Los colibríes de Panacam atraen el turismo afectado por la COVID-19

septiembre 15, 2020

El turista puede acercarse, si quisiera, hasta alcanzar con la mano las flores a las que llegan los multicolores colibríes, algunos con su pico recto, y otros encorvado y largo.

Honduras

El turismo de Honduras, afectado por la pandemia de COVID-19, se recupera despacio con muchas personas que se movilizan a diversos sitios como el Parque Nacional Cerro Azul Meámbar (Panacam), donde los principales protagonistas son colibríes de diversas especies.



Ahora estamos trabajando con estrategias de rehabilitación de la economía y la estructura del parque, ha sido un golpe fuerte el confinamiento desde marzo por la pandemia-, pero sí esperamos tener muchas visitas, dando lo mejor en los servicios», dijo a Efe el promotor ambiental Samir Díaz, en el hermoso sitio de Panacam.

COLIBRÍES ENTRE PRINCIPALES ATRACTIVOS DEL PARQUE

Con un bosque tropical húmedo, una rica flora y fauna, y senderos que llevan a sitios de casi 2.000 metros sobre el nivel del mar, Cerro Azul Meámbar es refugio de unas 28 especies de colibríes, que son el deleite de turistas nacionales y extranjeros que lo visitan.

Las pequeñas aves de hecho interactúan con los turistas al llegar al restaurante al aire libre del hotel de montaña del Panacam, con su agitado sobrevuelo para saciarse de un néctar que es su alimento, depositado en flores artificiales por el personal del parque.

El turista puede acercarse, si quisiera, hasta alcanzar con la mano las flores a las que llegan los multicolores colibríes, algunos con su pico recto, y otros encorvado y largo.

Al área del restaurante llegan al menos seis especies de los colibríes del parque, desde cuyas partes más altas se divisan varias regiones, incluido el cercano Lago de Yojoa, otro sitio turístico que, además, recibe agua del Cerro Azul Meámbar.

Con la reapertura de la economía, de manera gradual y bajo rigurosas medidas sanitarias para evitar un eventual rebrote de la COVID-19, el Panacam reabrió hace dos semanas, y según señaló Díaz, los turistas comienzan a responder.

La reserva natural, decretada parque nacional en 1985, es un área protegida con 31.000 hectáreas de bosque cruzada por ríos y quebradas, y en lo que respecta a las aves, el emblema del parque es un «guardabarranco picudo» (Eumomota superciliosa), que está en peligro de extinción.

En el parque también habitan gavilanes, tucanes, halcones; coas de la familia trogonidae, conocido como el «pájaro bandera»-, vencejos y carpinteros, entre otras especies de aves, que se suman a mamíferos, reptiles e insectos, y bosques de pino y latifoliados.

VISITAS CON FINES DE INVESTIGACIÓN

Díaz dijo que la diversidad de aves que tiene el Panacam atrae todos los años a nacionales y extranjeros que se dedican a la investigación y avistamiento.

Para el avistamiento de aves, el parque, que estaba cerrado desde marzo, dispone de dos torres, desde las que se divisa la espesura de las montañas de los departamentos de Cortés, Santa Bárbara y Comayagua, que tienen en común compartir las aguas del Lago de Yojoa, que recibe agua de varias vertientes, incluso del Panacam.

En lo que respecta a la flora, en el Panacam hay unas 40 especies de helechos, otro tanto de orquídeas, árboles de maderas preciosas como laurel, liquidámbar, aguacatillo y prusia, entre otros.

Las plantas y animales son propios de los diferentes ecosistemas del parque, que además tiene una impresionante belleza escénica, con un color de la montaña que, de lejos pareciera ser de un azul intenso, de lo que en parte se deriva su nombre.

 POR EFE

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