La visión de salud de la ONU

septiembre 23, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Si bien la trayectoria de la ONU es larga, y ha sido beneficiosa en gran medida para una parte de la población mundial, en el campo de la salud la ONU no ha sido muy afortunada, por más que haya creado una serie de brazos con los cuales ha querido llegar a todos los países del mundo a través de dependencias y programas con nombre propio, que en momentos de emergencia como el que nos ha impuesto la pandemia, no han sido capaces de defender la salud de las personas. Otra cosa es que la salud pública haya sido convertida en un estandarte de la ONU, pero distinta es la visión que pone este organismos que más bien hace de la salud de los países una especie de rehén político, porque en términos objetivos miles de personas pagan con el sacrificio de su salud el coste de la inefectividad con que actúan los organismos de la ONU, que disponen de muchos recursos en carácter de cooperación para mejorar el bienestar de vida de las personas en los países miembros del organismo, y que por eso la ONU ha dejado de ser el gran foro de la humanidad, al ser controlado por una élite ideológica que ha enarbolado banderas de determinados colores que son los privilegiados.



El llamado que han hecho los mandatarios de los países, con motivo de la 75 Asamblea de la ONU, especialmente los latinoamericanos entre ellos JOH, recordándole a la ONU que siendo la plataforma mundial su deber es velar porque la vacuna contra el COVID-19 sea entregada en forma equitativa a todos los países, sin dar privilegios a los más fuertes, es difícil que surta efecto, porque la visión de la salud que tiene la ONU no es integral, siendo que este organismo está altamente influenciado y controlado por el grupo de países poderosos del planeta que son los que tienen el control absoluto de las herramientas de gestión interna en la ONU. China y Rusia han agrupado a su alrededor a una cantidad de países que actúan como satélites de ambos, en contraposición a EEUU que pierde cuando echa pulso contra China y Rusia unidas. Al tenor de los últimos enfrentamientos entre EEUU y China-Rusia, hechas un solo nudo para encarar a los gringos, sin duda que por estar en la zona de influencia de EEUU no tendremos muchas esperanzas de que la vacuna nos llegue a tiempo por estos pequeños lados donde no podemos sacudirnos la imagen de países dominados por EEUU.

Conviene no hacernos muchas esperanzas de que la ONU pondrá el pecho por los hondureños, el llamado de JOH está bien formulado, pero que alcance a tener eco en el foro mundial es como querer alcanzar la luna. Es evidente que EEUU está fabricando sus propias vacunas en dos laboratorios grandes como son Moderna y Pfizer, que están trabajando bajo presión del gobierno, mientras que Europa tiene confianza en Oxford y Astra Zeneca, pero ninguno ofrece seguridad de cuándo estarán debidamente probadas las vacunas para ser aplicadas a las personas. China y Rusia, que no tienen controles con rigor ético, bajo su normativa totalitaria lanzarán sus vacunas sin la verificación que garantice la protección sin el agravamiento físico de las personas.

La OMS que es la principal plataforma de salud de la ONU, ha estado dando bandazos desde el inicio de la pandemia, aunque al final sus funcionarios parecen estar actuando más acorde con la nueva realidad generada por el súper contagioso virus COVID-19. Y es la OMS la que ahora nos alerta que la pandemia es una realidad con la que la humanidad deberá convivir por largo tiempo, admitiendo que la aplicación de la vacuna no está a la vuelta de dos meses como cree Donald Trump, sino posiblemente hasta finales del 2021, y que mientras llega ese momento las personas solo podemos sobrevivir si nos apegamos a las reglas sanitarias, fundamentalmente usar la mascarilla en todo momento, mantener la distancia física de otras personas y lavarnos las manos con jabón con la frecuencia necesaria. Esto es lo más que puede hacer la ONU a través de la OMS, darnos los consejos que ya conocemos y que están repetidos por todos lados, que son más creíbles cuando los damos los medios de comunicación que escuchárselos al flamante director de la OMS, que ha metido las de andar en varias ocasiones.

La pregunta obligada que tenemos que hacernos es: ¿podemos confiar que la ONU responderá al llamado que han hecho los presidentes latinoamericanos, entre ellos el presidente hondureño, para recibir algún apoyo en el momento que la vacuna esté probada eficazmente para aplicarse en las personas? ¿Tendrá conciencia la elite de la ONU para aportar los recursos necesarios para adquirir la cantidad de vacunas necesarias para países pequeños como Honduras? Como no se conoce ninguna gestión que esté haciendo la ONU para no permitir que los países poderosos acaparen la vacuna desde un principio, tendríamos que subir a las estrellas para saber si este organismo está haciendo desde ya algún tipo de gestión en favor de los países pequeños como el nuestro, donde los hondureños de manera ingenua creemos que la ONU valora lo débil que somos como nación para ayudarnos a adquirir las vacunas necesarias para proteger, en primer lugar, a las personas vulnerables.

En lo personal no abrigamos muchas esperanzas que la ONU baje a las profundidades donde estamos los países pequeños como Honduras para darnos un poco de compasión, garantizándonos las vacunas que necesitamos contra el COVID-19, y además que lleguen a tiempo, porque de acuerdo a las predicciones de los virólogos, se vienen nuevas oleadas de contagio del virus cuando los gobiernos han valorado más la seguridad económica por encima de la seguridad sanitaria de las personas. Tanta desesperanza por lo poco que podría hacer la ONU en este caso de las vacunas no es ninguna ojeriza particular, es la desconfianza certificada por todo lo que no hace por los países pobres y pequeños, lo que es comprensible porque la ONU se sostiene por los países poderosos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 23 de septiembre de 2020.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *