Lo que más preocupa a los hondureños

febrero 8, 2021

Juan Ramón Martínez

No siempre el discurso oficial, de los líderes políticos, de los medios de comunicación, coinciden con las percepciones de la población cuando es consultada. Y aunque las encuestas no son “palabra de Dios”, es interesante notar que hay evidentes diferencias, en el orden de prioridad de los problemas, según la versión de los actores mencionados y las opiniones de los ciudadanos. La Prensa, ha contratado una encuesta a CID—Gallup, en la que se nota la brecha entre ese discurso público y el pensamiento de las personas. La brecha es significativa. Y además, las causalidades de tal fenómeno se huelen fácilmente, detrás de las cifras que pese a su frialdad, no dejan de mostrar el sentimiento de la colectividad.



La encuesta, hecha pública el miércoles recién pasado, desde el principio se desmarca del gobierno que, además de enfrentar una crisis, muestra evidente señales de fatiga y recibe en consecuencia las primeras expresiones de rechazo abierto, fruto de la crítica silenciosa sobre su desempeño y expresión de la fatiga que experimenta un pueblo pobre, frente a un gobierno extremadamente largo. En esta dirección, la encuesta establece que el principal problema es el gobierno mismo. Tanto sobre la forma como ha enfrentado las tres crisis – la pandemia y las dos tormentas – como por los actos de corrupción en que se han visto señalados algunos oficiales públicos, especialmente los que decidieron la compra de los hospitales de emergencia. Por ello, para los consultados, por primera vez en mucho tiempo el problema principal es la corrupción. Del gobierno por supuesto. Y rechaza la mayoría de la conducción del gobierno, al señalar que la dirección actual del mismo, les parece que va en dirección equivocada. Este dato, es una indicación que se impone un relevo partidario, un cambio de figuras y una modificación de las políticas públicas, seguidas hasta ahora.

La democracia provee soluciones formales para este desacuerdo. Las elecciones generales, a realizarse en noviembre del presente año, es lo más importante. Pero ello, no da garantías de cambios en las políticas públicas, la calidad de las mismas en función de su capacidad para resolver las dificultades que pasamos, en vista que la elite política en disputa actualmente no muestra, más allá de su deseo de quitar a los actuales diferentes para colocarse ellos, ninguna propuesta concreta, que nos haga pensar que harán mejor las cosas que lo que han hecho los nacionalistas en estos casi 12 años de gobierno continuo.

En lo referido a figuras políticas mejor valoradas por la ciudadanía, es interesante observar que Asfura encabeza el pelotón como el más popular del país. Le siguen, en su orden, Salvador Nasralla, Xiomara Castro de Zelaya, Juan O. Hernandez, Manuel Zelaya, Luis Zelaya, Yani Rosenthal, Dario Banegas, Suyapa Figueroa, Mauricio Oliva, Jorge Calix y Eduardo Reina. Pero hay algo que también llama la atención: la casi totalidad quedan en deuda cuando se comparan las opiniones favorables con las desfavorables. La mejor situada es la figura de Asfura que tiene un resultado positivo de 17 puntos. El resto de los que buscan la candidatura presidencial quedan en deuda. Nasralla tiene al final 3 puntos negativos, Xiomara Castro 6, Luis Zelaya 12, Yani Rosenthal y Dario Banegas 2, Mauricio Oliva 17, y Eduardo Reina 13. Entre los que no figuran como candidatos, los más rechazados son Manuel Zelaya y Juan O. Hernández con 15 y 10 puntos negativos respectivamente.

La mayor preocupación de los hondureños es el desempleo. Ante esta preocupación, destaca un hecho: ninguno de los candidatos ha hecho una propuesta alguna sobre la forma de crear empleo en los próximos cuatro años. Y si las han hecho, los electores no la conocen, cosa que se explicaría por la escasa valoración que se hace de los políticos, con la excepción de Asfura, cuyo desempeño en la Alcaldía de Tegucigalpa lo hace relevante y muy competente, aunque para muchos desordenado y caótico. Pero Asfura no las tiene todas consigo. Su popularidad, igual que la de Calidonio que es muy alta en SPS, tiene una tendencia a la baja.

Es interesante la valoración que los encuestados hacen de los presidentes. El mejor valorado es Carlos Flores, seguido por Callejas. El peor valorado, es el actual gobernante, el que recibe un 69 % de desaprobación. De repente este resultado, que representa la suma de los que no lo califican ni bien ni mal y muy mal, tiene que ver con la pandemia, la paralización de la economía, la pérdida de los empleos, el largo confinamiento y la reducida capacidad para limpiar las calles anegadas de las ciudades de la Costa Norte. Además, no hay que descartar que haya en su contra, algún tipo de resentimiento por el hecho de haberse reelegido.

Finalmente, parece interesante por lo contradictorio – solo si confían en alguna alternativa que no tenga que ver con el gobierno – es que el 58% cree que mejorará su situación económica; el 79% se siente feliz como se encuentra y su expectativa para el futuro, será algo o mucho mejor, como lo imaginan el 76% de los consultados.
Todo parece muy complejo. Por ejemplo el 35% de la muestra tiene la esperanza de emigrar y que así, saldrá de la terrible situación en la que se encuentra. El 81% son jóvenes de 18 a 39 años, lo que indica que no tienen esperanzas en el país, que no creen en nadie y que no confían para nada en la clase política.

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