su lucrativo negocio que, a pesar de ser combatido con ahínco por los países, son capaces de reinventarse poniendo en acción nuevos mecanismos para poder pasar la droga hacia México y EEUU. Pero requieren del complemento de las autoridades de la región para obtener resultados.

La capacidad de mutación de las organizaciones delictivas solo puede ser enfrentada por la tenacidad que demuestren los gobiernos centroamericanos, puesto que en el momento que se baja el ritmo de la lucha, las organizaciones criminales aprovechan para continuar su actividad en gran escala. En la reciente gira efectuada por el gobernante hondureño Hernández Alvarado, junto a su ministro de Seguridad, Julián Pacheco, la DEA y otras agencias de seguridad e inteligencia han expresado su complacencia por el trabajo que se está haciendo especialmente en Honduras, aunque aparejada a este trabajo surge la imperiosa necesidad que el Buró Federal de Investigación, FBI, coparticipe en el trabajo contra aquellas agrupaciones que han hecho de la extorsiones su modus vivendi en detrimento de la economía de medianos y pequeños empresarios.

Sin duda que nunca como hoy nuestro país se había convertido en la piedra angular en la lucha contra el crimen organizado, lo que ha sido posible por la capacidad de decisión y voluntad política para plantearse una política tan decisoria como costosa. Pero esto tenía que ser así, porque Honduras no podía continuar viviendo en el anacronismo de solo ver pasar el crecimiento delictivo, dejando que los grupos criminales hicieran todo lo que querían mientras la nación se desdibujaba cada día en medio del avance delictivo.

Dejar hacer y dejar pasar el mundo criminal es como querer que Honduras entera se suicide, por lo que hacer lo que el gobierno está haciendo era una tarea urgente, que solo podía acometerse con voluntad y decisión política. Habrá que determinar cómo van avanzando las diversas instancias que tienen su respectivo papel en esta lucha. Una de ellas, la Comisión Depuradora de la Policía ha jugado un papel efectivo, porque erradicar del cuerpo policial a todos los elementos de la autoridad que se habían contaminado con las agrupaciones delictivas, es uno de los grandes pasos que han dado las autoridades hondureñas.

La depuración de la policía todavía no ha concluido, por lo que la comisión depuradora debe mantenerse por un tiempo indeterminado, hasta tanto las evaluaciones indiquen que la nación puede confiar en una policía sometida al intenso proceso depurador. Todo este trabajo debe ser reconocido por los hondureños, quizás los que se resisten a ver los avances son los opositores políticos que viven para hacer su papel de negar toda acción del gobierno y demás autoridades. El resto de la ciudadanía no tiene porqué sumarse a esta miopía premeditada, porque aunque no se quiera reconocer cada paso efectivo que da Honduras en la lucha contra el crimen organizado, los resultados están a la vista y el reconocimiento internacional es demasiado elocuente como para desconocer los avances en el combate a la criminalidad.

Los opositores hacen su papel, mientras los ciudadanos conscientes que no queremos suicidarnos dejando que los antisociales le ganen hasta en el ánimo a las autoridades, por lo menos aportamos reconocimiento y espaldarazo moral a las autoridades, que son las que se rifan el pellejo en las calles y en los lugares más recónditos donde los delincuentes mantienen sus reductos delictivos.

No reconocer la decisión y el empeño que ponen las autoridades en la lucha contra el crimen organizado es jugarle sucio a Honduras, y esto no es asunto de aflojar el orgullo del opositor, es solo tener el coraje de no taparse los ojos para dejar de ver los avances que están teniendo la autoridades en el combate al crinen organizado.

Cuando una sociedad se deja abatir por el sectarismo crudo, beneficia a que los enemigos del progreso social se adueñen de la toma de decisiones. En ese momento lo que sobreviene es un suicidio social. Y yo no creo que la inmensa mayoría de los hondureños queramos suicidarnos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 11 de junio de 2018.