Las cascarones no vinieron vacíos

julio 13, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Por las filmaciones del equipo hospitalario que llegó el viernes a Puerto Cortés se puede colegir que los cascarones desembarcados no vinieron vacíos, porque de acuerdo a la descripción fílmica los primeros dos hospitales son obra de tecnología especializada, se puede apreciar que cada pieza es sólida y compacta, no hay nada suelto, hasta las sillas están incorporadas, de manera que «los manos de seda» que son hábiles para llevarse lo que no es suyo, esta vez no podrán hacerlo, como sucede en los hospitales públicos donde apenas son colocadas algunas piezas muebles que duran lo que el agua permanece en la palma de la mano.



Esta clase de hospitales son verdaderas obras de arte elaboradas en el campo de la medicina; en el rubro de la industria de equipos hospitalarios en Europa se les considera una maravilla complementaria por la forma en que están estructurados, por tener todo el equipo que los médicos necesitan para realizar sus tareas de tratamiento y salvación, y esto es porque quienes los diseñan son equipos de arquitectos-médicos que idearon la solución no pensando solo en la parte estética, sino más bien en la comodidad que requiere el médico para hacer el trabajo más eficiente en procura de salvar vidas. Sin duda que estos hospitales ofrecerán un apoyo sustancial al San Felipe, al Hospital Escuela, al Hospital Cardiopulmonar y a los restantes centros hospitalarios; en Honduras hay personal que ya tiene experiencia en armar hospitales, bastará que se contrate a varios de estos constructores especializados y se les den los manuales y el tiempo prudencial para armarlos conforme los instructivos. Un hospital móvil como estos que fueron adquiridos a una firma turca, son estructuras que vienen soportadas con instructivos que no son tan complicados de leer, porque la descripción teórica es apoyada con dibujos que facilitan la operación.

Los hospitales móviles serán de gran ayuda por tener unidades de cuidados intensivos que son clave en la salvación de vidas en esta pandemia. Resta ahora que la nueva dirección de INVEST-H confirme con la empresa proveedora si los cinco hospitales que forman parte de la compra total que fue pagada por adelantado, no deberían tardar más del tiempo prudencial que lleva la construcción y el respectivo transporte desde Turquía a Honduras, que sería el próximo mes de agosto. Hemos puesto como ejemplo la compra de un ascensor fabricado en el extranjero, que toma de cuatro a cinco meses para tenerlo funcionando en Honduras. Además, los hospitales tienen garantías, que requieren que el comprador se apegue a un protocolo para que sean exigibles, comenzando por el personal que sea contratado para armarlos, que debe tener la experiencia y conocimiento para leer e interpretar los manuales y los planos que acompañan la maquinaria. Afortunadamente en nuestro país hay personas con esa experiencia, que han montado obras más pesadas que un hospital.

Recapitulemos la novela de los hospitales. Se hizo la compra a destiempo como lo reconoció el propio Marco Bográn, que es lo que hace que vengan con retraso, pero si fueron ordenados en marzo y llegan en julio y agosto, la operación está dentro del tiempo aceptable para esta clase de equipo, incluyendo lo que tarda el traslado de Turquía a Honduras que no es un viaje como darse una vuelta a Miami, que además es costoso económicamente por el transporte marítimo que ocupa varias semanas por la enorme distancia.

El pecado capital en la compra es la supuesta sobrevaloración de los hospitales, que es algo que hay que ponerlo en investigación, porque una obra de arte médico como son estos hospitales móviles, vale lo que un ojo de la cara, estas no son obras baratas, partiendo que solo un hospital-furgón de los que se fabrican en México, con capacidad para 8 camas, vale varios millones de dólares. Habrá que cotejar las facturas originales de compra y establecer una comparación con los precios de otras empresas para saber en cuanto fue la sobrevaloración, que es uno de los argumentos de otros fabricantes que aspiraban a hacer el negocio, porque este tipo de «business» se los pelea una liga de tiburones grandes que tiran a matar al que se les adelanta. Ya han trascendido revelaciones de representantes de otra empresa turca que admite haber contratado a don Fito Facussé para que buscara el negocio para ellos. Lo cual es normal, en este juego competitivo comercial, aunque en la pelea entre negociantes y comisionistas la gente queda desconcertada al recibir informaciones cruzadas que buscan desacreditar al que se quedó con el negocio.

Hay que aclarar las aguas y separar las «suciedades» comerciales, porque lo que le interesa a los hondureños es saber si la compra que hizo INVEST-H se apegó a la necesidad apremiante de tener los hospitales a tiempo para atender a los contagiados por el virus, y por lo que hemos investigado, comprados en marzo los hospitales no podían estar antes de julio o agosto en Honduras, siendo que estas estructuras se empiezan a construir en el momento que el fabricante recibe el pago para entregarlos en los próximo 4 o 5 meses. Recibidos entre julio y agosto los hospitales llegan a tiempo a nuestro país, porque como han dicho los expertos la pandemia apenas está comenzando en estos países. La pandemia podrá ser controlada en los próximos dos o tres meses, pero de allí en adelante los rebrotes están previstos, como está aconteciendo en todos los países asiáticos y europeos. Y lo más sorprendente, Estados Unidos está avasallado por la pandemia y estando en sus proximidades, seremos alcanzados inevitablemente por la oleada de contagio en lo que resta del año y posiblemente el próximo año.

Para entonces, Honduras sería el país centroamericano con la mayor cantidad de hospitales para dar atención en la pandemia, lo que inquieta es saber si habrá suficiente personal médico y de enfermería para ocupar las plazas, porque alarma la baja de varios médicos y enfermeras a causa del virus. Por ahora ha sido despejado el enigma lanzado por Fito Facussé cuando alertaba que en el barco venían cascarones vacíos, porque viendo las estructuras que trajo el barco y que ya hemos podido apreciar en fotos y filmaciones, que son reales y con todas las partes inventariadas, si fueran armadas en un tiempo prudencial, y resultará intrascendente la palabrería que se desató por quienes tenían sus propios intereses en hacer el negocio, porque lo importante es que vengan los hospitales y sean puestos a funcionar en beneficio de la salud de los hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 13 de julio de 2020.

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