Las consecuencias en la salud de los pacientes que sobreviven a cuadros de COVID-19 graves

abril 24, 2020

Según relatan los médicos, el asalto inmediato de COVID-19 al cuerpo es extenso.

Redacción

A este viernes se registran más de 730.000 personas en el mundo que se recuperanon de Covid-19 muchos de ellos hospitalizados con sintomatología grave y conectados a respiradores artificiales durante semanas.



Todos ellos intentan reanudar sus vidas en forma normal, si es que ese calificativo se puede aplicar en medio de una pandemia global. Pero es probable, según expertos en medicina en EEUU, que muchos de ellos experimenten efectos persistentes del virus y de los tratamientos de emergencia que les permitieron sobrevivir.

“El problema con el que nos enfrentaremos más en los próximos meses es cómo vamos a ayudar a estas personas a recuperarse del COVID-19 grave”, precisó Lauren Ferrante, médico pulmonar y de cuidados críticos en la Facultad de Medicina de Yale en la revista Science.

Las prácticas hospitalarias que mantienen a los pacientes lo más lúcidos y móviles posible, incluso en medio de su enfermedad, podrían mejorar sus probabilidades de superar la enfermedad sin secuelas a largo plazo. Pero muchos médicos de la unidad de cuidados intensivos (UCI) dicen que la tensión de la pandemia en los hospitales y la naturaleza infecciosa del virus están haciendo que sea difícil cumplir con algunas de esas prácticas.

Lea aquí: Científico revela cuáles son «el mejor amigo» y «el peor enemigo» del coronavirus

Mientras que COVID-19 está enviando incluso a personas jóvenes y previamente sanas a las UCI, los adultos mayores tienen un mayor riesgo de enfermedad grave y discapacidad a largo plazo, indica Sharon Inouye, geriatra de la escuela Hebrew SeniorLife Health de Harvard Medical School. “Nos ha llevado mucho, mucho tiempo desarrollar algunas de las mejores prácticas para la atención geriátrica en el hospital y la UCI, y veo que todo eso se erosionó durante esta crisis”.

Según relatan los médicos, el asalto inmediato de COVID-19 al cuerpo es extenso. Se dirige a los pulmones, pero la falta de oxígeno y la inflamación generalizada también pueden dañar los riñones, el hígado, el corazón, el cerebro y otros órganos. Aunque es demasiado pronto para decir a qué discapacidades duraderas se enfrentarán los sobrevivientes de COVID-19, las pistas provienen de estudios de neumonía grave, una infección que inflama los alvéolos pulmonares, como lo hace COVID-19.

“Algunas de estas infecciones progresan al síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), en el cual esos sacos se llenan de líquido. Esa condición a veces conduce a cicatrices que pueden causar problemas respiratorios a largo plazo”, afirma Ferrante, pero los estudios muestran que la mayoría de los pacientes con SDRA finalmente recuperan su función pulmonar.

Después de cualquier caso grave de neumonía, una combinación de enfermedades crónicas subyacentes y una inflamación prolongada parece aumentar el riesgo de enfermedades futuras, como ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y enfermedad renal, precisa Sachin Yende, epidemióloga y médica de cuidados críticos de la Universidad de Pittsburgh.

Su equipo informó en 2015, por ejemplo, que las personas hospitalizadas por neumonía tienen un riesgo de enfermedad cardíaca aproximadamente cuatro veces mayor que el de los controles de la misma edad en el año posterior a su liberación, y aproximadamente 1.5 veces mayor en cada uno de los próximos 9 años. COVID-19 podría provocar “un gran aumento en este tipo de eventos”, dice