Las dos Honduras

septiembre 3, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Durante más de 70 años los amapalinos han venido acariciando un sueño dorado, como así lo llamaba el recordado ciudadano don Héctor Leiva Barbieri, que siendo diputado durante el gobierno de Juan Manuel Gálvez, se convirtió en el adalid que reclamaba la construcción de un puente para unir a Amapala con tierra firme. El proyecto de Leiva Barbieri fue publicado en el diario La Época el 19 de enero de 1950, con el titular: «Proyecto sobre las islas de El Tigre y Zacate Grande en el Golfo de Fonseca».



Don Héctor Leiva Barbieri, amapalino de corazón, planteaba el proyecto de construir una calzada para conectar las islas del Tigre y Zacate Grande con tierra firme, aunque en su alcance personal no contemplaba los grandes beneficios para todo el país que significaba unir a Amapala con tierra firme, desarrollando un puerto en Amapala que unida a tierra firme será un gran filón para el tesoro nacional, una vez que los países asiáticos vean las ventajas de tener una segunda salida del Pacífico al Atlántico, para conectarse a las ciudades de la costa este de EEUU.

Parece increíble que nuestros gobernantes no hayan tenido la visión para entender un principio de geopolítica elemental, que es conocer la calidad de recursos que tenemos por gracia de Dios, como es estar ubicado en el corazón del continente, en una franja angosta que no necesita romper la tierra para tener un canal que comunique al sur con el norte y viceversa. El comercio de las potencias asiáticas, los llamados «tigres asiáticos» (Corea del Sur, Singapur, Taiwán, Japón) ansía estar al alcance de los mercados donde está el mayor poder adquisitivo, que son las grandes ciudades de la costa este de EEUU. Todo este comercio se ve obligado a usar el Canal de Panamá, que durante cierta época agota su capacidad cuando se reducen las aguas de las exclusas que lo alimentan y el tránsito por el Canal se ralentiza, de manera que el comercio sufre un retraso que se traduce en pérdidas. Existiendo una ruta alterna en Honduras, desde Amapala hasta Puerto Cortés, nuestro país pescará una buena parte de ese tráfico comercial, pero para ganarse este gran negocio de Estado, los gobiernos debieron pensar hace años que todo comenzaba por unir a Amapala con tierra firme.

Esta semana, el presidente JOH ha anunciado que está a punto de suscribirse un préstamo para construir el puerto en Amapala y el puente que unirá a ese puerto con tierra firme, conectando al Canal Seco. Si el anuncio de Hernández está enmarcado en la realidad y no es una promesa, que ya no cabría estando a pocos meses de terminar su segundo mandato, los hondureños estamos a las puertas de la más grande inversión en infraestructura que cambiará el destino de nuestro país. Aquí si cabría en todo el sentido de la palabra hablar de un parteaguas histórico: «las dos Honduras», la Honduras antes del Canal Seco desde Amapala a Puerto Cortés, y la Honduras después, una vez que esa gran obra sea una realidad.

Aunque la decisión se toma en forma tardía, porque la unión de Amapala a tierra firme es una obra de la que se le ha venido hablando al Presidente Hernández desde que comenzó a gobernar, sin haber encontrado respuesta por varias circunstancias de carácter político internacional que incidían en el ánimo del gobernante, lo importante es que la decisión está tomada. El puente de Amapala a tierra firme es una obra analizada por ingenieros de varios países, pero últimamente fueron profesionales de Corea del Sur los que hicieron las evaluaciones de ingeniería y los costos del puente no son del otro mundo. En un primer momento se habló de un monto aproximado de 130 millones de dólares, mientras que las estimaciones del puerto en Amapala varían según sean los módulos que se construyan, que pueden irse desarrollando en forma gradual según crezca la actividad en el nuevo puerto.

Amapala tiene inmejorables condiciones para la navegación marítima, históricamente se ha comprobado que ningún otro sitio en el Pacífico tiene las facilidades de Amapala, de allí que hasta se puede hablar de un proyecto mancomunado que unifique a los tres países ribereños del Golfo de Fonseca, siempre que Honduras tenga la sede de la administración del puerto y del canal. Entendemos que el Presidente JOH guardo en su agenda este proyecto y que bueno que no lo descartó. En pocos meses que le quedan de mandato, JOH apenas tendrá tiempo para suscribir el crédito y dejar comenzada la obra con los primeros trabajos.

El gobierno que asuma en enero del 2022 tendrá ese reto maravilloso que es desarrollar una obra que, en la segunda etapa del parteaguas, significa que con un puerto moderno en el Pacífico, unido a tierra firme con conexión hasta Puerto Cortés, Honduras dejará de ser la Honduras tercermundista, para abrirse paso con dos puertos que tendrán el mayor tráfico comercial desde Asia a EEUU.

Por fin se comprendió que unir Amapala a tierra firme es la infraestructura estratégica que pondrá a Honduras en el mapa comercial del mundo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 3 de septiembre de 2021.

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