Los grandes retos para el 2020

enero 1, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Este año 2020 es un número redondo que no será un año más, sino un año que parece inspirar sucesos importantes para los hondureños, tanto en lo político en lo económico como en lo social. En lo político, el 2020 será un año en que todas las fuerzas políticas, las democráticas, las izquierdistas y las acráticas, se movilizarán para posicionarse en busca de ganar las elecciones del 2021. No hay porque ser apocalípticos, Honduras se mantiene viviendo en democracia y este 2020 es la antesala de nuevas elecciones que garantizarán la alternancia en el poder. Habría razones para pensar que seríamos un país desgraciado si viviéramos en un régimen estilo “chavista” de Venezuela, donde más de 5 millones de personas han escapado a otros países y otros millones de gentes viven en la absoluta carencia.



Honduras tiene condiciones para tener una democracia con más calidad, el ambiente de libertad en que vivimos permite que nuevos partidos se organicen con líderes con un pensamiento variopinto, algunos menos democráticos que otros, pero también los hay quienes tienen los pies bien puestos sobre la tierra y entienden que aunque la democracia no es el sistema de vida perfecto, es el único que nos permite a las personas, desenvolvernos viviendo en un marco en que no somos perseguidos por nuestras ideas, y podemos expresarnos sin el temor de manifestar las críticas contra los gobernantes.

Esto que es verdaderamente grandioso, en Cuba, Venezuela, Nicaragua o China, no está permitido. Este ámbito de libertades lo podremos consolidar en el 2020 y asegurarlo eligiendo en el 2021 a otro gobernante democrático. El comienzo del año nuevo es ideal para recordarles a los políticos que la democracia es de mejor calidad cuando los gobernantes se esmeran en cumplir sus compromisos hechos en promesas de campaña. Honduras está en vías de salir del subdesarrollo, se han trazado rutas determinantes que requieren sostenibilidad y seguimiento. En el campo económico la movilidad y la logística son el gran reto en materia de infraestructura. Esto último no compete exclusivamente al gobierno, la empresa privada debe hacerse presente en iniciativas de desarrollo y ordenamiento en el transporte que impulse el comercio.

El gobierno y la empresa privada deben consensuar la realización de unir a Amapala con tierra firme, lo que llevaría a Honduras a convertirse en la salida alterna del Pacífico al Atlántico, y ser complemento del Canal de Panamá. El comercio con los países asiáticos no debe quedar en una sola puerta de entrada, el Canal de Panamá sufre agobios constantes cuando se queda con poca agua lo que no le permite el fluido efectivo de los barcos que deben hacer un compás de espera para dirigirse a los puertos de Estados Unidos en el Atlántico.

Una segunda salida ideal del Pacífico al Atlántico, es a través de Amapala, por el corredor logístico que conecta con Puerto Cortés, que es el punto estratégico que queda a menor distancia de los puertos de EEUU. Con semejante logística lo único que queda es que el gobierno se arme de toda la voluntad política y tome la decisión, para construir el puente que una a Amapala con tierra firme, y así establecer la segunda salida del Pacífico al Atlántico.

Ya es tiempo que los hondureños apreciemos en todo lo que vale nuestra envidiable posición geográfica, que es un enorme activo que nuestros gobernantes no han sabido aprovechar hasta ahora. El desarrollo de Honduras en gran medida pasa por el desarrollo de la infraestructura portuaria y el gobierno de Hernández ha tenido la visión de potenciar a Puerto Cortés, que en estos últimos años retomó su liderazgo de primer nivel en la materia. Sin embargo el desarrollo quedará a medias si no se toma la medida de unir a Amapala mediante un puente con tierra firma, y construir en Amapala las instalaciones aduaneras y bodegas que lo hagan un puerto especializado en áreas logísticas y de servicio.

Este 2020 plantea estos y otros retos, que de ser asumidos con voluntad por el gobierno, pondría a Honduras en la senda del desarrollo. Para este impulso el gobierno debe contar con la participación de la empresa privada, que es el socio natural para afrontar la cristalización de obras infraestructurales que generarán empleo masivo para miles de hondureños. El aspecto político es importante, pero lo económico es lo toral, porque de nada sirve que nos preocupemos por consolidar la democracia si nos olvidamos de la parte económica. Y una economía saludable es la losa que sostiene a una buena democracia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 1 de enero de 2010.