Los barones deben tener visión nacional

febrero 3, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En España, el término «barones» es muy empleado para referirse a las personas influyentes en la política y en el deporte, pero especialmente en lo que concierne a la política, cuando hablan del papel de los dirigentes más conspicuos que son aquellos que sobresalen por encima del resto del conglomerado de un partido. El concepto «barón», por supuesto escrito con b labial o b grande como la llama el vulgo, es atinente a una persona que alcanza una dimensión sobresaliente al ostentar cargos de dirección como la presidencia de un partido o las candidaturas a los cargos más importantes. En Honduras tenemos barones en la política y en el futbol, son los que están a diario en las pantallas de la televisión, en los espacios radiales y ocupando las portadas y las páginas más destacadas de los periódicos. Los barones de la política hondureña, de manera especial, están llamados a tener una visión nacional de los asuntos de Estado, su papel no debe centrarse solo a la crítica descalificadora, porque eso lo puede asumir el ciudadano de a pie, pero los barones de la política están obligados a proponer soluciones.



Un barón de la política que se estanca en la descalificación es una persona negativa que no merece la confianza de la ciudadanía, porque todo negacionista que llega a ocupar un cargo de dirección con propensión a dirigir los destinos del país no es una alternativa ni para el gobierno ni para la población, porque suficiente dividido y herido está nuestro país como para premiar a una persona negativa elevándola a los cargos de dirección más altos del país. Este es el momento, cuando estamos a pocos días de elegir los candidatos que se disputarán los cargos más importantes en el mes de noviembre, para valorar en su justa medida a los que consideremos las mejores opciones para poner en sus manos la dirección de los destinos de nuestro país.

Para eso hay que comenzar por valorar las mejores condiciones de normalidad del proceso electoral primario, señalando desde ahora cualquier incidente que pudiera considerarse anormal y que podría afectar la elección de marzo, porque debemos comprender de una vez por todas que las elecciones primarias son  fundamentales para garantizarnos unas correctas elecciones generales en noviembre. En primer lugar la jornada electoral, que ya está en curso, debe tener lugar dentro de los márgenes de la ley, conforme la  tradición jurídica que esta vez está custodiada por dos organismos, el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal de Justicia Electoral, es decir que esta vez las elecciones estarán doblemente escoltadas por dos entidades integradas por los partidos legalmente reconocidos.

El hecho de que en las elecciones de marzo los ciudadanos podamos ejercer el sufragio con la identidad nueva y los que no hayan alcanzado a enrolarse puedan hacerlo con la identidad anterior que aún siguen en vigencia, no es razón para invocar el espectro de un posible fraude, porque el RNP controla el censo donde estamos registrados todos los hondureños con nuestra identidad personal, por el cual podemos guiarnos para acudir a la respectiva urna donde nos corresponde ejercer el sufragio.

Los barones de la política están llamados a no caer en la situación bochornosa de declararse vencedores antes de que se efectúe el recuento oficial, algo que han hecho suyo los candidatos populistas que usan esa artimaña en todos los países, en lo que Donald Trump dio una soberbia demostración vergonzosa de como querer ganar unas elecciones por la fuerza de la mentira. Los barones de la política hondureña deben demostrar su interés por consolidar la democracia y el Estado de Derecho, que son las dos señas que deben caracterizar a un buen líder, que anteponga el interés nacional a los intereses de grupo o a su propio interés personal.

No se debe prejuzgar al sistema electoral que aunque está basado en la tradición hondureña y aunque se califique de anacrónico el modelo de transmitir los resultados, cada partido tendrá sus representantes en las urnas y en las mesas electorales, de modo que todos serán visores de los acontecimientos, desde que el ciudadano acude a la urna hasta el momento en que estas son trasladadas al CNE para efectuar el escrutinio final. Lo que no se debe permitir es secuestrar la voluntad de los votantes en el momento que se dirige a depositar su voto en las urnas, porque eso suscita suspicacias y malas interpretaciones que desprestigian el escrutinio.

Toda forma de convencimiento es permitida antes del día de las elecciones, más no el propio día de la elección, porque eso desnaturaliza el principio de la libertad del sufragio. Debemos luchar porque el ejercicio electoral del próximo 14 de marzo sea un acto de legítimo respeto a la voluntad del elector. No se deben permitir las viejas prácticas de la compra de votos cuando las personas están haciendo fila para dirigirse a la urna, este acto desvergonzado debe ser denunciado en todo momento para poner en evidencia a quienes lo practiquen.

Las encuestas a boca de urna no deben ser divulgadas con tanta anticipación porque al hacerlo se crea el desánimo entre las personas que acostumbran a votar en el último momento de la elección. Todos, especialmente los medios de comunicación, debemos cumplir con la obligación legal de esperar hasta que el CNE dé el resultado final, que es cuando todos nos enteramos que las profecías de las encuestas por lo general acaban chocando con la realidad. Para consolidar nuestra democracia debemos cumplir estas reglas como tarea fundamental para evitar en lo posible tener una jornada electoral caótica que termine por dejar más dividida y herida a Honduras de lo que ya está.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 3 de febrero de 2021.

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