Las buenas noticias no venden

octubre 29, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Hace 42 años el reverendo Mario Fumero inició una verdadera quijotada como es la de apoyar a las personas que han caído en las garras del vicio y las distintas adicciones a las drogas, con el propósito de facilitarles la recuperación que a la vez los rehabilite para volver a la vida normal como seres útiles a su familia, a la sociedad y en general a Honduras. La visión de Mario Fumero es que estas personas que momentáneamente habían sido vencidas por la drogadicción, se levantaran derrotando los vicios, lo que para ellos sería el mayor triunfo de su vida. El objetivo del proyecto era trabajar duro en la parte emocional, lograr que estas personas reconstruyeran su vida mediante un cambio de actitud, por lo cual Fumero encontró el mejor nombre que se le ocurrió, el más apropiado para bautizar la cruzada en que se involucraría por el resto de su vida: Proyecto Victoria.



En este proyecto han buscado ayuda miles de personas, en su mayoría jóvenes, a los cuales Fumero ha apoyado hasta que se han sentido fortalecidos y retornados a una vida normal. Lo conocemos desde sus primeros años, y cierta vez que lo visitamos  encontramos grandes sorpresas, entre los ingresados estaban tres amigos de la juventud que se rehabilitaban por salir del oscuro mundo de las drogas. Entre ellos un amigo con el que habíamos jugado en los equipos juveniles del querido Puerto Cortés, Ernesto, que más tarde se volvió futbolista profesional en los equipos Platense y España y de manera fugaz militante de la selección nacional. Y otros dos ex compañeros de estudios universitarios, que habían interrumpido sus carreras al caer presas de las drogas, habiendo perdido su futuro y sus familias.

Con el paso de los años hemos oído de las mil vicisitudes que Mario Fumero ha enfrentado, especialmente por la indiferencia y la incomprensión de ciertos organismos del Estado, dirigidos por burócratas ciegos, que en lugar de colaborar para que el Proyecto Victoria siga adelante con su inconmensurable labor que es un trabajo arduo que deja un gigantesco beneficio social, de manera torpe lo boicotean con una incomprensión nefasta. Desde cortarle la electricidad y el agua potable, porque siendo que el Proyecto Victoria no es una empresa comercial no genera ingresos, ni tiene grandes subsidios del Estado, para ir al día con el pago de ambos servicios, son algunas entre otras trompicadas que ha recibido Mario Fumero, y sin embargo, su ánimo no ha decaído durante estos 42 años de lucha intensa.

A veces Mario Fumero se irrita y alza la voz clamando ayuda, porque pareciera que prestarle un servicio a los abandonados y maltratados por la vida, desheredados por el destino, que pareciera haberlos seleccionado para que sean despreciados hasta por sus propios familiares, fuera un pecado que no amerita recibir ni atención ni apoyo. Le quedamos a Fumero los medios de comunicación como correa para transmitir sus lamentos pero, reconocemos que hasta los medios lo abandonamos, porque en estos tiempos tan curtidos por una politiquería bellaca, atracada por mequetrefes que han convertido en bandera el odio contra el sistema, la televisión, los periódicos, y las emisoras, estamos tan ocupados en difundir las malas noticias, que terminamos creyendo que las buenas noticias no son noticias interesantes para el público.

Las acciones y los hechos positivos no nos interesan porque no nos conmocionan como nos atrae todo lo negativo, especialmente porque lo positivo no resulta tan impactante como las desgracias. Por eso es que, acontecimientos sangrientos como el ocurrido en un centro penitenciario de máxima seguridad el fin de semana anterior monopolizan los titulares de los periódicos y muchos espacios de televisión, donde los presentadores parecieran alimentarse hasta alcanzar el clímax con los borbollones de sangre que mostraba el cuerpo del infortunado sujeto que resultó víctima de su propia vida criminal. Es algo lamentable, porque gracias a esta cultura de la televisión sangrienta, es que en la nación hondureña se ha ido inoculando el pesimismo y el derrotismo que se extiende hasta el entorno familiar.

Por eso, es que los hondureños tendemos a verlo todo desde el peor punto de vista y las cosas buenas que se están haciendo en el país, rápidamente hay quienes les buscan el lado malo y si no lo tienen, son capaces de inventarlo. Estamos terminando por hacer de Honduras un país de cenizas, y los políticos de oposición son lo que han asumido la vanguardia en esa ingrata como antipatriótica tarea. A pesar de ese espíritu malsano que se ha arraigado en muchos hondureños que no dejan espacio ni en su mente ni en sus ojos para ver todo lo bueno, Mario Fumero, ha sido capaz de derrotar al pesimismo con el Proyecto Victoria.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 29 de octubre de 2019.