Los campesinos son personas

noviembre 18, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El desarrollo del campo todo el tiempo lo han hecho los campesinos, unos como trabajo de subsistencia, pero hay otros que de manera organizada explotan extensiones apreciables con diversos cultivos que forman el monto productivo agrícola del país. Cuando tuvimos nuestra experiencia de 15 años como agricultor en el sector de Santa Rosa de El Zamorano, compartimos con el asentamiento de San Francisco en El Zamorano, sus miembros muy amablemente nos enseñaron los pasos claves para cultivar maíz, maicillo, frijoles, zacate King Grass, caña de azúcar y sembrar legumbres diversas como chiles, cebollas, ajos y sandías en escala media para el mercado.



La agricultura en pequeñas extensiones, al final es la que determina la mayor producción del país, especialmente en granos de primera necesidad, legumbres y vegetales. Los grandes productores son muy pocos y los grupos organizados no han crecido, mas bien han disminuido por los conflictos de intereses que surgen entre los directivos, unas veces por disputas de poder entre ellos mismos y otras veces hasta por razones políticas.

Nos alegró ver que hoy, al presentarse en la Secretaría de Agricultura los lineamientos del plan de desarrollo agrícola pudimos apreciar la amplia participación de siete organizaciones campesinas auténticas, formadas por verdaderos agricultores, porque hay otras agrupaciones que se dedican más a la actividad política que a las labores agrícolas.

Es saludable que con este plan de desarrollo agrícola se priorice la atención a los verdaderos campesinos, y que los recursos que se manejarán por los próximos años les sean entregados a ellos mediante un procedimiento que los obligue a usarlos propiamente para el mejoramiento de sus tierras, compras de instrumentos de labranzas, semillas, fertilizantes y abonos y todos lo demás elementos que se requieren en la agricultura para combatir las plagas.

Los campesinos son personas, hay miles trabajando el campo con devoción y necesidad, las atenciones que les han dispensado los gobiernos no son suficiente para desarrollar progresivamente sus predios. Muchas veces se anuncian planes de ayuda para el campesinado, que se quedan en promesas, especialmente cuando las épocas de sequía echan a perder los cultivos y los campesinos pierden la semilla, además de los fertilizantes y abonos y todo el tiempo trabajado. El campesino no tiene a quien recurrir cuando le llega la sequía, o cuando llueve demasiado y los cultivos se les ahogan.

Se necesita una política distinta a la que han manejado los gobiernos hasta ahora, debe consistir en que una institución no politizada como las Fuerzas Armadas garantice que el apoyo llegará directamente a los hondureños que trabajan el campo. No es asunto de tirar el dinero a manos llenas o ponerlo en manos de dirigentes inescrupulosos que ocupan el dinero para su provecho personal. Las FFAA deben levantar un censo de los hondureños que están dedicados a las labores del campo. A ellos hay que prestarles todo el apoyo, porque son los auténticos emprendedores agrícolas que han heredado de sus padres y abuelos el oficio de la agricultura.

En el asentamiento campesino de San Francisco de El Zamorano conocí a los hermanos Fausto y Pedro Colindres, ellos me dieron sabios consejos para explotar una pequeña extensión de 23 manzanas cultivables de maíz, frijoles, cebollas, chiles verdes, arboles frutales y otras legumbres. Sus hijos Miguel y Faustino trabajaron en nuestra propiedad por varios años y de ellos aprendí cómo se mejoraba cada cultivo y cómo enfrentar las condiciones del tiempo y las plagas.

Los miles de campesinos que viven en el campo trabajando la tierra son hondureños, son personas con familias, no solo representan votos durante las elecciones, ellos merecen ser atendidos de manera directa. Los recursos les deben ser entregados a ellos para mejorar sus condiciones. El Estado hondureño está en deuda con el campesinado, al que además, hay que llevarle atenciones de salud y educación. Y cuando los tiempos les resulten adversos para sus cultivos, hay que procurarles una solución mientras se recuperan y reinician las siembras.

La agricultura es la actividad clave para cualquier país, con una agricultura floreciente la población vive en mejores condiciones porque se alimenta mejor. Por desgracia, entre los agricultores también hay vividores de oficio que se han agrupado en organizaciones que son más políticas y usan la bandera del campo para apoyar proyectos ideológicos y seudo-ecológicos. Estos no producen el campo, porque se dedican más a tomarse las carreteras, delito que han convertido en un oficio que les es bien remunerado por un partido político.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 18 de noviembre de 2019.