Las normas sobre el COVID en las escuelas

enero 4, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Como es inminente la reapertura de las escuelas este año, por lo menos pareciera ser la intención del gobierno de Xiomara Castro, y por tratarse de la decisión más trascendental y dramática que afrontará el nuevo gobierno, consideramos conveniente conceptualizar las normas que están imponiendo las autoridades en varias comunidades estadounidenses donde hay mucha influencia latina, como Miami y otras ciudades del Estado de Florida para dar este paso. Una medida fundamental, junto a la vacunación que es lo primero, es el uso obligatorio de las mascarillas tanto para estudiantes como para profesores que regresan a clases después de las vacaciones de Navidad. La mascarilla debe ser usada invariablemente tanto por niños, jóvenes como adultos, tomando en cuenta que el COVID-19 y sus variantes Delta y Ómicron son altamente contagiosas aún en las personas que se han vacunado. Está comprobado que la mascarilla protege del COVID-19 y sus variantes Delta y Ómicron.



Como ya hemos dicho, la mascarilla debe ser infaltable igual que la vacuna, en cualquier lugar, pero es importante que en las escuelas también se practiquen las pruebas de detección, con la mayor frecuencia posible, tanto a estudiantes como a profesores. Todos los alumnos y profesores deberán practicarse la prueba de detección al llegar a los centros escolares, independientemente del estado de vacunación, o sea, no importa que tengan dos aplicaciones o tengan las tres. Las vacunas para infantes ya fueron adquiridas por el gobierno actual, se hace necesario que las nuevas autoridades de Salud y Educación coordinen el operativo de vacunación de alumnos y profesores antes de reincorporarse a los centros escolares.

Se debe exigir el uso de mascarillas tanto en los patios como dentro de las aulas, porque lo que debe prevenirse es que pudiera haber un contagio masivo que haga cundir el pánico en las escuelas y se transmita el pavor a nivel local, regional y hasta nacional, de manera que al propagarse por los medios un contagio de esta manera, pudiera provocar la alarma que lleve a las autoridades de nuevo a suspender las clases. Esto es lo que se debe evitar, pero no es algo fácil ni barato, implica un alto costo que demanda que el gobierno de Xiomara Castro gestione el apoyo de gobiernos y organismos internacionales para poder enfrentar una tarea de grandes proporciones, que por sí solo no tendrá capacidad de hacer.

Como de costumbre, Estados Unidos es el aliado cuyas puertas deben tocarse desde ahora si es que se pretende reabrir las escuelas a partir de finales de febrero o a principios de marzo. La fecha de reinicio de reapertura de las escuelas es el primer escollo que debe ponerse entre las primeras decisiones; por lo pronto es irreal pensar que la reanudación de clases presenciales se puede hacer en los primeros días de febrero en consonancia con la costumbre que marca el año lectivo en el sector público. Siendo más realistas, una fecha razonable de reapertura de las escuelas públicas es la última semana de febrero o primera semana de marzo. Cuando ya se tenga certeza de la etapa de vacunación para niños y jóvenes. Igual que la dotación de mascarillas, gel-alcohol, saneamiento de los centros escolares, instalación de triajes especiales para pruebas de detección en niños y profesores,  y primeras atenciones si un niño o un profesor resultara positivo.

Como puede apreciar el público es muy fácil hablar de volver a clases presenciales, reabriendo las escuelas, pero el montaje del operativo para lograrlo es sumamente costoso, por lo que debe comenzarse desde ahora con las primeras tareas y la elaboración del presupuesto para encarar los gastos. Aunque somos un país pequeño, un operativo del que hablamos en la dimensión de la capacidad económica del país es algo que escapa del control presupuestario que no contempla gastos de este tamaño en áreas que si bien tienen erogaciones para satisfacer necesidades extras, la pandemia era nada imaginable antes del 2020, como nadie pudo prever en el mundo que nos tocaría enfrentar algo que hasta ahora nadie puede predecir cuándo será erradicado.

Enfrentar la reactivación de clases presenciales es un reto para todos los países, algunos ya lo empezaron a hacer desde el año pasado, mientras en Honduras el temor a un contagio generalizado en el sector infantil y juvenil llevó a las autoridades educativas a paralizar el sistema, porque si bien se pudo lograr que algunos departamentos reactivaran las clases de manera semipresencial, esto no se logró en el contexto nacional, y lo grave es que la costumbre de no abrir las escuelas hizo que una gran parte de los maestros y alumnos del sector público se acomodaran muy fácilmente, escudándose en el lento proceso de vacunación en un principio. Pero esto ya no es una excusa, porque las autoridades han adquirido suficientes vacunas y lo que pesa ahora en la lentitud de la vacunación más bien es una reticencia incomprensible de miles de personas que le rehúyen a la vacuna.

Según el dato oficial casi la mitad de la población hondureña ha recibido la dosis completa de la vacuna, más el refuerzo, pero el resto solo ha recibido entre una dosis o dos dosis y otros dos millones de hondureños no se han vacunado. Este restante porcentaje de compatriotas que se resiste a vacunarse es el vector más peligroso que contribuye a propagar el coronavirus y sus variantes delta y Ómicron. No obstante esta situación, la reapertura de las escuelas es una necesidad impostergable si se quiere mantener activo al país y evitar el rezago educativo de nuestros niños y jóvenes. Y aunque es una decisión que conlleva riesgo, es posible hacerlo con el mínimo de daños a la población estudiantil mediante un operativo extraordinario como el que ya hemos explicado.

Este es el primer gran desafío que debe afrontar el gobierno de Xiomara Castro, y para el que no cabe un compás de espera, porque si se quiere reabrir la actividad escolar con clases presenciales debe empezar a montarse DESDE AHORA el operativo que bien pudiera llamarse: LAS CLASES PRESENCIALES TE ESPERAN.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 4 de enero de 2022.

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