Las invasiones son el tiro de gracia

agosto 11, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Nada justifica las invasiones a tierras que cumplen la función social en cualquier país. La nueva ola de invasiones a diferentes predios que están legalmente inscritos en el Registro de la Propiedad y que están explotados en diferentes rubros en función del desarrollo económico en diferentes regiones del país, no debe ser amparada por la consideración demagógica de funcionarios del Gobierno de la República, cuando dejan entrever que estas acciones ilegales son producto de la inequidad social que hay en Honduras.



Las invasiones a las tierras privadas forman parte del esquema de los sectores de izquierda para ganar adeptos en ciertos núcleos que han hecho del apropiamiento ilegal de tierras un ‘modus vivendi’, justificarlas es la señal más grave de que el país vive un clima de inseguridad jurídica. En el Bajo Aguan, donde ha habido una fuerte inversión del sector industrial de la palma africana y fincas de cítricos, los inversionistas tienen pérdidas multimillonarias, sin que los impotentes empresarios puedan defender sus propiedades invadidas por grupos que operan con la mentalidad del crimen organizado, armados en escuadrones para apropiarse de las tierras y para robarse la producción.

El origen de las invasiones no está propiamente en la inequidad social como dijo hoy un funcionario de gobierno, históricamente esta tesis fue un fracaso desde los años de la Reforma Agraria cuando el INA concedió miles de manzanas de tierras a las organizaciones campesinas organizadas en cooperativas agrarias, las que recibieron prestamos millonarios, dinero que nunca pudieron pagar porque los líderes corruptos de las organizaciones se robaron el dinero, o lo malgastaron en derroches al darse vida de potentados. Todos los préstamos otorgados a las organizaciones campesinas cayeron en una deuda irrecuperable que abultó la deuda interna nacional y que al final recayó en los contribuyentes que con el pago de impuestos sostenemos a los gobiernos que fracasan por sus desaciertos.

Venir con el sambenito de la inequidad social es la demagogia barata de ayer y de hoy, en las invasiones actuales tanto en el norte como en el sur ya están apareciendo los invasores de oficio, que reclutan a personas ingenuas a las cuales les cobran una suma determinada a cambio de garantizarles tierras. En un predio aparecieron rótulos anunciando el nacimiento de la “Ciudad Mel Zelaya”, una acción que le arroja una mala figuración al expresidente y actual asesor del gobierno. El expresidente Manuel Zelaya debe desautorizar el uso de su nombre en las invasiones, no hacerlo le significa una cuota de responsabilidad porque daría mucho para pensar que está de acuerdo con las invasiones, sinónimo de que patrocina las acciones ilegales en el agro y en el campo.

En una nación donde los pobres siempre han sido engañados por los políticos, olvidados por la burguesía gobernante y que el actual gobierno es otra burguesía más, inducirlos para que actúen como carne de cañón, invadiendo tierras privadas, solo confirma que la clase política no descansa en hacer creer a los pobres que trabaja para sacarlos de la pobreza. Afortunadamente las revelaciones de Hugo Chávez arrojaron suficiente luz cuando le confesó a un periodista suramericano que a su gobierno no le convenía combatir la pobreza porque en el momento que los pobres se superaran y dejaran de ser pobres para pasar a formar parte de la clase media, ya no votarían por él. Hugo Chávez fue enfático, su permanencia en el poder se la debía a los pobres que lo respaldaban, por eso era un deber mantener a los pobres en su estado de pobreza.

Igual pensamiento tiene el nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, al declarar que no tiene intenciones de combatir la pobreza porque entonces se quedaría sin los votos de los pobres cuando estos se convirtieran en miembros de una clase media. Esto mismo pasa en Honduras, los pobres no deben tragarse la píldora que les recetan los líderes de LIBRE, los usaran para que hagan lo que conviene a los intereses de LIBRE, que no son los intereses de los pobres, porque siguen el ideario de Hugo Chávez de explotar a los pobres desde su pobreza, pero sin darles oportunidad de superar su estado de bienestar.

Hoy, LIBRE demuestra que es una izquierda que gana y pierde. Sus promesas sociales son insostenibles, prueba es que  la militancia de LIBRE está explotando todos los días en reyertas frente a las oficinas públicas, exigiendo que los empleen por obligación partidaria. Pero por más que despidan a la empleomanía que ya tiene experiencia en el manejo de los distintos ramos, no habrá forma de complacer a los miles de militantes que exigen un puesto bien remunerado. Demás está decir que la administración pública manejada por activistas radicales en poco tiempo será un hervidero de caos, lo que llevara al país a una paralización por la inercia de la ignorancia y la incapacidad. Los que acudan a una oficina pública manejada por militantes radicales y exijan un trato eficiente, en respuesta podrían recibir una andanada de insultos y hasta agresiones.

El resultado producto de la inseguridad jurídica tanto en el agro, en el campo, como en la administración pública, será el inminente fracaso del gobierno de Xiomara Castro. Si el gobierno quiere evitar llegar a este escenario, por un lado debe ponerle coto a las invasiones de las tierras privadas, y por otro, no entregar el ramo de la administración pública a militantes radicales sectarios de LIBRE. De permitir ambos males la situación será demasiado peligrosa, y será el gobierno el responsable de labrarse su propio fracaso.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 11 de agosto de 2022.

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