Las reformas electorales confiables

julio 16, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cada vez que hemos tenido un traspiés en medio de los eventos electorales, el grito que surge de las gargantas de los protagonistas de los diferentes partidos “es urgente, hasta apremiante, que tengamos reformas electorales, para salir del marco obsoleto que rigen las elecciones, al que se le atribuyen especialmente las derrotas de los que pierden las elecciones”. Pues bien, las trascendentales reformas fueron entregadas a los representantes de todos los partidos políticos, excepto a LIBRE, que por estrategia muy particular, no asistió a la entrega de los documentos que contienen las reformas en el Congreso Nacional.



La OEA puso un equipo de expertos en asuntos electorales, a trabajar en las reformas que derogan aquellos artículos de nuestra Constitución que contemplan la estructura electoral, con lo cual se habla de una nueva arquitectura constitucional sobre los aspectos electorales. Los expertos de la OEA trabajaron en la elaboración de aquellos elementos que constituyen las disposiciones legales que regularán los nuevos organismos que regirán la vida electoral de Honduras, el Consejo Nacional Electoral (CNE) que será el encargado de administrar los procesos electorales, y el Tribunal de Justicia Electoral (TJE), que regirá los procedimientos contenciosos electorales, debiendo tener cada organismo su propia estructura normativa.

Los expertos de la OEA creen que la aprobación de esta reforma constitucional es un paso trascendental para fortalecer la institucionalidad de Honduras, con el objetivo de llegar a los próximos comicios con autoridades electorales renovadas y con procedimientos electorales que produzcan un ejercicio democrático desprovisto de aquellas dudas e incertidumbres que han minado la credibilidad de la voluntad popular al momento de ejercer el sufragio.

Es decir, el anhelo de tener una renovación en los organismos electorales, elevando la calidad técnica de las elecciones, para fortalecer la credibilidad de los actores políticos y aumentar la confianza de la ciudadanía en los procesos democráticos, solo es posible con reformas fundamentales y ninguna plataforma más adecuada para contribuir en este gran propósito que la OEA, siendo el foro continental cuya misión es coadyuvar al fortalecimiento de la democracia entre los países miembros.

Esta nueva armazón legal que proponen los expertos de la OEA está ajustada a la naturaleza jurídica de nuestra democracia, de manera que la reforma constitucional sirva para vigorizar nuestro sistema de vida independiente y en ningún momento a debilitarlo, porque los sectores de izquierda han querido arrastrarnos a modelos de reformas trabajados por abogados con mentalidad socialista, que han sido introducidos en Venezuela, Nicaragua, Bolivia y otros países de la órbita socialista en varias partes del mundo.

La creación de dos nuevos organismos, el CNE y el TJE, es un paso de avanzada para garantizar la certeza de los eventos electorales. Ambos regulan en sus propias normativas los requisitos que deben cumplir los integrantes, en cuyo proceso los partidos políticos deben observar con la cordura necesaria la calidad ciudadana y moral de los integrantes que propongan. De allí la negativa del Presidente del Congreso Nacional de elegir a los miembros por cada partido, sin antes tener aprobados los nuevos estamentos electorales. LIBRE, dada su condición de partido antidemocrático, es el único que ha estado presionando porque el Congreso Nacional proceda a elegir a los representantes de los partidos antes de crearse los nuevos organismos que regirán la vida institucional electoral hondureña a partir de ahora, acostumbrado como es su naturaleza política, a exigir que las decisiones se tomen en contrariedad a la esencia jurídica, a que las cosas se hagan a la inversa y a la brava, llevando la arbitrariedad al proceso normativo, porque LIBRE nació fuera del marco de la ley, en una acción absolutamente contemplativa del entonces gobierno de Pepe Lobo, que creyó que aprobándole de esa forma a Mel Zelaya su partido político, se restablecería la paz y tranquilidad en el país.

Honduras no puede continuar viviendo regida por las ingenuidades y las creencias en la buena fe de los políticos, porque no es la buena fe sino la ley la que determina que los políticos y los partidos procuren procesos verdaderamente democráticos. Y alcanzar un estado de perfección en democracia no es cosa fácil, pero tampoco es imposible, es asunto de tener un marco legal adecuado, que haga que en cada evento electoral prevalezca el respeto a la voluntad popular expresada en el voto, lo cual se garantiza con organismos electorales con credibilidad. Y para esto, los integrantes que deben ser electos para conformar los nuevos organismos electorales, deben ser ciudadanos con credibilidad, con una conducta que genere confianza. Porque, en todo esto, para tener organismos electorales confiables, integrados por ciudadanos con credibilidad, la palabra clave es CONFIANZA.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 16 de julio de 2019.

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