La subcultura política hondureña

septiembre 14, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La izquierda hondureña, al menos la que está agrupada en el Partido LIBRE, no siente respeto por la democracia. Se constata una vez más con el proceder irrespetuoso y burlesco de la comisionada Ricci Moncada, al asumir una posición absurda de torpedear las elecciones primarias sabiendo que por ser el inicio del año electoral es un evento crucial en la vida institucional que garantiza la marcha del proceso democrático hondureño. Pronunciarse en tono saboteador, al decir que la convocatoria a elecciones primarias es ilegal, es la repetición de la intentona con la que Mel Zelaya y sus seguidores quisieron detener la marcha de la democracia en el 2009, respondiendo a intereses foráneos encabezados por Hugo Chávez y su recua de camaradas del Socialismo del Siglo XXI desde Venezuela y Brasil.



La convocatoria a elecciones se ha hecho dentro del marco legal vigente, el no tener una nueva legislación que básicamente está configurada por algunas reformas, no deslegitima la convocatoria. Lo contrario hubiera sido que el CNE guiado por la pretendida obnubilación de la comisionada Ricci Moncada, hubiera postergado la convocatoria, hecho que de haberse consumado por la malintencionada sugerencia de la representante de LIBRE, bastaba para que el evento electoral quedara al margen de la ley. En realidad este era el objetivo de LIBRE, que no quiere someterse al proceso de elecciones primarias, porque como lo hemos repetido tantas veces, las primarias son el talón de Aquiles donde este partido de izquierda exhibe su principal flaqueza, por el hecho que sus electores al saber que solo tienen a Xiomara Castro para candidata no tienen incentivo para acudir a las urnas. Los otros dos precandidatos de LIBRE se han anotado solo para hacer el juego del simulacro político con el que LIBRE quiere hacerle creer a la gente que es un partido democrático, aunque todos sabemos que ninguno de los dirigentes de este partido, desde Mel Zelaya para abajo, cree en la democracia.

El propósito de estigmatizar las elecciones primarias, es desvirtuarlas desde un principio con la cantaleta de la ilegalidad, cuando lo verdaderamente ilegal es la posición de la delegada Ricci Moncada pretendiendo desacreditar la convocatoria, En el momento que Ricci dejó de ser la comisionada Presidenta del CNE, y pasó a ser una comisionada subalterna, desde el primer minuto empezó a realizar un burladero del organismo, con el argumento falso de declarar ilegal la convocatoria a elecciones primarias, que es la posición trazada por Mel Zelaya, que sabe escurrirse como la mantequilla rala del trapo cuando hace que su camarada Ricci Moncada lance la piedra para romperle el techo al CNE, aunque todos sabemos que quién teledirige la pedrada es el propio Zelaya, experto en las jugadas subterráneas en las que sabe esconder la cara y la mano.

Mientras exista el Partido LIBRE en el escenario nacional, en Honduras no será posible una verdadera cultura política, porque Mel Zelaya es experto en convertirla en una subcultura política con sus ardides que siempre llevan el objetivo de quedarse con un poder absoluto que, igual que Nicolás Maduro, los Castro y Daniel Ortega, le permita manejar al país en un solo puño, al más puro estilo totalitario. El intento de Mel Zelaya y LIBRE de cargar contra las elecciones primarias comenzó al impedir que se consensuaran las reformas electorales en el Congreso Nacional. Allí empezaron los de LIBRE con su treta, creyendo que al desbaratar el proceso de aprobación de la nueva Ley Electoral bastaba para desacreditar el proceso, con el alegato de la pretendida nulidad, un argumento que se autodescarta al existir un estamento legal vigente que establece entre sus fines la convocatoria a elecciones.

Esta vez los demonios escondidos en el sótano de LIBRE no han servido para intimidar a los demás sectores, que no han tenido más que apoyarse en el contexto de la Ley Electoral vigente para continuar con el cronograma electoral, y al haber hecho la convocatoria a elecciones primarias la señora comisionada Ana Paola Hall, representante del PL y una genuina hondureña demócrata, el proceso democrático seguirá su curso indetenible que nos lleva a los hondureños a votar en marzo para elegir candidatos y en noviembre a elegir a un nuevo presidente, diputados y alcaldes y demás representantes electos.

De nuevo los hondureños demócratas le dicen a Mel Zelaya y sus camaradas que la inmensa mayoría de ciudadanos queremos seguir viviendo en democracia, aunque enfrente tengamos a LIBRE tratando de ponernos zancadillas para lograr su propósito de hacer un cambio ideológico que lleve a Honduras a un rumbo retorcido para caer en la misma situación de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Con la morosidad mental de Ricci Moncada, que es obvio que actúa dirigida por Mel Zelaya desde su escondite, la especialidad política de LIBRE que es desestabilizar a Honduras no ha tenido ni tendrá éxito, pero Mel Zelaya ni está conforme, ni se detendrá, seguirá intentando por otras vías, aprovechando la indiferencia de la mayoría de los hondureños, para impulsar el asalto en el momento menos pensado para crear la confusión porque Mel es un experto en aprovechar las debilidades para conseguir sus propósitos.

Sin embargo, en este escenario político en el que Mel Zelaya quiere ser el emperador totalitario, siempre habrá alguien que vive vigilando para que el ex presidente Zelaya no se salga con la suya. Y ese alguien siempre le demostrará a Mel Zelaya que la ley defendida con un discurso mendaz, alegando una falsa nulidad, creyendo que no hay alternativa entre la falsedad y la mentira, tanto no es cierto como no será un recurso efectivo para engañar a los hondureños. Mel Zelaya, que siempre estará dispuesto a intentar todos los subterfugios posibles para desestabilizar, está condenado al castigo de Sísifo. Y nunca podrá con el peñasco democrático.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 14 de septiembre de 2020.

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