Los admirables cholomeños

diciembre 7, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Choloma es una ciudad que goza de mis mayores afectos porque en ella disfruté a lo grande mis vacaciones infantiles, cuando mi madre nos llevaba con mis hermanos a visitar la casa-finca de nuestros padrinos, doña Teresa y don Mundo Tejada, personas muy queridas en aquel pintoresco pueblo que a finales de los 50 apenas era visible en el mapa nacional, distinto a lo que es ahora, convertido en un emporio de la industria de la maquila. En la casa-finca de los Tejada disfrutábamos las celebraciones del santo patrón San Antonio, del que eran devotos nuestros padrinos, que durante cinco días al menos, batían tres drones con chicharrones de cerdo, combinados con plátanos maduro, hirviendo en la manteca que expedían aquellos manjares deliciosos en que se convertían las hermosas lonjas del cerdo. Cada año, en la semana de San Antonio, esperábamos con ansias tomar el tren de pasajeros del FCN para irnos a Choloma, a la casa de los padrinos, a disfrutar aquellas cortas pero deliciosas vacaciones con exquisitos chicharrones.



Desde entonces, cada cosa que tiene que ver con Choloma nos llama la atención, y nuestra afinidad con los cholomeños trasciende, al punto que con la familia Crivelli, a la que pertenece el alcalde Polo Crivelli, nos unió siempre una fuerte amistad por compartir el vecindario en el barrio La Laguna de Puerto Cortés. Así que, al ver en los periódicos que un nutrido grupo de cholomeños con palas, escobas, rastrillos y otras herramientas, limpiaron los escombros del Mall Las Américas, que fue destruido por una turba de irracionales, nos conmovimos y pedimos a nuestro colega Rafael Platero, que nos produjera un reporte de ese hecho, que en el país de los inconscientes pudo pasar como algo común y corriente, cosa que no es así, porque cuando en un sector de los ciudadanos se prende la llama de la solidaridad, algo bueno está pasando, y que no debemos pasar inadvertidos.

La solidaridad expresada en un momento como este, es una arca de esperanza, en la que se monta un grupo de personas para ayudar a otros que han sido abatidos por la desgracia provocada por las salvajadas de los seres más irracionales que los mismos animales, y darles su apoyo para que se levanten y vuelvan a reactivarse. Esa acción de los cholomeños que con pala, escobas y otras herramientas en mano, contribuyeron a despejar el área, de escombros y otros restos producto de los daños, es una especie de “hagámoslo de nuevo”, a los propietarios del Mall Las Américas de Choloma, para que reactiven el centro comercial que representa mucho para la economía de la ciudad.

No es difícil imaginar que los propietarios del centro han tenido una pérdida millonaria, producto de la salvajada del  grupúsculo, que no les será fácil afrontar, porque la complejidad de los créditos bancarios de gran envergadura lleva mucho tiempo en materia de trámite. Y el daño que causó la horda de delincuentes, que les tomó pocos minutos, requiere de mucho tiempo para ser reparado y devolverlo a la actividad.

Los cholomeños por su parte no quisieron dejarles a los dueños del Mall Las Américas, la sensación ingrata que los mismos pobladores pudieron haber sido los culpables del asalto violento que degeneró en quema y saqueo a la vez, pero casi estamos seguros que no fueron propiamente cholomeños los causantes de los estragos. Estos partidarios políticos del partido que junto a sus aliados, creen que alcanzarán el poder por medio de la intimidación y la agresión, no entienden que hacer política no es incendiar los bienes privados y públicos, porque con acciones vandálicas lo único que logran es parar el aparato productivo y cuando lo consiguen la consecuencia es provocar despidos en las empresas, cuando estas quedan sin capacidad de operación, como aconteció con el Mall Las Américas de Choloma.

Pero, los cholomeños, que por años han sido abatidos por huracanes y han sufrido los embates de las inundaciones, durante varias generaciones  han sido verdaderos gladiadores que han luchado contra peores adversidades que la misma miseria humana que fue la que destruyó su centro comercial más importante,  y se han levantado y han hecho de Choloma, una verdadera ciudad heróica, a la que no podrán destruir  un grupo de vándalos. Choloma, es una palanca heroica que deben imitar otras ciudades.

Estos cholomeños que herramientas en mano limpiaron los despojos del Mall Las Américas, le transmitieron a los empresarios el grito solidario de “hagámoslo de nuevo”, no se den por vencidos por la intimidación con que se proponen ganar el poder personas que no saben que, a un pueblo como Choloma, no se le puede arrodillar con garrotazos.

Por los cholomeños heroicos que se enfrentaron a la calamidad política, ante ellos nos descubrimos y lanzamos un grito que acompaña su hermoso gesto: ¡ARRIBA CHOLOMEÑOS, USTEDES SON EJEMPLARES EN TODO EL SENTIDO DE LA PALABRA!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 7 de diciembre de 2017.

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