Las parejas cada vez tienen menos relaciones sexuales. Adivina quién tiene la culpa

mayo 12, 2019

La actividad sexual de las parejas ha disminuido notablemente en los últimos 20 años, según un estudio publicado esta semana. Entre los culpables se encuentran los sospechosos habituales: Internet (y en particular las series de plataformas como Netflix o HBO) y el ritmo de vida actual.

 

Reino Unido



Las parejas de la llamada ‘generación sándwich’, atrapadas entre el cuidado de los niños pequeños y de sus padres ancianos se llevan la peor parte en este estudio que analiza la vida sexual de 34,000 mujeres y hombres de entre 16 y 44 años tomando como referencia los datos de la Encuesta Británica de Actitudes y Estilos de Vida Sexuales, una de las mayores del mundo.

De acuerdo con este estudio, el porcentaje de británicos que dijeron no haber mantenido relaciones sexuales en el último mes se incrementó desde un 23% en 2001 a un 29.3% en 2012 entre las mujeres, y de un 26% a un 29.2% en el caso de los hombres (para esos mismos años).

El sondeo, publicado esta semana en el diario BMJ, no se adentra en las explicaciones de estos comportamientos pero Kaye Wellings, principal autor de la investigación y profesor de salud sexual en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, destaca en un editorial publicado junto al estudio que el ritmo de vida actual es determinante, en particular para los mayores de 35 años.

Entre 2001 y 2012, los encuentros sexuales al mes para las personas de entre 35 y 44 años descendieron desde cuatro hasta dos para las mujeres, y desde cuatro hasta tres entre los hombres. Menos de la mitad de todos los británicos tienen relaciones sexuales una vez por semana. Los únicos que mantienen la estadística al alza son los hombres de entre 16 y 24 años.

‘Game of Thrones’ antes que sexo

Una investigación anterior liderada por el profesor David Spiegelhalter, de la Universidad de Cambridge, encontró que las parejas tienen relaciones un 40% menos que hace 20 años. La gente prefiere ver series de Netflix o HBO por encima de todo, incluido tener relaciones sexuales, cree el profesor Spiegelhalter. «Si me preguntas por qué, las estadísticas te dirán que no lo saben. Uno de los investigadores mencionó la palabra iPad. Yo creo que es Netflix. ¡Oh dios mío! Tengo que ver la segunda temporada completa de ‘Game of Thrones», bromeaba Spiegelhalter en una entrevista publicada en el Telegraph.

» La clave está en la conectividad masiva y en la revisión constante de nuestros teléfonos móviles, algo que no hacíamos hace unos años, cuando la televisión dejaba de emitir cosas interesantes a las diez de la noche y no había nada mejor que hacer», apunta.

Los comportamientos de los británicos son fácilmente extrapolables a EEUU, como reflejan otras investigaciones que hablan de una tendencia al menor deseo sexual entre los jóvenes, de matrimonios tardíos y de una caída en el número de nacimientos. La inseguridad financiera también puede afectar negativamente al deseo sexual, lo mismo que la abundante pornografía en Internet y la dopamina que generan las redes sociales que consumen gran parte del tiempo que antes se empleaba a otros menesteres.

Un estudio publicado en verano que toma en cuenta los datos de personas de 80 países indicaba que ver la televisión está asociado con » una reducción del 6% de posibilidades de haber tenido sexo la semana anterior, lo que concuerda con un pequeño grado de sustitución entre la televisión y la actividad sexual».

Los autores del último gran sondeo, de hecho, creen que hay un momento que puede haber consistido en un antes y un después: la introducción del iPhone en 2007. “La vida en la era digital es considerablemente más compleja que en momentos previos. La frontera entre el espacio privado de casa y la esfera pública está más diluida, e Internet ofrece un espacio amplio de diversión”, escriben.

A cualquiera que no haya pasado los últimos diez años en una cueva le sonará muy plausible esta explicación. Pero hay algo más: la gente podría estar atreviéndose a sincerarse, y quizá no sienta la necesidad de exagerar sobre sus costumbres sexuales. Y también puede reflejar, apuntan los autores, una mejora en la igualdad de géneros: las mujeres sienten menos presión de satisfacer las necesidades de sus parejas. Recordemos, por cierto, que estos estudios son observacionales y se basan en las respuestas de los encuestados, imposibles de ratificar.

Esto no significa que la gente esté contenta con su vida amorosa. En la encuesta británica, el 51% de las mujeres y el 64% de los hombres dijeron en 2012 que les gustaría tener sexo con más frecuencia. Por no hablar de las ventajas para la salud. El propio sistema nacional de salud británico (NHS) considera que hay pruebas suficientes para recomendar la actividad sexual por sus ventajas para la salud.

Entre los milenials en cualquier caso, la cosa no parece ser mucho mejor, al menos en EEUU: tanto ellos como las personas de la generación Y, nacidas entre 1995 y 2012, tienen menos sexo que los de la generación X, aquellos nacidos entre 1960 y 1980, de acuerdo con la revista científica Archivos de Comportamiento Sexual.

 

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