La vindicta del Tío Sam

mayo 18, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Desde que a comienzos del siglo antepasado, Estados Unidos publicó el dibujo del Tío Sam, el personaje que simboliza el poderío que tiene como país, señalando en forma acusativa con el dedo índice derecho, a todo aquel que comete actos y acciones incorrectas, en el mundo esta figura se interpreta como la vindicta de un país de leyes dispuesta a castigar a todos los delincuentes, NO IMPORTANDO DÓNDE ESTÉN, porque al ser señalados deben saber que no tienen escapatoria del brazo de las leyes del Tío Sam. Estados Unidos se ha convertido en una especie de país justiciero, que descubre, señala y persigue a toda persona que en su país se burla o elude la ley, después de cometer abusos públicos, arbitrariedades, crímenes y robos. Todo con la creencia de que país que no tiene fortaleza institucional para combatir estos males que tienen el denominador común de la corrupción, su población no tiene esperanza de salir de la pobreza.



Así, que el Tío Sam con su dedo índice acusador se ha convertido en el terror de los villanos, de los bandidos, de los saqueadores púbicos y los criminales, en forma tal que si estos se burlan de las leyes en sus países porque logran la confabulación de las autoridades, siempre habrá un brazo poderoso que en forma supranacional tiene el poder elástico de cruzar fronteras y echarles mano, si no es llevándolos a las cárceles norteamericanas, dejándolos marcados de por vida con la mácula del desprestigio, partiendo de que todo el que es señalado de corrupto por el temible Tío Sam, es dado como muerto en vida por el desprestigio.

Este día en las plataformas informativas del gobierno de EEUU se empezaron a publicar los nombres de funcionarios y personajes públicos de Honduras, El Salvador y Guatemala que según el Tío Sam, son merecedores del señalamiento acusador por manejar indebidamente dineros públicos, por apropiación indebida de fondos del Estado y otros actos reñidos con la ley. De Honduras solo aparecieron los nombres de seis diputados, por el momento, pero de acuerdo con fuentes informativas de Washington, hay una lista extensa de nombres que se irán conociendo a manera de capítulos novelescos para que las instituciones de estos países no tengan duda de acelerar los procesos que están caminando muy lentamente en los tribunales.

De los seis diputados hondureños, solo Oscar Nájera ha sido mencionado en el negocio del narcotráfico, cosa que él niega en forma rotunda, mientras los cinco restantes solo se les menciona por actos de corrupción en el manejo de fondos a través de organizaciones y fundaciones que no han podido rendir cuentas de los dineros percibidos. Este hecho sienta un precedente en la Cámara Legislativa que deberá revisar los apoyos que brinda a los diputados de todos los partidos políticos, entregándoles algunos recursos con los que los diputados pueden contribuir con las comunidades que representan, haciéndoles obras de beneficio comunal. En realidad esta práctica no es de ahora, es de antaño, proviene desde la época del carísimo, cuando se inventaron los famosos subsidios para que los diputados los canalizaran en obras para sus comunidades. Terminados los subsidios, se encontró en las fundaciones el modelo perfecto para percibir fondos, de manera que un grupo de diputados que formaban una fundación podía tener acceso a fondos para dotar de obras a las comunidades que representaban.

El problema vino cuando al ser investigadas las fundaciones estas no pudieron justificar los beneficios para los cuales estaban destinados los fondos porque las auditorías encontraron que los que eran beneficiarios realmente de los dineros eran los diputados y aquí es donde se descubrió que no había vocación de invertir los recursos en las obras invocadas para percibir el dinero. Desde luego que hay excepciones, porque son varios los casos en que se demostró que los fondos entregados por la Cámara Legislativa fueron bien invertidos por las fundaciones.

Hoy el Tío Sam, de nuevo aparece con su dedo índice acusativo y demoledor, en El Salvador ha puesto contra el paredón a funcionarios del gobierno de Bukele, comenzando por la jefa de gabinete, en Guatemala otro tanto y en Honduras seis diputados que parecieran ser nada más el inicio de una foja que podría estar completada en los próximos meses con otros nombres. La vindicta norteamericana es más severa cuando gobiernan los demócratas, por el espíritu de superioridad moral que prevalece en los políticos de este partido, que desde luego que no es un dechado de virtudes, porque también en los demócratas hay mil anécdotas de corrupción, un mal del que no están vacunados en ningún país del mundo, incluso en la sede del pontificio romano donde muy a pesar de los católicos, se han descubierto toda clase de actos de corrupción.

Algunos críticos se burlan en forma socarrona de la justicia del Tío Sam, porque en estos casos donde se señala a funcionarios corruptos, el castigo más severo es privarlos de la visa para que los señalados no puedan disfrutar del privilegio de viajar a Estados Unidos, aunque lo que más perjudica es airear la publicación de las personas señaladas, porque de sobra es conocido que el desprestigio pesa en la vida profesional de cualquier persona. Y sin embargo, cuando los castigados por el Tío Sam son devueltos después de pagar sus penas en las cárceles de EEUU, parecieran venir santificados por una aureola especial que los hace parecer como personas nuevas que después de recibir el castigo de la vindicta estadounidense, están en el lado correcto de la historia y de la vida.

Habría que preguntarle al pueblo de EEUU si está de acuerdo con que sus gobernantes se erijan en jueces omnipotentes sobre los ciudadanos de todos los demás países. Pero mientras tanto el Tío Sam sigue cortando la coleta a todos aquellos políticos que han abusado de sus funciones y manoseado recursos públicos en sus países.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 18 de mayo de 2021.

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