Las cuarenta para BANADESA

febrero 8, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La disputa entre los sectores políticos, productores interesados y beneficiarios sobre el futuro de BANADESA es un capítulo que se viene repitiendo en Honduras durante muchos años, que nunca conduce a soluciones efectivas, sino a planteamientos y salidas políticas que al final terminan por dejar las cosas como están y hacer de BANADESA un banco que vegeta en beneficio de una burocracia, manteniendo sus cuentas en un status quo que lo lleva año con año a pérdidas que lo ponen en peligro.



Esta situación se debe a que en Honduras no hay una política agrícola establecida, entre tanto hay una serie de instituciones que surgieron al tenor de ordenar el aparato productivo como BANADESA, el Instituto de Mercadeo Agrícola, la Secretaría de Agricultura, el Instituto Nacional Agrario, más una buena cantidad de organizaciones que reciben apoyo internacional para fortalecer al sector agrícola. Lo malo es que todos estos organismos y organizaciones trabajan en una descoordinación absoluta, haciendo cada cual por su lado lo que se les ocurre a sus gerentes, directores y presidentes, gastando presupuestos de una forma alocada, pero desconectados entre si en la búsqueda del objetivo común que no debe otro que el incremento de la producción agrícola para garantizar la seguridad alimentaria de los hondureños y de ser posible producir excedentes para la exportación.

Hace años que BANADESA dejó de ser solución para operar como una institución llena de problemas, y quebró más sus objetivos cuando los gobernantes cometieron el error imperdonable de nombrar en sus principales cargos a sujetos políticos, siendo las  mejores credenciales en algunos de ellos ser propietarios de fincas o productores de granos, o algo parecido, pero alejados del conocimiento requerido para administrar un banco llamado a ser la plataforma financiera del aparato productivo agrícola del país.

Al ser sometido a un manejo político, BANADESA como banco estaba condenado al fracaso, porque los presidentes o directores llegaban con la misión de proteger los intereses que algunos políticos tenían en el campo, siendo que connotadas figuras de los diferentes partidos son agricultores de medianas y grandes extensiones, lo cual merece un reconocimiento, porque la agricultura es una actividad importante para la economía del país, para la producción de alimentos de nuestra nación, así como es una actividad incierta, muy dependiente de las condiciones climáticas.

Pero como todo banco, BANADESA estaba en la obligación de procurarse un funcionamiento saludable desde el punto de vista financiero, algo que no ha estado en las prioridades de los ejecutivos de BANADESA, que lo han mantenido operando como una institución de apoyo a los productores vinculados a las actividades políticas. A eso se debe que, cuando en el gobierno surge la iniciativa de rescatar esa institución, traspasando sus operaciones a BANHPROVI, que es un banco organizado con la concepción de servir y operar en forma eficiente a los sectores productivos, entre los cuales está el agrícola, los interesados saltan de todas partes, sintiéndose directamente afectados en sus intereses, con lo cual se demuestra que BANADESA es un banco para algunos, o para ciertas personas o grupos, pero ya no es una solución para buscar el objetivo original, que era financiar hasta donde fuera posible, al aparato productivo en general.

Se han conocido casos vergonzosos de condonaciones de deudas, de muchas personas y grupos favorecidos con préstamos, algunos de regular cuantía, que al no ser honrados en el tiempo contratado, arrastraron intereses que elevaron los montos de las deudas. Ese devenir corrosivo para las operaciones de BANADESA, lo ha convertido en una institución que sobrevive en condiciones precarias.

De BANADESA se conoce muy poco en cuanto a sus estados financieros, no hay claridad en la forma cómo se maneja administrativamente, lo más relevante es que en cada cambio de gobierno se sabe que se nombran al frente como presidente y vicepresidente a elementos políticos afines al gobierno, por lo general personas que no tienen capacidad para manejar un banco tan singular y con la misión específica de sustanciar el aparato productivo agrícola.

Y cuando vemos que algunas personas saltan a la palestra en su defensa, oponiéndose a su eventual cierre, lo que podemos colegir es que son defensores de oficio de sus propios intereses, que están registrados en cuentas pendientes en BANADESA, y que al pasar a ser administrados por BANHPROVI, deberán ponerlas al día.

Si el gobierno ya se propuso ponerle coto a esta existencia tan inoficiosa que tiene BANADESA, no debería detenerse, siempre y cuando la solución sea para garantizarle al sector productivo más facilidades para obtener el apoyo financiero que ya no encuentran en BANADESA, porque este banco agotó su capital y no tiene capacidad siquiera para recuperar las cuentas que le adeudan. Y en esta situación, BANADESA podría seguir funcionando si el gobierno así lo decidiera, pero para continuar siendo un banco inútil para los productores que verdaderamente necesitan apoyo financiero.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 8 de febrero de 2019.