Lo bueno, lo malo y lo feo de Bukele

marzo 1, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El partido Nuevas Ideas del presidente Nayib Bukele de El Salvador arrasó en las elecciones celebradas el domingo para elegir a los diputados de la asamblea nacional, con lo cual y al decir de los analistas del vecino país, Bukele es el dueño absoluto del escenario político salvadoreño, porque al dominar más de las dos terceras partes del parlamento es seguro que modificará la Constitución para hacer las reformas que ha anunciado, a su conveniencia. Si hasta ahora, sin tener el control de la asamblea, Bukele desconocía a las instituciones, ninguneaba al Ministerio Público y retaba al Poder Judicial, una vez que se instalen sus diputados y controlen el parlamento, El Salvador dejará de ser una democracia para convertirse en el feudo de un político de nuevo cuño, que está seguro que puede dominar y gobernar a su país desde su teléfono celular y que, mientras la mayoría de los salvadoreños lo respalden, como ha quedado demostrado en las elecciones del domingo, hará las transformaciones a su gusto sin que nada ni nadie se lo impida.



Con un mantra que es un discurso de odio en un país donde impera la violencia, Bukele se ha ganado a las llamadas clases populares, que son los sectores de menos ingresos y con el nivel educativo más bajo, pero que representan más de las dos terceras partes de la población, de tal forma que el triunfo arrollador del partido NUEVAS IDEAS (NI) no admite discusión ante propios y extraños: Bukele es una especie de «amo absoluto» del escenario político salvadoreño.

Es importante observar la forma como ha reaccionado el gobierno de EEUU presidido por Joe Biden, negándose a recibir una delegación del gobierno de Bukele, con un mensaje bastante preciso que ha sido el reproche diplomático para el gobernante salvadoreño, por su obstinación de desconocer a las instituciones, por el hecho de tomarse el parlamento acompañado de militares, y su propósito de reformar la Constitución para reelegirse. El triunfo de Bukele por el respaldo contundente recibido en dos elecciones es democrático, literalmente hablando, pero a corto plazo será esencialmente el gobierno más antidemocrático y autoritario, aunque haya sido electo por una amplia mayoría, porque al controlar la asamblea nacional, desde ella Bukele impondrá a sus partidarios al frente del Ministerio Público y el Poder Judicial.

Las relaciones de nuestro país con el gobierno de Bukele han estado congeladas, desde el momento en que el mandatario salvadoreño ha reiterado cero interés de reunirse con el presidente hondureño JOH, ni siquiera para el intercambio de la elemental cortesía diplomática, pero en lo comercial continuamos activos, siendo que Honduras y El Salvador son socios muy activos en el intercambio de venta y compra de productos y eso no ha variado por el distanciamiento político entre los dos gobiernos. Por lo que resta de este año y hasta que el presidente JOH entregue el poder a su sustituto en enero del 2022, tendremos la misma situación, pero con una notable diferencia, el temperamento de Bukele podría ser más exaltado una vez que tenga al control de la asamblea y a través de ella controle a las instituciones y es muy posible que su discurso busque incidir en las elecciones generales de nuestro país en noviembre.

Bukele es entrañable amigo de Salvador Nasralla, y este a su vez, acude al mismo tipo de discurso de Bukele: un discurso sin más componente que el mensaje de odio dirigido a  nuestra comunidad, que sufre el mismo clima de violencia que hay en El Salvador. Desglosemos esto con un poco más de detalle: Bukele cree que para tener relaciones cordiales con Honduras, debe ganar un candidato que se aproxime lo más posible a su forma de pensar y actuar. Ese candidato es Salvador Nasralla, que inició su carrera casi de manera simultánea a Nayib Bukele en El Salvador. Por nexos raciales Bukele y Nasralla sienten el mismo ardor de la sangre oriental árabe, quizás por eso tienen el mismo talante y la misma actitud irreverente, por supuesto aclarando que no toda la raza árabe está signada por ese comportamiento áspero del que hacen gala los dos políticos a que hacemos referencia.

Tendremos que estar más atentos que nunca al discurso del presidente salvadoreño Nayib Bukele, a partir del 15 de marzo, fecha en que al conocerse de que forma el aspirante presidencial Salvador Nasralla logra anclarse con una alianza que necesita para consolidar su poderío electoral para derrotar al Partido Nacional, el espacio hondureño ocupado por las redes sociales podría resultar inundado por la maquinaria digital de Bukele que es considerado en su país el experto más activo para bombardear mensajes políticos. Porque, una vez que ha logrado el control absoluto del escenario político de su país, Bukele buscará formar un eje para no quedarse aislado en el istmo frente al reojo que ya le manifestó el Tío Sam. Es casi seguro que Bukele vislumbra que su mejor aliado para formar ese eje para no quedarse solo frente al gobierno de Biden, es ni más ni menos Salvador Nasralla.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 1 de marzo de 2021.

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