Las redes sociales y el marketing político

marzo 22, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando el CNE ha ofrecido la mayor parte de los resultados oficiales de las elecciones primarias en el nivel presidencial, se pueden colegir dos hechos: 1) que las encuestas de salida divulgadas el domingo por las cadenas televisivas demostraron que las tendencias estaban bien sustentadas si las comparamos con las cifras del CNE. 2) que los que confían en forma ciega en las redes sociales para hacer su marketing político están más equivocados que nunca, porque el desprestigio que abate a esta nueva forma de comunicación, creada ex profesamente para destruir todo lo que sea posible, por lo tanto no permite cimentar imágenes ni construir prestigios.



Sobre marketing político, estas elecciones primarias han sido una lección soberbia en todo el sentido de la palabra para los que creían que las redes sociales son su tabla de salvación para darse a conocer y conquistar simpatías. Los que en forma equivocada se han ido a las redes sociales abandonando los espacios de opinión pública más robustos que están en los medios tradicionales: la televisión, los periódicos, las revistas y las radioemisoras, mordieron el polvo en estas elecciones, quedando demostrado que la fortaleza del marketing político sigue estando en los medios de comunicación tradicionales.

Los que quisieron imponer la idea de que el marketing inteligente está en aquellos espacios donde se puede decir lo que se quiera, desde procacidades, insultos, destrucción de imágenes, hasta trastocar la verdad, han quedado en evidencia de su enorme equivocación, Contrario están los que ganaron las elecciones que confiaron en los medios convencionales que siguen teniendo el mayor impacto en la opinión pública. El marketing político es el método creado para fortalecer la imagen de aquellas personas que se dedican a la política para mejorar su reputación ante el público y especialmente ante los electores.

Pero si lo que se busca es mejorar los niveles de aceptación de un político en la población y el electorado, escoger los canales de las redes sociales para lograrlo es igual que lanzarse a una jaula llena de leones hambrientos que esperan cualquier cosa para destrozarlo y devorarlo. Tiene que ser muy idiota el asesor que aconseje a un aspirante político a llevar sus mensajes a través de las redes sociales donde fácilmente encontrará más de los detractores que realmente tiene, que le harán contrapeso a sus mensajes con una contraofensiva que pulverizará cualquier mensaje que pudiera tener repercusiones en el público si los transmite en los medios tradicionales.

El asesor que dicta estrategias confiando en las redes sociales no cumple su función a cabalidad. Los que vimos de cerca la campaña del candidato liberal Luis Zelaya en el 2017 podemos testimoniar el error garrafal que desde entonces viene cometiendo este aspirante político, que de nuevo se ahoga en sus errores porque parece que su mayor eficacia está en equivocarse, a lo que él no presta la mayor importancia. Y además, porque Luis Zelaya aunque fue rector de la universidad tecnológica más importante es un contrasentido que no crea en la efectividad de las encuestas de salida de cuatro empresas televisoras, realizadas por expertos en las técnicas de investigación y que coincidieron en las tendencias.

Por señalar un hecho, entre muchos otros, la minimización del error al momento de practicar la encuesta entre las personas que han ejercido el sufragio, se logra aliviar, si el encuestador tiene el tino de preguntarle de manera sencilla al elector que sale de las urnas porque candidato depositó el voto. El marketing practicado con la certeza estadística no es un engaño, ofrece una tendencia como lo hace toda encuesta, eso lo saben los que han estudiado estadística, y mucho más debería saberlo una persona que durante varios años rectoró una universidad cuya base académica estriba profundamente en la tecnología. Porque la estadística y la tecnología van de la mano, otra cosa son las universidades donde siguen prevaleciendo las carreras que privilegian las llamadas profesiones liberales.

Tanto la tecnología como la estadística son herramientas utilizadas en la mayoría de los países con la intención de mejorar la posición electoral, desconocerlas porque los resultados electorales les han sido adversos solo corresponde a los díscolos que no reconocen las elecciones cuando resultan perdedores. Actuar con esta mentalidad es seguir lo que Maquiavelo aconsejaba hace más de quinientos años: «la política es el arte de engañar», «lo importante es saber disfrazar y fingir bien las cosas», «la política no tiene relación con la moral».

En este sentido podemos entender que aquellos que hace poco desde la universidad que rectoraban se cortaban las venas por la tecnología, pero cuando llegan a la política la técnica que escogen es la maquiavélica donde el arte es el engaño para pisotear la verdad, estamos frente a la persona que justifica cualquier medio para conseguir su fin. Podemos concluir que la mejor estrategia para esta clase de personas es la falta de escrúpulos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 22 de marzo de 2021.

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