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La UE versus OEA en Honduras

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los populismos han ganado tantos espacios que hasta ocupan ahora el foro continental que es la OEA, de manera que todo lo que estamos viendo en los últimos meses, son maniobras de Luis Almagro, un populista uruguayo que cada paso que da es una jugada que practica pensando primero en elevar su perfil particular, porque su proyecto personal es salir consagrado del organismo como futuro presidente en potencia del Uruguay. Los populistas son hábiles para crear ingobernabilidad, se abocan a provocar la inestabilidad y el caos, apoyando causas que se identifican con sus propósitos. Almagro está haciendo creer que desde la OEA está intentando derrocar a Nicolás Maduro, pero esta es solo una pantalla, porque hace años se declaró furibundo apoyador de la causa del chavismo. Y su compromiso actual es seguir provocando la ingobernabilidad en Honduras para crear las condiciones que favorezcan a Nasralla y Mel Zelaya.

En cambio, la Unión Europea, donde también hay políticos en las diferentes tareas, el trabajo se hace con la mentalidad correcta de participar en los eventos políticos donde se les invita, como cooperadores para contribuir a que los países salgan delante en  sus procesos electorales de una manera limpia, sin injerencias ni intervenciones extrañas, dejando que cada país actúe con sus propios mecanismos. En este sentido, con Luis Almagro en la secretaría general, la OEA está desconectada con la objetividad, no propiamente por incapacidad del organismo, sino porque al frente ejecutor está un populista de izquierda, uruguayo, de los que creen a pie juntillas que uno de sus propósitos, una vez que llegan a los altos tinglados del poder internacional, es socavar los pilares de los países democráticos débiles para contribuir a instaurar un régimen ideológico afín al populismo de izquierda.

En cambio, la Unión Europea por medio de la jefe de la misión observadora, la euro-diputada Marisa Mathias, dio una lección de realismo político a la OEA, al afirmar que el trabajo de la misión europea en las elecciones hondureñas no fue llegar al extremo de la injerencia, mucho menos a interferir en el proceso electoral que solo compete a los hondureños. El informe de la UE en el plano de una auténtica imparcialidad reafirmó de manera contundente que los resultados de las actas que tenían los partidos políticos eran idénticos a los que tenían las actas del TSE. Esta afirmación aplasta la falsedad de los supuestos técnicos de la OEA y del mismo Almagro, que el día de la elección, buscaron torpedearla.

Honduras es un país pequeño con una democracia todavía imperfecta, pero ha resultado lo suficientemente fuerte para poner en jaque al socialismo del siglo XXI y a los populistas. En el peor período de la crisis del 2009, que teóricamente era propicio para que Mel Zelaya, apoyado por Hugo Chávez, teniendo de chofer a Nicolás Maduro, se introdujera por la frontera de la zona oriental, hasta donde llegaron Mel Zelaya y Nicolás Maduro, pero sin atreverse a penetrar territorio hondureño, los mandó a volar a su infierno.

La debilidad de los populistas hondureños es su crisis de identidad y de crédito, porque no tienen como convencer a los votantes que ellos son una opción para trabajar por el progreso y desarrollo de nuestra nación, todo lo contrario, sus argumentos son eminentemente destructivos, tan es así que mucha gente que los apoyaba al principio, convencida que militando en LIBRE, a lo único que contribuyen es al empeoramiento del país y al suyo propio, decidió abandonarlos para respaldar otras opciones políticas.

La gente nuestra puede ser muy sencilla, pero tonta no es, nuestra gente se informa y al ver como la triste situación en Venezuela retrata la incapacidad del socialismo, no se va embarcar apoyando políticamente a un sector de extrema izquierda como el que representan Mel Zelaya y Salvador Nasralla. Los hondureños han visto la estrategia de Mel y Nasralla, y saben que no es buena ni para Honduras ni para ellos, porque aparte de la visceralidad antisistema manifestada por ambos, su tendencia autoritaria solo presagia que harían de Honduras una caverna llena de tiranía.

En estos momentos, el bipartidismo hondureño está fuerte de un lado pero débil del otro. Más sin embargo, es el que ofrece mejores posibilidades para que los hondureños sigamos viviendo en un régimen de libertades. En cambio, la mínima posibilidad que tuviera la alianza Nasralla-Mel Zelaya sería aprovechada por sus gobiernos amigos, afines, como el de Nicolás Maduro, Daniel Ortega y el FMLN, para instaurar una dictadura socialista. Esa es la  perorata de Nasralla y Mel, de repetir las elecciones en Hondura, tiene el apoyo de Luis Almagro y el chavismo de Nicolás Maduro.

Afortunadamente, con la descolgada que ha sufrido el FMLN en El Salvador, lo que muy pronto veremos es una coalición de perdedores, incluyendo a Mel y Nasralla, buscando por la vía que más les conviene, la de la OEA, seguir provocando ingobernabilidad en Honduras. Porque, a esto es que se está prestando Luis Almagro, a socavar peligrosamente, la estabilidad de Honduras, porque nuestro país que es uno de los pilares de la democracia en América Latina.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 6 de marzo de 2018.