Llegarán las rusas

febrero 26, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Con la desesperación por tener la vacuna en nuestro país, ahora es que la vacuna rusa Sputnik 5 tiene el beneplácito y la aprobación de nuestros estamentos académicos y sanitarios, tan solo después que una conocida revista internacional del ámbito médico, publicó un reportaje destacando una serie de bondades que coinciden en el factor efectividad, que es lo más importante, igual que no produzca efectos secundarios indeseables. No es que Rusia esté atrasada en el campo de la medicina, lo que sucede es que, por el estilo autoritario que sigue prevaleciendo en esa nación, en ese país no tiene preponderancia el rigor de la certificación que existe en EEUU y Europa, donde ningún medicamento que no haya sido sometido a una certificación rigurosa puede lanzarse al uso público. Pero, como en medicina la mejor prueba que certifica el beneficio de un fármaco es el uso masivo en carácter de prueba, vale decir que la vacuna rusa, además de que ya pasó por el pellejo de todos los rusos y demás países que continúan en la órbita de Moscú, ha tenido buena acogida en Argentina, Venezuela, Bolivia, México y otra cantidad de países, que se han rendido a la ruidosa publicidad que se le ha hecho a la Sputnik 5.



Los hondureñitos, que no podemos quedarnos a la zaga, también nos apuntamos con las rusas porque según el decir de las autoridades de Salud y del gobierno central, ya se concretó una compra mayor de 70 mil dosis, que estarán por llegar en alguna semana de marzo, porque según parece los rusos tienen sobrada capacidad para producir en serie la vacuna. Con nuestro colega Juan Ramón Martínez, nos hemos tenido que tragar un plátano camulián, porque, admitimos que nos precipitamos para descartar la vacuna rusa, creyendo que los laboratorios de EEUU por su enorme capacidad competitiva serían capaces de inundar el mundo con sus respectivas vacunas, que por cumplir el riguroso protocolo de la famosa FDA requieren de un extenso período probatorio que no siguen los rusos que, al parecer usan la lógica que a lo sencillo no se tarda en llegar.

Los rusos dicen que la sencillez es la virtud de los sabios, y como en Rusia no hay laboratorios privados ni existe un organismo parecido a la FDA, sino que todo avance médico se rige por un sistema centralizado del Ministerio de Salud del gobierno, con esa única opinión basta para darle el bendito visto bueno al fármaco. Por eso es que, los rusos anunciaron desde octubre pasado que ya tenían lista la vacuna, cuando apenas iban transcurridos 8 meses de la pandemia. La fama de los rusos es que no se andan con chiquitas, así sucedió con la carrera espacial, lanzaron al cosmos naves antes que todos los demás, dejando varias de ellas flotando en el espacio sin poder retornarlas a la tierra con todo y tripulación.

No ponemos en duda la calificación que algunos medios internacionales le han dado a la vacuna Sputnik 5, sobre todo si como se dice es altamente efectiva, por lo menos hasta ahora no se ha escuchado que la vacuna rusa haya dejado enclenque a algún beneficiario, pero como el artificio médico ruso no se rige por el protocolo riguroso, en lo personal sigo pensando que no es la mejor de las vacunas, porque hacer una vacuna no es asunto de orfebrería, donde solo hay que mojar el barro quemado para darle forma. La Pfizer, la Moderna y la Johnson y Johnson de EEUU han pasado por el tamiz más difícil, hasta que el oráculo de la FDA les da el visto bueno, para que inmunicen a las personas, sin provocarles mayores efectos secundarios que no sean más que los leves malestares momentáneos.

La Unión Europea se acaba de pronunciar con admiración por la vacuna de Pfizer, tanto por su nivel de efectividad como por sus valores agregados para aplicarse en las diferentes cepas que han ido apareciendo. Lo malo es que este laboratorio le está dando prioridad, en su producción masiva, a satisfacer la demanda de los gobiernos de EEUU y Europa, donde por lo menos se requieren unos 800 millones de dosis, para la primera aplicación y otra cantidad igual para la segunda dosis con la cual se amarra al virus.

Lo más admirable de la vacuna rusa es su capacidad de penetración alcanzada por el reportaje de una sola revista que bastó para que de pronto, una buena cantidad de médicos calificados le dieran su bendición, al grado que poco faltó que la consideraran una especie de milagro de la sabiduría rusa, que en menos de un año les ganó la delantera a todos los laboratorios gringos. Como los rusos creen que a lo sencillo no se tarda en llegar, todo lo simplifican, aunque tratándose de la salud de los seres humanos ahorrar tiempo no produce lo mejor, porque tiempo es lo que más se necesita para la comprobación de un medicamento que, como la vacuna, encierra la capacidad de síntesis con el objetivo de obtener un fármaco que al ser depositado en la sangre de la persona tenga el mayor poder posible de reducir la capacidad del virus para que este no se extienda por los órganos vitales. Pero, además, que el fármaco no produzca efectos secundarios indeseables que pudieran repercutir dañando la salud de la persona, incluso tanto como los que pudo producir el mismo virus.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 26 de febrero de 2021.

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