“Le quité la piel del rostro porque estaba muy guapa”, la confesión del asesino serial de 72 años

mayo 24, 2021

México

Andrés “N”, presunto caníbal y feminicida serial, aseguró que asesinó de la misma forma a cinco mujeres dentro de su casa, en la colonia Lomas de San Miguel, en Atizapán y durante su declaración ante las autoridades reveló: “Le quité la piel del rostro porque estaba muy guapa”, dijo sobre su última víctima Reyna, de 34, desaparecida la mañana del 14 de mayo.



Las atacó con un arma blanca y a golpes; las mutiló y escondió sus restos en el domicilio de calle Margaritas. Sabía cómo hacerlo pues por unos años trabajó como carnicero.

Aunque al ser detenido dijo que había cometido unos 30 crímenes solo identificó a 5 de sus víctimas como Norma y Flor Nínive, ambas de 38 años; Rubicela, de 32 años, Berenice y Reyna.

El crimen fue descubierto por Bruno Ángel, la pareja de Reyna, quien ingresó al inmueble y halló el cuerpo en un sótano debajo de la habitación de Andrés.

Aunque el anciano, de 72 años, intentó escapar, fue detenido por policías locales.

Al ser puesto a disposición de la Fiscalía mexiquense, el septuagenario reconoció su culpabilidad y confesó cuatro feminicidios más a lo largo de varios años.

Autoridades que lleva la investigación reveló detalles de los crímenes durante la audiencia de formulación de imputación.

Según la declaración ministerial, Andrés explicó que, a excepción de Reyna, al resto de sus víctimas las conoció en bares del municipio de Tlalnepantla, de hace unos 10 años a la fecha.

Ellas trabajaban en los bares que frecuentaba y, luego de varias ocasiones de convivir con ellas, las invitó a su casa con la intención de tener sexo. En la mayoría de los casos, consumieron bebidas alcohólicas y después las acuchilló.

En la cocina cavó fosas, sepultó los cuerpos y los cubrió con una capa de cemento. Su ropa y objetos personales los quemó, pero conservó sus identificaciones y algunas pertenencias como lápiz labial y calzado.

En el caso de Reyna, fue sorprendido cuando aún no se deshacía de sus restos.

“Ya ni modo lo que pasó, uno no sabe las consecuencias de lo que hace”, llegó a expresar.

 

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