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Las consecuencias del fin del TPS

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La suspensión del TPS para más de 200 mil salvadoreños es un acontecimiento que repercutirá fuera de El Salvador, hay que verlo más bien como algo que tendrá consecuencias para los migrantes de los tres países del triángulo norte centroamericano. Una medida similar ha sido aplicada a los hondureños, por lo que unos 50 mil compatriotas deben estar preparándose para enfrentar sus nuevas condiciones una vez que el TPS llegue a su final, final que no tendrá más allá, dado el espíritu anti-inmigrante del gobierno de Donald Trump por razones de seguridad interna.

Lo que se impone en el gobierno de JOH es construir una política exterior y migratoria que sirva de ahora en adelante para construir como política de Estado, las bases sólidas para establecer lazos con Estados Unidos y otros países como Canadá y países europeos, que nos permitan propiciar una migración legal, por medio de la cual los hondureños puedan aspirar a visas de trabajos temporales, en los que Estados Unidos y demás países necesitan la mano de obra que no hay entre los ciudadanos americanos.

Hay que interpretar correctamente los efectos del final del TPS, porque, EEUU como nación tiene sus propias medidas de seguridad interna, y no es que por racismo o discriminación de inmigrantes que ha puesto fin al TPS. Este estatus fue desde un inicio, como su nombre lo indica, de carácter temporal, fuimos los países beneficiarios los que por la inveterada costumbre latina de agarrar hasta el codo cuando nos dan la mano, que creímos que el TPS era un beneficio indefinido con que EEUU nos privilegiaba por nuestra situación de pobreza y subdesarrollo.

Estados Unidos es un país de leyes y todo lo supedita al marco legal, y no es la llegada de un presidente lo que cambia ese marco, los presidentes solo llegan a cumplir con el mandato que les da el pueblo americano, que es aplicar las leyes. Nunca se trató de acoger a los centroamericanos para después echarlos como indeseables, quienes así lo han hecho entender es porque, o desconocen el funcionamiento que EEUU tiene como país de leyes, o porque adrede lanzan interpretaciones que no corresponden a la verdad.

Lo que Honduras debe tener, igual que lo debe hacer El Salvador y Guatemala, es una política migratoria institucional, por medio de la cual se coordine la migración legal de nuestros compatriotas que buscan trabajar en el exterior. En EEUU hay miles de oportunidades de trabajo, para las que necesitan la mano de obra de nuestros países, lo que está haciendo ahora como país organizado es controlar la inmigración ilegal que fue llegando durante varios años, sumando y sumando hasta constituir núcleos extranjeros que les costaba controlar a sus autoridades.

Esa política exterior también debe contemplar las gestiones de becas y oportunidades de estudio para nuestros jóvenes, porque EEUU es el mejor anfitrión cuando de educación se trata, pero EEUU es lo que es por ser un país organizado y ordenado por el cumplimiento de las leyes, algo que no forma parte de la conducta de los centroamericanos y en general los latinoamericanos. Hay que entender esta situación, porque granjearle indebidamente una antipatía a EEUU solo por el hecho de aplicar sus leyes por razones de seguridad interna, no es correcto ni decente.

Los que tienen la responsabilidad ahora de enfrentar el reto de tener una política migratoria institucional somos los hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y demás países. Hay que contribuir ordenándonos, porque el problema es que los centroamericanos tenemos el ADN del desorden, y hemos querido sembrarlo en EEUU, y nuestros compatriotas y demás lo lograron durante algún tiempo, y cuando EEUU vio este fenómeno, procedió a regularlo en base a un estatus de permanencia temporal, cada vez que los gobernantes lo imploraban, pero como nuestros compatriotas no atendieron la inscripción en el tiempo concedido, pasó lo que tenía que pasar, llegó un gobierno sin conducta contemplativa y aplicó las leyes, no concediendo más extensiones. Esto es lo que pasó y no otra cosa.

Ahora bien, para gestionar que EEUU acepte un tratado migratorio de este tipo, se requiere de un interlocutor serio y que sea aceptado por EEUU, y en este momento esa persona es el Presidente Hernández, que ha recibido demostraciones palpables de simpatía de los actuales gobernantes de EEUU. Desde ya, JOH tiene la obligación de buscar establecer un puente migratorio de bases sólidas con EEUU, que permita por la residencia laboral de tipo temporal, que miles de hondureños puedan trabajar por temporadas en construcción, agricultura y otras actividades, en empresas norteamericanas en EEUU y Canadá.

Las consecuencias del final de los TPS para los centroamericanos no deben considerarse como una tragedia o como el fin del mundo. Lo contrario, nos ayuda a ordenarnos y a comprender que frente a nuestros derechos, debemos respetar los derechos de los países amigos. Lo coherente es establecer las relaciones y los acuerdos con EEUU y otros países, que permitan a nuestros compatriotas trabajar y estudiar en forma legal. Y no pensar que por medio de la inmigración ilegal tendremos abierta la válvula para solucionar los problemas sociales entre los cuales el desempleo es el más dramático.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 11 de enero de 2018.