Lo que es bueno para Estados Unidos ¿es bueno para Centroamérica?

mayo 24, 2021

Aunque la expresión de Zuniga Harris que, lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para Centroamérica, suena bien; está alejada de las realidades regionales. Algunos ejemplos bastan para demostrar que la afirmación, en la práctica, no es cierta. Cuando Estados Unidos atrae a sus empresas para que vuelvan a su territorio y dejen sus nichos en México y Centroamérica, en el sector automovilístico y en el maquilero, por ejemplo, ello provoca desempleo en la región. Lo mismo cuando firma tratados de Libre Comercio con Centroamérica y República Dominicana, desde una perspectiva asimétrica, los beneficios que obtiene en la producción y comercialización de los granos básicos, –en cuya producción tiene ventajas tecnológicas evidentes, subsidios estatales disimulados, mejores tierras y más horas de luz solar–, los efectos favorables para su economía, son devastadores y negativos para nuestra región.

Por ello, aunque la visión de la problemática de la emigración ilegal de centroamericanos del triángulo norte hacia Estados Unidos, ha mejorado al volverse multicausal, todavía luce atrapada en las visiones unilaterales, cuando todo se reduce a la violencia, la corrupción y los malos gobiernos; y se pasa por alto que, además de las causas que expulsan, hay causas que atraen a los emigrantes. El exceso de mano de obra, la existencia de un mercado informal, integrado por excedentes de mano de obra que un capitalismo lento y poco agresivo no puede aprovechar, facilita a los empresarios contratar a los más jóvenes y  con sueldos más bajos, desploma los salarios, los desempleados se ven tentados a emigrar. Incluso algunos, que tienen empleos muy mal remunerados por las razones anteriores, emigran hacia Estados Unidos y Europa. En el caso de Honduras, España, Portugal e Italia, son los países más interesantes y hacia las cuales encaminan sus pasos. Y su desplazamiento, desde el empleo poco remunerado, el subempleo o el desempleo, además es estimulado por la atracción que ejercen los Estados Unidos que, al no poder  o no querer sus trabajadores, ejecutar empleos que consideran denigrantes, se convierten en una atracción hacia quienes desean una mejor situación para ellos y sus familias.



De forma que, hay que empezar a imaginar nuevas alternativas. Seguir haciendo lo mismo que se ha hecho hasta ahora, combinando soluciones parciales o filantropías, justas, pero con resultados incompletos y poco significativos, nos darán los mismos resultados. Más bien hay que aventurar nuevas soluciones, atrevidas, incluso saliéndose del cuadro, como por ejemplo, lo que ha sugerido Richard Feinsberg que “propone que las políticas domésticas de los Estados Unidos, se apliquen a sus vecinos del sur, para ayudar a controlar la emigración”. Es decir que, aunque se trata de varios países, las políticas en aplicación para enfrentar el desempleo en los Estados Unidos también se apliquen en la región. Así, se lograría simetría y se volvería cierto que, lo que es bueno para Estados Unidos, lo es para Centroamérica y Colombia.

Solo el pensarlo es atrevido. No digamos la aplicación de una solución simétrica en que los países que provocan los problemas, y que tienen escaso desarrollo, son tratados con las mismas políticas que aplica los Estados Unidos para resolver sus problemas. Asa, de esta manera se volvería una realidad, el concepto que lo que es bueno para la región, es bueno para los Estados Unidos y viceversa. Con lo que la afirmación de Zuniga Harris pasaría de un ejercicio retórico engañoso y de la peor especie diplomática, a un compromiso solidario en que Estados Unidos desarrolla su entorno , mejorando también la vecindad y alejando los problemas actuales, amplía sus fronteras hacia Colombia y otros países que, desde otras realidades, no producen inmigrantes como lo hace Centroamérica actualmente.

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