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Lenguaje humano y lengua desnaturalizada

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El debate surgido sobre la Ley Nacional de Ciberseguridad está resultando muy provechoso porque está haciendo que muchos sectores de nuestra nación enfoquemos un tema que ha permanecido postrado a pesar de la trascendencia que tiene. Nos referimos al ataque a mansalva que ha sufrido el lenguaje de la política, el mismo que constituye la esencia del discurso de los aspirantes y líderes políticos, y que patalean y apabullan muchos medios de comunicación que se han vuelto muy populares por su estilo articulado para desintegrar el lenguaje.

Como no hay mal que por bien no venga, una vez que el Congreso Nacional recibió la iniciativa de uno de sus diputados para legislar en procura de moderar los nocivos ataques que se vierten por la red, de inmediato hubo una verdadera lluvia de manifestaciones que corren en doble vía, por un lado dicen que hay que ponerle coto al desenfreno de los escupitajos verbales de los indignantes, que no indignados, mensajes que no son crítica, sino dardos venenosos que escudados en el anonimato que permite la red, están haciendo el daño más letal que se le puede hacer a un país: terminar de dividirlo en medio de una ráfaga de injurias monstruosas que solo pueden provenir de mentes atormentadas que no saben ni siquiera en que sexo los ubicó la naturaleza. Y por otro lado, los que dicen de primas a primera que la ley no es necesaria.

Como el Congreso Nacional inició lo que procede en estos casos, provocar el debate interno en la cámara, que se ha extendido al resto de la sociedad, hay, entre las reacciones que encontramos, las que no desaprovechan para sacarse los clavos que les perforan el zapato particular, y los que no entienden que hay que hacer cuando una amenaza real pende sobre la cabeza como una espada de Damocles. La reacción más centrada es la de la Asociación de Medios de Comunicación que “pide a los legisladores del Congreso Nacional, mantener el espíritu reflexivo para garantizar la tranquilidad social y la seguridad jurídica”.

La AMC dice que “aunque los fake news, que son noticias no solo falsas, sino imaginadas o inventadas con mala intención, ocupan espacio en la atención de las personas para desplazar momentáneamente a la verdad, esta termina imponiéndose, defendiendo su derecho al trono de la confianza, conque le respalda la opinión pública de nuestra nación”. La AMC pide a los diputados reflexionen lo suficiente al momento de aprobarse la nueva Ley de Ciberseguridad, de manera que sea un estamento que contribuya a que la verdad y el respeto recuperen su papel central en el campo de la información. “Que la nueva Ley sea un faro que alumbre lo suficiente para que la comunicación a través de los medios y las redes sociales sirva para inspirar y convencer y no para engañar y enfurecer, para lo cual nuestra legislación ya tiene herramientas suficientes para garantizar que la información que se transmita al público se haga con un lenguaje humano y no con una lengua desnaturalizada”. Y termina el comunicado de la AMC con un cierre contundente, que nos debe provocar a los periodistas y personas que opinamos en los medios y la red: “nada más hermoso para comunicar que un lenguaje correcto, en cambio el lenguaje tóxico termina por caer en los albañales para perderse entre las suciedades”.

El impactante mensaje de la AMC nos remite a un extraordinario ensayo del periodista Mark Thompson, ex presidente del New York Times, en el que afirma que estamos viviendo una transformación del lenguaje humano sin precedentes, que todavía no está terminada ni decidida, en que el lenguaje de los políticos, en los medios de comunicación, impacta contribuyendo a la degradación.

Thompson sostiene que unas pocas palabras bien elegidas adquieren una importancia crucial, y el orador que las halla decide el curso de los acontecimientos. Y nosotros agregamos, para bien o para mal. Los líderes, activistas y los comentaristas de televisión, y otros medios, que estamos dotados de empatía y elocuencia, podemos emplear las palabras no solo para explotar la opinión pública, sino para moldearla. ¿Cuál es el resultado que podemos lograr? Podemos contribuir a que haya paz, prosperidad y progreso, pero también podemos llevar a que haya prejuicios, confrontación, persecuciones y hasta guerra. Por lo tanto, como dice el profesor Mark Thompson, el lenguaje importa y mucho.

Con esto nos detenemos para decir: es importante aprobar la Ley Nacional de Ciberseguridad, nada más que, apoyados en el pronunciamiento de la AMC, cuidando que la ley no sea una albarda jurídica que pudiera lesionar la más sagrada expresión de la libertad que es la libertad de expresión.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 12 de febrero de 2018.