Lógica contra testimonios

octubre 3, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El juicio contra el ex diputado Tony Hernández en la histórica Corte del Distrito Sur de Nueva York atrapa la atención de los hondureños, condimentado por la implicación política que le agregan los opositores que tiene el Presidente Juan Orlando Hernández, que por medio de las redes sociales hacen un trasiego intenso de ataques haciendo toda clase de elucubraciones acusatorias, una verdadera madeja de invenciones que tiene el propósito de anticipar el resultado del juicio, sin que antes se pronuncie el jurado y se escuche la sentencia del juez.



El juicio tiene implicaciones delicadas en varias direcciones, razón suficiente para que los hondureños sigamos su desarrollo con atención, sabiendo que la justicia de EEUU, aunque tiene sus imperfecciones como en todos los sistemas, es una de las más confiables entre todos los países democráticos. Excepto por las personas que por tener un marcado interés político viven cegados por el sectarismo y quisieran que el juicio resulte como ellos quieren, la generalidad de los hondureños está pendiente del caso poniendo su atención en que al momento de pronunciarse el jurado y el juez dicte la sentencia, no salga una justicia retorcida por la habilidad de los fiscales acusadores que tienen en cada triunfo personal la razón de vivir, tampoco por la astucia de los abogados defensores que por el impacto de sus alegatos pudieran desarmar a los fiscales al no tener las pruebas documentales contundentes, como sucede a menudo.

En lo que corresponde a la opinión pública, particularmente en nuestro papel de comentaristas de los acontecimientos nacionales, creemos oportuno ubicar al público que no es ducho en asuntos jurídicos, sobre las posibilidades que se pueden presentar en este caso, que es ventilado en un juicio a cargo del juez Peter Kevin Castell, con reputación de ser un juez bien organizado y exigente tanto con los fiscales como con los abogados defensores.

Los abogados de Tony Hernández, encabezados por Omar Malone tienen un trabajo difícil para demostrar la inocencia de su cliente, aunque este día se adjudicaron puntos importantes luego que el agente de la DEA, Gregg Marvis, quien trabaja desde 1997 en México y Centroamérica hasta Colombia, siendo  un perfecto conocedor de los grandes capos del narcotráfico en la región, dijo que no conoció a Tony Hernández. Esto es un revés para los fiscales acusadores, pero como bien ha explicado el abogado neoyorquino Joaquín Pérez, los fiscales se agarran de cualquier cosa para querer hundir a los acusados. A nuestro entender en este juicio funcionará mucho la lógica jurídica, la parte esencial del Derecho que se basa en la evidencia natural mas que en los testimonios.

En este caso la lógica jurídica favorece al acusado, cuando la defensa establece que los testimonios de elementos criminales que fueron extraditados por el gobierno de JOH, lo que buscan es reducir sus penas y cargar contra el mandatario hondureño, responsable de la perdida de sus negocios en el narcotráfico y a la vez de su extradición. Este argumento de los abogados defensores puede o no influir en el jurado compuesto por 12 ciudadanos de diferente procedencia estatal pero que viven en la comunidad, entre ellos hay un latino, dos ciudadanos negros y los restantes son de la raza blanca.

Como en todo juicio está en juego la verdad, la inocencia o la culpabilidad de varias personas, pero como bien ha dicho el abogado Joaquín Pérez, es bueno ilustrar a la gente sin apasionamientos de ninguna clase sobre lo que puede pasar en este juicio, que ha sido revestido de una capa mediática que difundida por las arteras redes sociales que son dominadas por determinados sectores con un reconocido sesgo político, anticipan una culpabilidad que solo el jurado y el juez, podrán confirmar o desestimar.

Si los abogados del ex diputado Tony Hernández aceptaron el caso recomendándole que no se declarara culpable, prefiriendo someterse al juicio, es porque al haber estudiado el caso no encontraron razones arriesgadas que lo expusieran a una larga condena de 40 años, que es la pena por el segundo cargo que hace la Fiscalía, de posesión de armas destructivas y tráfico de armas.

Y el hecho de que un agente de la DEA con más de 20 años de presencia persecutoria en Centroamérica, dijera que nunca conoció la actividad de Tony Hernández como un capo del narcotráfico en gran escala, podría verse como un tropiezo para los fiscales, pero es casi seguro que los fiscales podrían tener más argumentos en la chistera para usarlos en otro momento.

La parte más preocupante de todo esto, como lo explicó el abogado Joaquín Pérez en una entrevista a Diario La Tribuna, es que los personajes extraditados, en condición de testigos protegidos por el gobierno de EEUU, dicen en el juicio todo lo que quieren para reducir sus penas, y reciben como premio, permanecer en libertad con sus familias en EEUU. Sin duda que esta es una gran imperfección de la justicia de EEUU.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 3 de septiembre de 2019.