Lo deseable y lo posible en educación

febrero 22, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Es muy loable la actitud de los padres de familia en diferentes aldeas de varios de los municipios rurales de Honduras, donde por fortuna no ha habido un contagio masivo del virus, urgiendo que sus hijos retornen a las aulas para recibir clases, conscientes de que habiendo perdido el año escolar 2020, hay más de un millón de niños de las escuelas públicas que no tienen condiciones para recibir clases por la vía virtual y perder otro año significaría la exclusión del sistema porque con dos años de ausencia serían muy pocos los que tendrían deseos de retornar a las aulas. Como en la mayoría de nuestras áreas rurales no hay conexión de internet, aunque quisieran, los niños de las aldeas no tienen como recibir clases virtuales. En estos apartados lugares no todo lo socialmente deseable es económicamente posible, porque aunque los padres quisieran que sus hijos recibieran el pan del saber por medio de internet, tampoco el Estado tiene capacidad por ahora para sufragar esta cobertura a nivel nacional.



No hay forma de extender un programa de educación virtual para crear un equilibrio entre los niños del sector público y los que reciben clases en escuelas privadas, esto es algo imposible en Honduras, por lo menos llevaría varios años en implementarlo, aunque el gobierno debe dar los primeros pasos para empezarlo para tenerlo al más corto tiempo posible, porque con el surgimiento de nuevas cepas y variantes de la pandemia, de repente la vida en el planeta se desarrollará entre alzas y bajas de contagio y de igual manera será la actividad en el sistema educativo, o sea que cuando baje la propagación los niños podrán ir a la escuela y cuando suban los índices del virus los niños deberán recibir la educación en forma virtual. Así podría ser la vida a partir de ahora, en todos los campos, unos meses encerrados y otras veces asistiendo a las oficinas y a las aulas.

Es todo un cambio de vida donde no estará en juego el factor suerte, porque contener al virus dependerá mucho de la disciplina de las personas para tener cuidado de no contagiarse, la disciplina será a partir de ahora el faro de nuestra vida, en cuanto la disciplina se nos vaya de las manos estaremos expuestos al contagio, por lo que debemos aferrarnos con todo rigor a cumplir las normas que nos mandan las medidas sanitarias. Habrá que luchar, con trabajo y perseverancia, para poner todo el empeño en la planificación y como debe ser el sistema educativo en esta nueva era donde la regla debe ser: planificar nuestras vidas, y no dejarnos ir por el albedrío de la improvisación.

En la era de la pandemia, que así debemos llamarla por lo extenso que se vislumbra de acuerdo al criterio de los virólogos, irán surgiendo cada vez nuevos obstáculos que harán imposible las metas que se quieren en el país. No habrá triunfo sin sacrificio, pero tratándose de la educación de los niños del sector público creemos que todo lo que se haga vale la pena, por lo que hay que valorar a lo sumo el coraje con que los padres de familia de las aldeas y municipios están pidiendo que sus niños reciban clases en sus aulas. Muchos padres de familia tendrán claridad sobre el riesgo que contrae que sus hijos asistan a recibir las clases presenciales, así como habrá otros que no tienen noción siquiera de cómo enfrentar con disciplina una pandemia.

La Secretaría de Educación, en un ámbito más general, ha manifestado que las clases podrían ser presenciales en aquellos lugares donde la pandemia no haya penetrado, pero en las áreas urbanas donde el coronavirus crece por la indiferencia de un sector de la población y por la temeridad de otros, la educación puede servirse de manera virtual, existiendo mejores condiciones de conectividad en la mayoría de los barrios y colonias donde los sistemas de cable televisivo ofrecen el servicio de internet.

En esta empresa vital de superación y esfuerzo que nos compete a todos, debemos montarnos en la realidad: donde no haya una amenaza tan evidente de contagio, como es el caso de las aldeas donde no hay tráfico masivo de personas, los niños podrán asistir a clases guardando siempre las medidas de bioseguridad. Sin embargo, hemos visto fotos en los periódicos donde hay niños en las aulas sin mascarillas, mientras que otros la usan, una prueba que indica que hay niños que proceden de hogares donde los padres tienen conciencia y otros que provienen de hogares donde reina la indiferencia, la temeridad y el descuido.

Mientras el ambiente educativo público continúa entre paralizado y queriendo arrancar en pequeños sectores donde se cree que la pandemia no está tan acentuada. Si las autoridades educativas están permitiendo, mediante el sistema de pilotaje, que los niños reciban clases presenciales en las aldeas, deben hacer una dotación masiva de mascarillas y alcohol gel a los niños y padres de familia de las aldeas, para evitar que surjan brotes de contagio que pueden ser de graves consecuencias tanto en niños como adultos. Las autoridades educativas deben apresurar la dotación de mascarillas y alcohol en estas aldeas que hoy sirven como centros pilotos de reactivación de la educación pública.

No permitan un fracaso en este primer intento por reactivar la educación pública por si llegara a surgir un brote tempestuoso del coronavirus en las aldeas de nuestros municipios.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 22 de febrero de 2021.

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