Los héroes de estos tiempos

mayo 4, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La iniciativa presentada por el presidente del Parlamento hondureño Mauricio Oliva, de incorporar con todas las de ley a todo el personal médico y de Salud que está laborando en el frente de la batalla que el sistema de salud está sosteniendo contra el coronavirus, es algo digno de aplaudir porque, este acto no es ningún premio para todo ese gremio, sino una acción de justicia y un reconocimiento a toda la entrega de los profesionales sanitarios, por su enorme espíritu de solidad demostrada en estos primeros dos meses, igual que la disciplina colectiva con la que se mantienen en sus puestos con el ánimo sólido, aspectos que son más que suficientes para que el Estado les compense su abnegación y valentía.



La iniciativa del presidente del Congreso Nacional debe ser apoyada por todas la bancadas y el poder ejecutivo, porque todo el colectivo sanitario hondureño hasta ahora sólo ha tenido la solidaridad familiar, y esta guerra contra el coronavirus apenas está comenzando, solo estamos a la mitad del túnel, nos falta bastante recorrido, ni siquiera hemos llegado a alcanzar el pico, que será cuando estemos en el nivel más alto de contagio y será entonces cuando las autoridades siguiendo la ruta que ya recorrieron Italia y España y otros países europeos, podrán empezar a planear la vuelta a la normalidad que tanto exige el sector privado.

No será posible volver a estar en el punto donde estábamos a principio de año, cuando no imaginábamos que se aproximaba un enemigo viral microscópico de contagiosidad vertiginosa. Dar el paso de reabrir todas las actividades es sumamente arriesgado por ahora, es ofrecerle al virus en bandeja de plata todo el espacio para que miles de hondureños que exigen libertad de desplazamiento se lancen a las calles, a reencontrarse con una libertad donde el virus muy activo espera por más víctimas. Por la consideración que nos debe merecer todo este heroico personal sanitario es que deberíamos tener paciencia, por lo menos durante estos próximos dos meses, para no atestar los hospitales y lugares que se han adecuado para atender a los contagiados.

Todo este personal, médicos, enfermeras y demás auxiliares, por lo que hemos visto están bien preparados, tienen el ánimo bien crecido, pero una vez que los sitios de atención sean insuficientes porque no ajusten las camas ni se disponga de las medicinas necesarias para atender a tantas personas, puede ocurrir lo que vimos Italia, España y Ecuador, donde el drama humano del dolor y la incapacidad de no poder atender por falta de todo, nos exponga ante el mundo con toda nuestras carencias.

El reconocimiento promovido en el Congreso Nacional por su presidente Mauricio Oliva, llega en el momento oportuno, para que los doctores, enfermeras y demás auxiliares perciban el interés del Estado por reconocerles su trabajo normal y su extraordinaria valentía de mantenerse en el frente de batalla, que si bien no es una guerra convencional, es mucho más peligrosa, que a cualquiera le convierte las piernas en gelatina, cuando vemos los datos de contagiados y fallecidos en los diferentes países.

Cuando la pandemia pueda ser controlada para poder volver a la normalidad, debemos estar conscientes que será una normalidad poco normal, por los diferentes protocolos que desde ahora los expertos nos anuncian que deberemos cumplir, en el momento que las autoridades nos organicen la forma como los hondureños podremos volver a nuestros centros de trabajo. Dependeremos del cuidado que nos demos nosotros mismos y esto es algo que ya deberíamos hacerlo desde ahora, para no atestar los centros de atención, sean hospitales establecidos o improvisados, porque habrá médicos y enfermeras pero no los suficientes para poder darse abasto con tanto paciente.

Nuestro propósito no es alarmar, pero el coronavirus es una pandemia real, no hay que atenerse a los mensajes que llegan en los teléfonos lanzados por personas, incluso médicos asépticos que están en desacuerdo con la cuarentena y el confinamiento, pero así pensaban al principio los italianos, los españoles, los franceses y el mismo presidente de EEUU, Donald Trump. Y hoy todos estos países, que han conocido la peligrosidad del coronavirus están contra las cuerdas, con millones de contagiados y miles de muertos.

Y todos tienen un denominador común: sistemas sanitarios del primer mundo que no tenemos en Honduras. Donde si contamos con el entusiasmo y valentía de médicos, enfermeras y auxiliares, por lo que ha hecho muy bien el presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, en incorporarlos a todos al sistema, para que por lo menos desde ahora todos ellos se sientan ser parte de un sistema de salud que hasta ahora, una negligencia incomprensible de los gobiernos anteriores los había colocado en un plano discriminativo donde se les contrataba sin darles seguridad de mantener la plaza. Hoy, todo este personal gozará del derecho a la estabilidad laboral, y bien merecido que se lo tienen, porque en el trabajo que enfrentan les toca poner su vida por enfrente para salvar la vida de los demás.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 4 de mayo de 2020.