La vida y el gimnasio psicológico (Segunda parte)

enero 9, 2023

Nery Alexis Gaitán

Al comprender que en la vida lo primordial es trabajar sobre nosotros mismos para eliminar el pecado de nuestra alma, los eventos cotidianos de ira, celos, lujuria, vanidad, orgullo, gula, pereza, etc., se deben enfrentar autoobservándonos para poder eliminar los yoes. Entonces se debe aprovechar la vida como un gimnasio psicológico; es decir, como un terreno práctico de batalla para poder identificar y eliminar los yoes que se nos manifiestan constantemente.



De esa forma, en vez de andar queriendo satisfacer nuestro ego, peleando con los demás, enemistándonos porque nos dijeron una cosa o la otra, resentidos con nuestro jefe porque nos asigna mucho trabajo, con la esposa que es celosa y nos hace enojar constantemente, andar depresivos porque nadie nos quiere, etc., deberíamos agradecerle a la vida que nos permite que, en la interacción con las demás personas, podamos evidenciar los yoes y así eliminarlos.

Los eventos se manifiestan de instante en instante en nuestras vidas. Depende de nosotros cómo los enfrentamos. Si no nos autoobservamos, y vivimos mecánicamente, los yoes se aprovecharán y apropiándose del evento se fortificarán. Es por esa razón que cada vez nos volvemos más intolerantes, más iracundos, más violentos, más orgullosos, etc.

En cambio, si andamos observando nuestro interior psicológico, nos daremos cuenta en el momento que se manifiestan los yoes o pecados; ya sea en nuestros pensamientos, en nuestras emociones o en el deseo de actuar impulsados por el yo que se esté manifestando en ese momento. Entonces seremos capaces de no alimentarlo y al mismo tiempo podremos eliminarlo.

Recordemos que cuando se manifiesta la esencia, mediante el proceso de autoobservación, actuamos de la forma correcta. Es decir, no nos identificamos con el evento y somos capaces de eliminar los yoes o pecados que se están manifestando. Si el evento es de ira, no terminamos enojados, si el evento es de orgullo evitamos sentirnos orgullosos, etc.

Al entender la vida como un gimnasio de naturaleza psicológica, nos referimos a que es necesario que en los eventos cotidianos se nos manifiesten los yoes que tenemos, para así poder eliminarlos radicalmente.

En nuestro interior debemos agradecer a los demás que nos sacan a relucir los yoes que cargamos y nos tienen el alma esclavizada. Así, en vez de destilar odio, resentimientos, malestares, envidias, debemos ser comprensivos y entender que las personas también actúan movidas por los yoes. Recordemos que cada quien es responsable de sus actos; a nosotros nos toca hacer nuestra parte y el trabajo sobre sí mismos nos orienta a desearle el bien a los demás, aunque nos hagan daño. No olvidemos que es nuestro deber eliminar los yoes que se nos manifiestan.

Este trabajo de eliminación de los yoes nos lleva a no acumular odios, rencores, orgullos, malestares, etc., que podamos tener contra los demás. Sino a eliminar en nosotros todos los yoes o pecados que nos martirizan la vida.

Es importante comprender que, aun en las peores adversidades que nos ocurren en la existencia, el trabajo sobre nosotros mismos siempre tiene una gran importancia. Así evitaremos caer en desesperaciones, amarguras, depresiones, lamentos y sufrimientos extremos. Tomemos la vida como una escuela de aprendizaje y de trabajo psicológico sobre nosotros mismos, así rescataremos nuestra alma.

Recordemos no concebir la vida como una cadena de amarguras, insatisfacciones y dolor. Sino como un escenario donde se manifiestan los yoes, situación que es necesaria para poder eliminarlos. Sólo con la autoobservación los podemos detectar y así darles muerte. De otra manera no podríamos eliminar los pecados que no sabemos que tenemos.

Práctica: No nos identifiquemos con los eventos cotidianos porque todo pasa, nada es para siempre. Aprovechemos la vida como un gimnasio psicológico para eliminar los yoes o pecados que se nos manifiestan.

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