Lo que le faltaba a La Ceiba

agosto 26, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La Ceiba es uno de nuestras ciudades costeñas más pintorescas y hospitalarias. Pero ha sufrido por el hecho de estar relegada por la distancia y por la desatención de los gobiernos, y si algo influyó en el mediano desarrollo que alcanzó como urbe, fue gracias a la presencia de la frutera norteamericana Standard Fruit, cuya inversión ha venido en merma en la medida que los conflictos con el sindicato y los ataques que ha sufrido por fuerzas delictivas, han desestimulado a la compañía. El ataque artero cometido con señales de terrorismo en meses anteriores, contra más de 20 cargadores de fruta, presagiaron que la Standard podía contemplar su retiro de la actividad agrícola en nuestro país. Y si no lo hizo fue porque esta compañía está tan indisolublemente ligada a esa parte del territorio hondureño donde hace buenos negocios y sigue siendo una fuente de empleo importante en la zona.



Fuera de la Standard son pocas las empresas grandes que radican en La Ceiba, de manera que la economía de la ciudad es muy limitada y su atractivo turístico, que sigue siendo uno de los mejores de Honduras, ha sido afectado por la mala imagen que se transmite por la intensa actividad delictiva que le perjudica como ciudad. El estar en un corredor donde ha transitado la droga le pegó de manera negativa a La Ceiba, a eso se debe que la ciudad ya no está entre los sitios donde se puede hacer turismo sin el temor a la inseguridad.

Los ceibeños hacen hasta lo imposible por trabajar de sol a sol para realizar año con año su carnaval, pero los resultados negativos que ha dejado la criminalidad obligaron a las más importantes empresas de transporte interurbano a suspender sus operaciones desde y hasta La Ceiba, debido a que la extorsión no ha podido ser controlada, aumentando el aislamiento que por años no le ha permitido despegar para situarse en una posición comercial que catapulte su crecimiento. La Ceiba tiene la carita pintada, pero con la barriga barruntada, porque la actividad delictiva no cesa, no obstante todos los esfuerzos de las autoridades de seguridad.

Sumada a esta racha terrible, La Ceiba ha sido presa del infortunio político al tener administraciones municipales desastrosas que han terminado de hundir a la ciudad. Los períodos del ex alcalde Carlos Aguilar para los ceibeños fueron como planchas de plomo, la alcaldía quedó fundida por ocho años de mala gestión, que terminaron pagando su costo político el pasado 2017 cuando la población ceibeña decidió quitarle el poder municipal a los nacionalistas para ponerlo en manos del alcalde liberal Jeffrey Sabio, que se encontró con una municipalidad desfondada, haciendo aguas por todos lados, con un cúmulo de deudas que ameritan una exhaustiva y rigurosa auditoría para determinar en qué fueron invertidos tantos millones de lempiras acumulados en deudas que hoy la alcaldía no tiene cómo pagar.

La Ceiba ya no pregona con orgullo aquel slogan que la hermoseaba en décadas pasadas, cuando los ceibeños se llenaban la boca diciendo “Ceibita la bella”, porque si bien mantiene algunos rasgos de la fisonomía que adquirió al influjo de las inversiones de la Standard, es poco lo nuevo que el visitante puede advertir, a no ser por los locales de las comidas rápidas que no le aportan ninguna novedad al puerto, porque los edificios de los mismos colores son los mismos que uno ve en otros lugares. Hoy La Ceiba sufre en silencio y los ceibeños lloran la añoranza de los años en que el dinero de la Standard hacía la diferencia en aquella ciudad, y La Ceiba era una especie de capital del litoral atlántico, a donde convergían las gestiones comerciales del Valle del Aguán, de Olanchito y de Islas de la Bahía.

La Ceiba tiene todavía algo de agricultura y una actividad ganadera de leche con la que se autoabastece, pero que no es determinante para un crecimiento que impulse a la ciudad por mejores derroteros. Ambas son actividades de subsistencia, y aunque sus empresarios hayan optado más por los negocios de servicios, en la ciudad hay muy poco circulante desde que las extradiciones se llevaron a EEUU a los barones de la droga que con su tráfico ilícito ponían a circular importantes sumas de dinero en La Ceiba.

Y lo último que le faltaba a La Ceiba es que le surgiera el fantasma de un volcán, que empezó a atemorizar a los ceibeños el fin de semana cuando observaron que una fumarola se elevaba al cielo desde el cerro El Hornito, presagiando un nuevo peligro que podía terminar de arruinarles la vida a los ceibeños. Pero que solo se quedó en el temor, porque profesionales especializados explicaron que el humo es agua evaporada producto de las fuentes termales subterráneas, alimentadas por toda clase de aguas, y que se escapa convertida en humo por las fisuras que los movimientos telúricos han abierto en la montaña.

Menos mal, porque un volcán frente a La Ceiba hubiera sido como si los chuchos levantaran la pata sobre la ciudad para vaciarle sus orines.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 26 de agosto de 2019.