La veeduría internacional es positiva

noviembre 17, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En estos tiempos, cuando Honduras está en la mirada escrutadora del mundo por los altos niveles de corrupción, por las implicaciones de los altos niveles de los sectores políticos en el narcotráfico, donde se hacen muy pocas salvedades, y cuando la sociedad hondureña exige y espera que por primera vez se elija una Corte Suprema de Justicia con magistrados lo más independiente posible, no es razonable ni conveniente rechazar una veeduría internacional en el proceso de selección y posterior elección de los nuevos magistrados. Estamos en un corte histórico en que los hondureños debemos deponer cualquier tipo de interés frente a la necesidad de contar con toda la ayuda posible, nacional e internacional, que nos garantice la elección de profesionales que, además de competentes, no tengan ninguna conexión con las actividades delictivas y criminales.



Esta vez no es asunto de pensar que perdemos soberanía cuando abrimos las puertas para que observadores internacionales vengan a presenciar el proceso que la Junta Nominadora está administrando de la mejor manera, hasta ahora, para seleccionar a los nuevos magistrados. Sobre todo cuando trasciende que hay todo tipo de presiones de las élites políticas, que han llegado a la osadía de filtrar materiales del examen a sus recomendados, para que puedan pasar el tamiz tanto profesional como de carácter moral, con más facilidad que los demás, y así formen parte del grupo de profesionales que al final reciban la bendición política de las cuatro bancadas de los 4 partidos políticos que conforman el contexto parlamentario.

En Honduras vivimos el peor estado de desconfianza nacional, producto de los errores y abusos cometidos por la clase y las élites políticas. El atropello protagonizado por un sector político, a plena luz del día para “apoderarse” de la conducción del Congreso Nacional, acrecentó los niveles de desconfianza, puesto que si en el mismo Parlamento hondureño un partido político tuvo las malas agallas para perpetrar una acción delictiva, ¿otras cosas peores podrían fabricarse a dishoras de la noche?

Ese estado de desconfianza, como cualquier otro mal, solo se puede enfrentar con acciones preventivas, y como en Honduras ya no es posible confiar entre unos y otros, el santo remedio que nos queda es la veeduría internacional realizada por observadores extranjeros que por encargo de organismos internacionales tienen la misión “disuasiva” de aconsejar, entendámoslo de esa manera, a las autoridades hondureñas para que procuren darle a la nación un cuerpo de magistrados comprometidos con la ley, la justicia y con Honduras.

Por lo tanto, esta vez la veeduría internacional que viene a hacer la misión de observadores extranjeros sobre el proceso de selección de aspirantes a magistrados del Poder Judicial, debemos verla como un factor coadyuvante que dará un aporte positivo al propósito indispensable de tener una Corte Suprema de Justicia, lo más independiente posible, porque en honor a la verdad, viviendo en un ámbito politizado, es casi imposible tener una Corte Suprema químicamente pura e independiente.

Sin embargo, como de aspiraciones vive el hombre, los hondureños esta vez aspiramos que los nuevos magistrados que sean escogidos en el Congreso Nacional sea profesionales idóneos en el sentido estricto del idioma; personas que además de ser conocedoras del Derecho, hayan sido formadas en la cultura del respeto a la Constitución y demás leyes, con amplio sentido del apego a la ética y la moral.

Por lo tanto, los hondureños que estamos desprovistos del interés político de codiciar el poder, tan solo anhelamos que las autoridades hondureñas como los observadores internacionales mantengan el respeto a nuestra Constitución, y que enmarquen sus actuaciones en el espíritu de las leyes para darnos una Corte Suprema de Justicia independiente. Naturalmente que al final las buenas aspiraciones de los hondureños pueden quedar nada más en un simple anhelo, si por encima del sagrado interés de la Patria, los políticos manoseadores logran imponer sus caprichos para retorcer el proceso y elegir una Corte Suprema a su interés y conveniencia.

Pero si eso llegara a suceder, la constancia que deje la veeduría de los observadores internacionales será la vindicta clave que habrá de castigar a los manipuladores para que el pueblo hondureño con su voto se encargue de sacar a los mercaderes del templo de la política en las elecciones del 2025. Porque esta vez la elección de los magistrados dejara una secuela importante: todos los que incidan en contra de la elección de magistrados idóneos para Honduras, serán castigados severamente por el voto popular dentro de tres años.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 17 de noviembre de 2022.

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